Sunday, March 29, 2009

Línea recta

  • Tengo un antojo mortal de playa y ukulele.
  • El verde no es el color de la vida. Para mí, el azul es vida y el verde alegría.
  • La leche con galletas son una buena cena. Cuando eres tolerante a la lactosa.
  • Led Zeppelin provoca adicción.
  • Son mejores los baños en la noche.
  • Dormir con la luz prendida es realmente molesto.
  • La crema batida se ha convertido en una enorme debilidad. O ya lo era. Siempre lo fue.
  • El miedo, cuando invade, me hace temblar.
  • El silencio es uno de mis mejores amigos, esté acompañada o no.
  • Los cactus cambian de color cuando crecen.
  • Las listas son un encanto, una lindura, una monada.
  • Todo estuvo escrito en un Post-it alguna vez, y ese Post-it pegado en algún lugar visible (el coche, la agenda, el escritorio, el espejo, la puerta, la frente).

Thursday, March 26, 2009

Tiempo


Cuando he de esperar me jala lentamente hacia abajo. Mi impaciencia se ha convertido en uno de los capataces que me latigan con el yugo de la ansiedad, del insomnio y la incertidumbre. Primero lograba ver la superficie, pero ahora el tiempo se expande, se alarga, se me hace mucho más lento y pesado, como si estuviera atada a él. Las pesas de sus manecillas tensan cada una de las cadenas y yo no puedo hacer nada más que esperar. Pronto las ataduras se soltarán y podré nadar hacia arriba de nuevo, todo será claro otra vez, no habrá más frío ni más duda. Pero si no, entonces tocaré el fondo del azul abismo muy suavemente en algún momento y, forcejeando, me abriré el camino hacia arriba, sin dudas pero no con claridad. Espero que el tiempo me saque, que pase más rápido, que no me jale tan lejos que no pueda regresar.
Tanto tiempo he esperado ya que las cadenas han dejado su marca sobre mi piel. Que no siento ya la corriente que me visita de vez en vez. Tanto tiempo que no sé qué tan arriba o abajo me encuentro. Tanto que ya me estoy empezando a cansar, que no quiero esperar más y que pronto, más de lo que me espero me soltaré. Pataleando tan fuerte que las ondas y las burbujas visitarán la superficie, gritándole al cielo que soy libre otra vez, que puedo olvidar las dudas porque han perdido importancia y que estoy lista para otra nueva espera, una que tenga esperanzas...

Monday, March 23, 2009

Región oscura

Me encuentro, de alguna forma, en el horizonte de sucesos con los Birkenstock en los pies. No quiero mirar hacia adentro, porque sé que me tragará y no podré escapar de la impredecible y despiadada Singularidad. Sin embargo, la curiosidad y otra cosa dentro de mí me gritan desesperadas que lo haga, que me incline un poco hacia adelante. "¡Mira el cadáver!" Sé que aparentemente es completa y eternamente oscuro, negro, sombra perpetua, pero también sé que existe la posibilidad de que la luz esté ahí dentro, atrapada, dándome la llave para encontrar una salida. Una o infinitas puertas. Uno o infinitos riesgos nuevos o viejos. No lo sé. No lo sé. No lo sé. Pero miro, miro con cuidado y, para mi punto de vista, muy lentamente. Miro y ahí está todo lo que existe y más. Y me voy. Y caigo. Y caigo. Y caigo lenta. Lento.

Sunday, March 22, 2009

Pesado, muy pesado

Varias semanas habían pasado y él seguía echado en la cama, boca arriba y con los ojos cerrados. La luz que se filtraba por las cortinas le quemaba la piel, ahora escamosa, pero aún no había fuerzas suficientes en su cuerpo herido como para arrastrarse hasta alcanzar la sombra completa. Los recuerdos que corrían por su mente eran vaporosos, como figuras de humo que de pronto se desvanecían. De vez en vez estiraba un brazo ensangrentado hasta alcanzar una esponja remojada dentro de un vaso con agua estancada después de tantos días de no moverse y exprimía pocas gotas sobre sus labios y otras más encima de la diminuta herida mortal que lo había derribado. El brazo inmóvil goteaba dejando las manchas escurridas por las sábanas percudidas, todas éstas regadas por el suelo en un desorden total. El olor era insoportable, no había ni una ventana abierta y las nuevas escamas color piel, al calentarse, despedían un hedor a carne podrida que provocaba nauseas con el simple hecho de imaginarlo. El dueño del desorden se hinchaba de rabia cuando lograba recordar las escenas de lo que había sucedido semanas antes, trataba de levantarse, pero el líquido que le había sido inyectado apenas estaba empezando su labor, cambiando todo su ser. Por las noches el frío lo hacía convulsionar, desgarrando las mantas que todavía lo cubrían. Ya no parecía un humano. El pelo grasiento, había crecido mucho más rápido de lo normal y los mechones pegados a su cara le dificultaban la respiración. Quería quitarlos, arrancarlos. Gritar, aullar para olvidar el ardor que lo envolvía. Arrancarse el brazo inyectado, abrir los ojos y salir de ahí. Los tatuajes que habían vestido sus brazos y espalda se habían quebrado en mil pedazos, mil fragmentos ásperos y cortantes. El tiempo le pasaba por encima, burlón, hasta que una noche, temblando de frío, abrió los ahora diminutos y apagados ojos verdes. Tenía hambre.

Wednesday, March 18, 2009

Mi despertar

Despertar bien es indispensable para tener un buen día. Hay gente que necesita un despertador estridente y agudo, de esos que perforan los sueños despiadadamente a horas inhumanas de la madrugada. Dando un salto corren a la regadera y el día se declara oficialmente iniciado.
Yo no. Para iniciar realmente un día como Dios manda hay que saberse despertar:
A lo lejos se escucha una melodía agradable y muevo levemente la cabeza hacia el lado opuesto, le doy un beso de despedida a mi sueño, en la mejilla o frente, y me sumerjo completamente en el mar de sábanas tibias y revueltas. Me desperezo poco a poco, estirando los brazos tan alto como pueda. La luz del sol se cuela tenuemente por las orillas de las cortinas y abro los ojos tan lento como me sea posible. Acto seguido me aferro a la almohada como un náufrago a un tronco suelto en medio del océano, boca abajo, y espero que la canción termine. Una vez en silencio vuelvo a darme la vuelta y me incorporo poco a poco, mi cuerpo pesa demasiado. Retiro los restos de sábanas que se han enmarañado a mi alrededor e inevitablemente suelto un suspiro tan profundo que me recuerda que estoy a punto de darme cuenta que la realidad me espera afuera. Mis pies ahora cuelgan de un lado de la cama, descalzos. Finalmente, he despertado.
Para despertar dependiendo el estado anímico que se quiere mantener durante el día
  • Faust Arp, Radiohead.
  • Bannana pancakes, Jack Johnson.
  • Make it mine, Jason Mraz.
  • Las mañanitas.
  • The rain song, Led Zeppelin.
  • Que bueno, que bueno, Jarabe de Palo.
  • Exit music (for a film), Radiohead.

Thursday, March 12, 2009

Y eso que Abril no ha llegado

Nadie sospechó que ese sería el día. Las calles se comportaban exactamente igual que cualquier mañana a las ocho, nueve o diez. La gente se movía con el mismo hastío que los caracterizaba desde hacía meses. El cielo no tenía nada especial, ni las nubes que en él se movían, ni los niños en las escuelas, ni los oficinistas forrados de traje gris. El sol caminaba por costumbre, hasta que dieron las cinco de la tarde. Fue entonces que lo inesperado sucedió: las nubes plomizas cerraron el cielo y se desató la primera lluvia formal del año con todo y todo. Sus olores a tierra mojada, sus calles chorreadas, sus tejados goteantes. El sonido juguetón que descubre la fiesta que armaron las pequeñas gotas de agua sobre la ciudad sorprendió a todos, algunos para bien y otros para mal, pero para la chica de las botas de hule definitivamente fue una de las mejores experiencias del año. Ella corría por las calles, pisando los charcos y salpicando todo a su alrededor. La ropa mojada pesaba y la melena suelta se enredaba mientras absorbía la lluvia como si fuera una esponja marrón.
Había esperando tanto tiempo ese momento que lo disfrutó hasta el último segundo, extendiendo los brazos y levantando la cabeza con los ojos cerrados, siempre sonriendo. La ansiedad que antes le había robado el sueño y había traído las pesadillas a su vida se estaba transformando en la euforia que le daba energías para brincar sobre los espejos temblorosos del pavimento. Las alfombras lilas de jacarandas crujían ligeramente bajo sus pies a cada paso. ¡Cómo había extrañado la lluvia y las flores en el suelo y las hojas agujeradas y el olor a tierra mojada! ¡Cómo disfrutaba la gélida sensación que la ropa pegada a su cuerpo provocaba! Los truenos y relámpagos le cantaron canciones al oído, le recitaron versos a susurros. Su piel estremecida había ya olvidado la resequedad del invierno y sus pestañas pesaban, contentas. ¡Y eso que Abril no ha llegado!

Wednesday, March 11, 2009

A mi llena

Pero hoy no quiero escribirle a mi Luna llena. No señor. No le dedico ni una sola letra porque hoy está nublado, porque no se deja ver, porque nada más me hace esperar con los brazos cruzados y de pie. Mi Luna llena hoy no es testigo ni cómplice de lo que sueño ni de lo que lloro. No me mira como lo ha hecho antes y se esconde cuando la busco entre las sábanas esponjosas y grises que se extienden en la nocturna bóveda celeste. No sé si ha notado mi presencia, aquí trepada en la azotea, con los pies descalzos- como siempre- y con los dedos helados. No le dedico nada más que mi ansiedad, mi insomnio y mi impaciencia. No le dedico mis canciones ni mis risas, ni mis bailes ni mis bostezos ni mis suspiros, a pesar de que sean muchos y ya no quepan en sus respectivas cajitas de colores. ¡Quédate, Luna, con mis recuerdos y con mis besos pasados, pero ni sueñes con tener esta noche! Porque no viniste a recogerla y yo me canso de esperarte.

Monday, March 09, 2009

Coqueterías

-¡Tírame un beso que no te cuesta nada, Ramona!
-Pa' qué lo quieres si ni te va a llegar, estás bien lejos.
-Tú échalo y veremos.
-No voy a desperdiciar un beso. Estoy segura de que no lo cachas o que se te termina cayendo al suelo.
-¡Cómo vas a creer! Ya tíramelo y no te hagas más del rogar.
-No lo sé. No creo. Además ya es bien tarde.
-¿Te da pena, Ramona?
-No... bueno, no sé.
-Nadie lo va a ver, linda. Nomás uno y me voy.
-¿Y si nos descubren?
-Pues que nos vean. Les va a dar envidia ver que nomás a mí me echas besos.
-Ramona.
-Mande.
-Tírame un beso, que si no no puedo dormir.
-Bueno. Nomás uno.
Y el joven se fue saltando con un beso bien plantado en la mejilla mientras Ramona lo veía partir a través de la gasa de su cortina, que se agitaba en la ventana abierta del balconcito de barandal oxidado y despintado, con la nariz roja y una sonrisa en el corazón.

Sunday, March 08, 2009

Carcajada

Con la boca bien abierta, la cabeza hacia atrás y los ojos húmedos y casi cerrados me reí. Mientras caminaba por el borde de la ventana intentando mantener el equilibrio me reí. Frente a la pantalla de la computadora me reí en silencio, sacudiendo los hombros como si un hipo violento me hubiera atacado por sorpresa. Mientras manejo en el tránsito de la Ciudad veo las caras de la gente y me rio, no hay nada mejor que hacer. Al ver mis calcetines rojos, suspiro entre risas. Cuando corro por la calle sin saber a donde voy suelto risotadas sonoras que llegan hasta el cielo. Me rio de cosas tontas, de cosas simples, de gente que pasa y de la que no también. Cuando me hacen reír dedico las carcajadas y eso es aún mejor. Reí mientras miraba el tarro de cerveza, reí cuando caí en el pasto luego de dar vueltas, reí al ver que mi nube había vuelto, reí cuando te vi cerca, reí cuando te vi lejos. Reí a carcajadas cuando hable conmigo. Reí, reí, me rio y lo disfruto tanto que no se va a acabar.

Wednesday, March 04, 2009

Cuando me caí

Soy una piedra y caí. No sé si me aventaron, me empujaron, me tiraron o simplemente me caí. Ahora yazco sobre el pavimento de una calle irregular, seca y el sol inmisericorde me abrasa. No puedo ver al cielo, no puedo oler la hierba, no puedo abrir los ojos y mucho menos moverme; no está en mi naturaleza. Solamente puedo escuchar los pasos de la gente que viene y va, sus conversaciones, sus gritos. Escucho muy atenta. Tirada en el suelo, como una piedra más. Y es entonces que yo cito:

"Por Dios, la vida es diario."
Fin de cita con un agradecimiento especial.

Tuesday, March 03, 2009

De cicatrices

-Hace muy poco tiempo vi un beso sobre una cicatriz.
-Qué fuerte.
- Lo sentí, dentro muy dentro. Y eso que no era mío.
-¿Estás consciente de lo que eso significa?
- Sí, es grande un beso como ese, es lo más grande.
- Lo más grande. Lo más grande.

{La sonrisa nostálgica queda dibujada en la almohada y se apaga la luz}
-Kube & Brucilla, noche de martes.