Thursday, December 25, 2008

Chilpayatito

En honor al espíritu navideño y para recordar una vieja tradición familiar, comparto este villancico mexicano que siempre me ha traído gratos recuerdos.

Chilpayatito Dios

Chilpayatito Dios,
tunita fresca,
capullito de algodón,
México está de fiesta.

De petate hizo su altar
tras los magueyes
y se quiere cobijar
con las estrellas.

Chilpayatito Dios,
estás contento
con ese blanco calzón
huaraches nuevos.

Con rebozo de Bolita
de San Luis Potosí
los angelitos te hicieron
cuna para dormir.

Tuesday, December 23, 2008

Ajem... corrección.

Me he tomado la libertad de corregir un comic de xkcd... lo siento, no pude resistirlo.



AVISO: ¡DÉNLE CLICK A LA IMÁGEN!

Monday, December 22, 2008

Romance a la antigua

En un crucero que sale de Nueva York para regresar al mismo lugar, se conocen una mujer pelirroja y un hombre guapo, famoso y deseado por todas las mujeres. Casualmente quedan perdidamente enamorados uno de la otra y deciden dejar sus vidas cómodas para poder casarse y vivir juntos por siempre. Felices, lo dejan todo por el amor. Pero, como toda historia romántica, sucede un accidente inesperado, tan dramático que mi hermana y madre lloran sin parar ni poder evitarlo hasta el fin de la película en la que, como es obvio, los dos protagonistas terminan con un beso romántico la última escena.
Los suspiros enchinan mi piel. No puede ser más romántico. Un avión a punto de partir y dos enamorados en blanco y negro. La última despedida y una frase que la acompaña inmortalizando la escena en mi corazón: "we'll always have Casablanca". El abrazo que me arranca una lágrima de tristeza y alegría al mismo tiempo logró su cometido. No me quiero levantar ni tampoco quiero que termine esa melodía que suena en mi mente durante horas... "a kiss is just a kiss, a sigh is still just a sigh...". Y caigo rendida, desgarrada por la despedida y consumida por la nostalgia monocromática de la mirada de aquél hombre recitando el último adiós.
Bali Hai. Un sueño hecho realidad. El escenario paradisíaco lleno de misterios que abrazan una historia de guerra y amor verdadero. El drama va de la mano con la musicalidad cómica de la obra maestra. El mensaje queda completamente claro: "once you have found her never let her go". Y mi abuelo la escucha una y otra vez, sin cansancio. Y, mientras los protagonistas narran su historia, los demás personajes también nos embelesan con sus canciones, con sus poemas, con sus versos. Todo es un mundo de color en una isla floreada hasta que la muerte interrumpe los suspiros ligeros para reemplazarlos con una puñalada directo en el corazón. Todo es tan inesperado que no da tiempo para asimilarlo. Ha muerto y la niña queda devastada, igual que nosotros.
Además, en un pueblo mexicano también cantan romances, corridos vivos, historias pícaras. La coqueta en la ventana y Pedro Infante susurrándole una canción al oído, rodeado de mariachi. Los ojitos pizpiretos de la muchacha no dejan de mirar al cielo y los del ranchero tampoco. Los dos conmovidos y los espectadores sonreímos. No necesitamos que los muestren explícitos en la pantalla para ver todos los colores que adornan las trenzas de la enamorada. Pero, de la nada, las pistolas y los malentendidos invaden la vida de ambos. Es imposible que sigan juntos. Imposible. Ella, ya comprometida con otro, llora desconsolada y él va a buscar al desgraciado que se la ha robado. Luego de media hora de golpes dentro de una cantina él va a buscarla victorioso. Pero por alguna razón desconocida ella no quiere verlo más. No lo mira y lo rechaza a manotazos y empujones. Y todos sabemos que él es más fuerte, la toma de la cintura y la mira de frente. Sin previo aviso, la besa. Ella se resiste, lo golpea, patalea, se rinde en sus brazos y, finalmente, viven felices por siempre. Ese beso final lleno de enojo olvidado y de cariño "de veras" nos conmueve tanto que la misma noche soñamos con ese momento, en el que perdonar ya no se dice con palabras.
A pesar de todo, sigo siendo una romántica sin remedio, que llora en el punto más alto del Empire State, que bebe en París junto a un viejo amor, que vive enamorada de un hombre excepcional y se asoma a la ventana cada vez que escucha una serenata con mariachi.

Tuesday, December 09, 2008

Descanso

Yo sentada sobre una silla.
La rodilla izquierda flexionada hasta tocar el pecho.
El pie izquierdo apoyado en el asiento de la silla.
La pierna derecha colgando inerte.
El pie derecho toca el suelo levemente del lado opuesto al arco, torcido hacia adentro.
El brazo izquierdo suelto.
La mano izquierda se concentra en tomar el tobillo de la pierna izquierda (la flexionada).
El codo derecho apoyado en la rodilla izquierda.
El brazo derecho entero da la vuelta al cuello.
La mano derecha juega con un mechón de pelo cerca de la parte trasera de la oreja derecha.
La cabeza apoyada en la parte interior del codo derecho (descansando en la rodilla izquierda).
Los ojos se cierran por momentos largos.
Los oídos se estremecen con un tango.
Yo descanso.

Friday, December 05, 2008

Descubrimiento 2

El posillo donde se calienta la leche con las vainas de vainilla también tiene pecas.
Yo tuve pecas en las manos, ahora las perdí.

Besos, chocaletos y condicionales.

Condicional: para la verdad se exige que el antecedente no pueda ser verdadero sin que lo sea el consecuente. Para su falsedad basta que el antecedente pueda ser verdadero sin que lo sea el consecuente. Por ejemplo:
Me das un beso ---> Te doy chocolates (chocaletos).
**Donde: cuando efectivamente, si me das un beso, yo te doy chocolates (chocaletos) es verdad la proposición condicional, si me das un beso y no te doy chocolates (chocaletos) es falsa la proposición condicional.
Problemas:
1. ¿Qué sucede si me das un beso sin que yo antes haya ofrecido chocolates (chocaletos)?
R. No sería falso el razonamiento porque nunca hubo una condición.
2. ¿Siempre debe de haber condiciones?
R. No siempre para obrar tiene que haber condiciones expuestas, puedo yo darte un beso y además los chocolates (chocaletos) sin esperar que me devuelvas algo a cambio o sin avisarte que te los voy a dar.
3. ¿No esperaría el que da el beso (o los chocolates [chocaletos]) algo a cambio siempre?
R. Si está dando el beso (o los chocolates [chocaletos]) puede hacerlo porque quiere nada más, aunque realmente siempre se espera una respuesta a cambio como mínimo.
4. Entonces, ¿siempre actuamos condicionalmente?
R. Sí.
5. ¿Si te doy un beso (co chocaletos [chocolates]) sin esperar nada a cambio, pensarías que estoy yo esperando algo y lo tratarías de adivinar dedicando tiempo a la investigación de la supuesta condición?
R. Dado lo anterior a la pregunta, sí.
6. ¿Sería mejor que diera una condición concreta en el caso de darte un beso (o chocolates [chocaletos])?
R. Sí, ahorraría tiempo y esfuerzos.
Conclusión:
DAME UN BESO Y TE DOY CHOCOLATES (CHOCALETOS)*
(o viceversa)
*O no.