Sunday, May 24, 2009

¿Desconocida?

No quería mirarse, por miedo. Sabemos todos que es muy miedosa. No cobarde, solamente miedosa. Aún ahí, de espaldas al espejo de su habitación, él tomaba su mano con firmeza. Brucilla tragaba saliva al tiempo que respiraba tan hondo como podía. Había vivido ese momento varias veces, pero hacía muchas que no se encontraba tan nerviosa. Su mano apretaba con fuerza la del acompañante, como una niña muy pequeña que a penas vio el mar amenazando sus pies. Finalmente, se armó del valor que le faltaba y dio media vuelta. Lo que vio fue algo completamente nuevo. O por lo menos no recordaba haberlo visto antes. Soltó la mano de Kube, invisible sobre el cristal, y pasó dos dedos por su rostro. Había algo ahí que nunca había estado, justo en los ojos. No eran estrellas, tampoco luna, ni sal. Era algo diferente, que tenía un brillo azul-plateado. Era tan bonito eso que estaba ahí que quiso quedarse viéndolo un rato más. Y, como la niña que entra al mar por primera vez, quedó marcada esa sensación en su memoria para siempre. Quedó ella quieta, con aquella expresión impresa en la cara y en el corazón.

2 comments:

Anonymous said...

Cuidado con los espejos.

F. said...

La primera vez, de una serie de primeras veces, puedo intuir ;).