Friday, August 21, 2009

Ideas móviles

Supuesto: las ideas se mueven.
Hora: 3:29 pm.
Ejercicio: descripción.
Límite de tiempo: indefinido.
Paciente: yo no. 4

Como sopa de cebolla gratinada. Hablo francés. Veo a Radiohead. Regreso a Radiohead. Estoy en Radiohead. Toco el piano. Leo. Tienes barba. Mucha gente en mi casa. Luces. Noche. Música alta. Bailo. Bailo danzón, salsa, tango y flamenco. Entiendo. Duermo. Sueños lindos. Canto. Ya no tienes barba, ahora tienes lentes. Flores ya marchitas. Flores nuevas. Blancas y rojas. Todo ordenado. Hablo alemán, griego, latín. Lluvia sobre mi cabeza. Lluvia tibia. Botas de hule verde. Toco guitarra y canto. Soy Pink Floyd. Soy verde. Soy blanca. ¡Vuelo! Nubes suaves al tacto. Subo hasta salir del mundo. Toco una estrella. No quema. Bajo de nuevo. Planeo sobre el mar. No hay tiempo. Bebo agua de limas. Veo el Sol. Veo la Luna. Tengo la Luna. Salpico al caer al agua. Soy un pez. Y te veo.

Hora de llegada: 3:39 pm.
Estado: corazón agitado.
Receta:--

Sunday, August 16, 2009

La metafísica de Jorge Negrete

- Piénsalo, José, si todas las cosas fueran a semejanza de las Formas, entonces éstas también deberían de ser a semejanza de otras, y éstas de otras, y éstas de otras, ¡y así al infinito!
-No me interesa.
-Es importante, aunque no te interese.
-No es importante, por eso mismo no me interesa.
-¡¿Entonces tú nunca piensas en las cosas más allá de las que están en frente de tus narices o qué?!
-Mira, Julia, ya estoy cansado de que siempre sea lo mismo contigo. No me interesan las Formas. ¡Y mucho menos cuando hay cosas más importantes en qué pensar!
-Pues si no te importa lo que a mí, entonces.. ¡entonces me voy!- solloza estruendosamente dando media vuelta de una manera tan violenta que sacude sus negros caireles.
-Vete pues- dice levantando los hombros y alzando la barbilla.
-Me voy...- responde tronando los dedos de sus blancas manos y luchando por no mirar hacia atrás.
-¡Ya estuvo bueno contigo, Julia! ¿Te vas a ir o no?- replica al tiempo que la toma firmemente de los brazos y la acerca hacia sí rápidamente.
-Sí, José. Me voy.- esto último casi inaudible, los ojos entrecerrados y la punta de su nariz rozando la de José.
-Pues no se qué estás esperando, Julia- y, finalmente se funden en un beso, de esos que ayudan a olvidar y a perdonar. 

Thursday, August 13, 2009

Star Shower y los Sky Scouts

La Torre, 11:00 pm.

Ya alcanzamos la cima. Somos solamente tres elementos (el Grande, el Alto y yo). Todo en calma. Hay vigilancia patrullando. Seguimos encapuchados en lo que el Instrumento suelta la información. No hay mucho viento. Al Sur: nubes amenazadoras. Finalmente el Instrumento muestra la dirección: Casiopea. Esperamos lo suficiente, quietos, yo con el Instrumento en las manos. Llegan las nubes. Visibilidad: Vega, Escorpión y Aquila. No hay pista del evento. Transcurre una hora. Nada. Con el Instrumento: localizar Polaris. Imposible. Todo cubierto de espeso gas gris. Hora y media en silencio. Apagar Instrumento.

Misión: Incompleta.
Resultado: Resfriado, especialización en el uso del Instrumento.

El Cuarto, 2:26 am.

Me bañaron las estrellas. Dejaron tres marcas nuevas en mi piel. A penas logro distinguirlas. El cielo las dejó en mi techo para que de ahí cayeran. No Casiopea; mi habitación. Instrumento equivocado.

Misión: Cumplida.
Resultado: Lunares.

FIN DE REPORTE

-S.S.3

Thursday, July 30, 2009

My one and only

Se sabe poderoso, pero aún así utiliza la máscara más fina de la timidez. 
Yo llego quieta, curiosa.
Él se retira. 
Arrítmica, comienza la inocente pero predecible coquetería.
La brisa ligera me trae su aroma mojado e irresistible y me lleno desde los pulmones hasta la punta de la nariz.
Con los ojos cerrados.
Me sorprendo al sentir espuma impecable y blanca entre mis dedos.
Cuando abro los ojos se vuelve a retirar.
Doy un paso hacia adelante para alcanzarlo.
Agua ligera acaricia mis tobillos, coqueta.
Sonrío a medias y se va, sin regresarme la mirada que lancé desde abajo.
Otro paso hacia adelante y no lo alcanzo.
Otro más y, repentino, me vuelve a sorprender.
Ruidoso, alcanza mis rodillas y se abraza de ellas firmemente, salpicando mis hombros con besos frescos y salados.
Se va con una sonrisa oscura que promete regresar.
Otro paso, con cuidado, y me atrevo a desafiarlo.
¿Qué más? Pregunto con los dedos que cuelgan de mis manos húmedas.
La respuesta llega repentinamente.
Me toma de la cintura y me arrastra hasta él. 
Sin poder (ni querer) evitarlo me dejo llevar, me sumerjo en él, completa.
Lo beso, lo acaricio, perdida en ese vaivén que hace temblar la tierra.
Sumergida entera en ese murmullo que deshace la roca.
Me estremecen sus cosquillas blancas y mi sonrisa es azul y verde.
Me agota.
El corazón marca la hora de partir.
Disimuladamente, me acerco a su orilla, pero se da cuenta.
Lee mis intenciones y, celoso, me empuja lejos de ahí.
Mis pies se vuelven a marcar en la arena suave y clara.
Se va.
Recupero el aliento con un suspiro y me doy cuenta de que ha dejado su huella impresa en toda mi piel.
Me voy.
Él, orgulloso, pretende no mirar, pero a mis espaldas roba cada una de mis huellas, esperando el momento en el que yo regresaré.
Él herido, yo arrepentida.
De nuevo jugaremos a retarnos.
A alcanzarnos.
A querernos.
Con olor a sal y sabor a mar.

Monday, July 20, 2009

Inmensa

Cerraba los ojos para el primer jalón, que no era violento ni repentino, pero el vértigo siempre me ha acosado al tratarse de grandes distancias verticales. Con una velocidad moderada subía, más y más, hasta sentir los pies descalzos cubiertos de brillante escarcha. Luego abría los ojos, mirando hacia arriba. La oscuridad infinita me esperaba con los brazos abiertos de par en par, y yo atravesaba la atmósfera siempre sonriente, disfrutando de cada escalofrío mortal, de cada nervio adormilado, de cada centímetro de mi cuerpo que se azulaba. Sin dejar de subir miraba hacia abajo, para darme cuenta de que todo quedaba ahí, atrapado en esa esfera brillante. Todo se volvía parte de lo mismo, y yo lo miraba entero. La sorpresa y emoción llenaban mis pulmones, que ya no necesitaban de aire para funcionar. Mi estómago se llenaba de mariposas invisibles que revoloteaban alocadas. Me encontraba sola, subiendo dentro de esa inmensidad oscura, dentro del vacío que luchaba por traspasar mi piel, por destrozar mi cuerpo, por poseer mi alma. Pero yo no lo dejaba entrar, ni por mis oídos, ni por mis ojos, ni por mi boca. El vacío estaba ahí, pero nunca formó parte de mí para lograr que yo me convirtiera en parte de él. Finalmente veía mi destino, tan plateada como siempre me esperaba. Lento, los dedos de mis pies enterraban sus puntas en la fina arena gris y, ligera como nunca, caminaba yo hasta mi lugar favorito. Donde todo era belleza, silencio y paz. Donde yo lo veía todo encerrado en una burbuja que se iba iluminando con forme el Sol llegaba. Sentada y hecha nudo, esperaba a que llegara la hora de regresar para formar parte, una vez más, de esa enormidad limitada. Lo miraba conmovida, feliz. El agotamiento ganaba sus batallas y lograba que mi cabeza se llenara de arena de plata, mis ojos se cerraban y dormía. Nunca pude descifrar el regreso; todas las mañanas, luego de viajar, amanecía sobre mi cama, con algunas motas de polvo lunar en las plantas de los pies y la cabeza llena de ese silencio total y hermoso que solamente ahí arriba existía. 

Cuarenta años pasaron desde que por primera vez se miró a la Tierra desde ese espejo de plata que nos observa cada noche. Cuarenta años de que alguien se dio cuenta de la razón por la cual romance que sostienen nuestro planeta y la Blanca es eterno. Belleza, silencio y paz.


Friday, July 17, 2009

Con Frank y compañía

Viernes por la tarde. Todo el mundo busca planes de última hora con tal de no permanecer en casa presas del aburrimiento. Los cines vomitan gente, en los restaurantes ya no hay mesas y los bares y demás se preparan para recibir a las hordas de jóvenes que ya se están alistando para salir (sobre todo las chicas). El tránsito se coagula poco a poco con forme la tarde va avanzando, como todos los viernes en la tarde. 

Este viernes ella no tiene prisas para encontrar planes, está tranquila mientras una llovizna acaricia su ventana. Despeinada, despintada y descalza se deja caer sobre el sillón y juguetea un poco con uno de los mechones de pelo que le rozan la frente. Por no tener nada que hacer cierra los ojos y presta atención a cada una de las canciones que la pantalla de su ordenador va anunciando. Todas eran perfectas, lentas y suaves. Hasta que llegó una melodía que captó su atención por completo... I've got you under my skin, I've got you deep in the heart of me... y uno de sus pies sueltos no pudo evitar marcar el ritmo en el aire. Aquella melodía logró sacarla de su comodidad y, dejando la taza caliente en la mesa, se dejó seducir por el aterciopelado ritmo que la invitaba a bailar. Lento y con los ojos todavía cerrados seguía los pasos que el cantante la invitaba a dar. Vuelta. Uno, dos, uno, dos. Vuelta. Y, para su sorpresa, una mano segura la tomó de la cintura y la otra acarició sus dedos, guiándola por cada una de las notas de la nueva pieza... come away with me in the night...

Así se escurrió aquella tarde de viernes, entre el susurro de las escobillas y las teclas pausadas. Uno, dos, uno, dos. Balanceándose tan ligeramente que apenas se notaba. Vuelta. Y cuando vino la noche, con sus escándalos y sus luces, ella sonrió al reconocer la mirada de su pareja de baile que, aunque invisible, la acompañó durante toda la tarde. Sin una palabra... close your eyes, close the door, you don't have to worry anymore... no hacían ninguna falta.

Saturday, July 11, 2009

Como dicen todos

"Después de la tormenta viene la calma", efectivamente, dicen todos (las madres, los padres, las abuelas, los abuelos, las hermanas, los hermanos, las maestras, los maestros, las revistas, los libros...). ¡Y qué manera de llover! Las nubes ennegrecidas se llevaron la luz de la noche y la iban soltando de a poco con risotadas estremecedoras. Cayeron gotas pequeñas, luego unas mucho más gruesas, después las que parecen no cesar y, finalmente, granizó. Con toda esa agua cayendo era imposible no sentir los huesos tiritar de frío. Amaneció y seguía lloviendo. Pasó la mañana y no paró. En la tarde volvió el granizo. Y después de un rato de estruendo alguien entra en un baño caliente y escucha cada una de las gotas que intentan entrar por la ventana, cada una de las canicas de hielo que amenazan con perforar el techo. Pasaron los minutos con normalidad, y algunos segundos después, descubrió en los golpes una melodía. Bien escondida, pero ahí estaba. En el instante en que fue revelada la canción, la tormenta empezó a disminuir notablemente. De granizo a gotas grandes, de gotas grandes a gotas pequeñas, de gotas pequeñas a llovizna, de llovizna a silencio, de silencio a calma.

Sunday, June 28, 2009

Recordatorio

-¿Qué haces?
Ella mira hacia arriba, sin hacer un gran esfuerzo con la cabeza.
"¿Qué no es obvio?" piensa.
-Bueno, ¿qué escribes?
Ella mira hacia arriba, otra vez, con los ojos llenos de una nostalgia desconocida que mojó sus pestañas.
"Es un recordatorio." piensa.
-¿Qué temes olvidar?
Ella mira hacia arriba, una vez más, ahora con una sonrisa que contrastaba escandalosamente con sus ojos.
"Lo que quiero." piensa. O, mejor descrito, suspira.

Brucilla & Kube.

Thursday, June 25, 2009

Meet Cute

"That's how two characters meet in a movie..."
- A. Abbot
"...or in real life."
-Mondblüme

1.

En el bar de la cuadra siguiente, el que tiene en la entrada la silueta de un gran lobo aullando, se sienta una mujer. Viene sola, con zapatos bajos, jeans rotos, blusa por fuera, pelo recogido en una cola de caballo y el maquillaje ya desgastado por el día. Se sienta en la barra y ordena una cerveza. El tiempo pasa suavemente y ella cruza unas cuantas palabras con el cantienro. Muy pocas, en realidad, pero suficientes. Al terminar, sonríe y paga la cuenta. Tomas sus cosas y sale, buscando las llaves en el desordenado bolso. No es muy tarde, pero el día fue largo, por lo que sus pasos al cruzar la puerta del lugar se habían vuelto torpes y pesados. Sin entender bien cómo, las llaves recién encontradas resbalan de sus dedos y van a dar directo al par de Converse azules que se disponían a entran al lugar. Rápidamente, ella estira el brazo agachándose para recogerlas, al tiempo que las disculpas salen de sus labios atropelladamente, pero su reacción coincide con la del extraño, provocando un acercamiento tal que las disculpas cesan de golpe. Ambos se levantan, él con las llaves en la mano y ella con los ojos muy abiertos. Al mismo tiempo sonríen y salien del lugar.

2.

La tormenta había sido completamente inesperada. El agua que se acumulaba en las orillas de las calles hacía de las banquetas un lugar peligroso, especialmente para los peatones que esperaban el transporte apiñados en sus respectivas paradas. Las siete de la tarde sorprendieron a la única mujer que esperaba en aquella esquina con los pies empapados y acalambrados por los zapatos altos, con el cabello escurriendo y el traje de falda manchado de tanta agua. Sus labios empezaban a azularse cuando vio a lo lejos las luces del camión que se acercaba. Finalmente. Temblando, desdobló los brazos y se preparó para saltar en cuanto las puertas se abrieran. Pero al hacerlo, era tanta su prisa, que no se dio cuenta de que había alguien más en frente de las puertas, intentando bajar. El choque fue inesperado y dejó a ambos pasajeros empapados y desorientados. Ella en brazos de él, él respirando con dificultad a causa de ella. Al mismo tiempo sonrieron y volvieron a entrar al vehículo, donde comenzó una larga y memorable conversación.

3.

Había llegado el día y el espejo no lo favorecía en lo más mínimo. Los nervios no lo habían dejado dormir y, para variar, se había hecho tarde. Sin desayunar, ni peinar, ni repasar salió despavorido a presentar el examen que lo había perseguido en todas las pesadillas del período que terminaba. La eterna fila para entrar al salón de la prueba le dio tiempo para darse cuenta de que había estudiado bien, pero no lo suficiente. Sus rodillas no dejaban de temblar ni sus oídos de zumbar. Finalmente era su turno para entrar y, luego de ubicar su lugar asignado, entró con pasos apresurados y la respiración agitada. El asiento era incómodo y la mesa demasiado estrecha e inclinada, tanto que era imposible colocar el lápiz amarillo del número dos sin correr el riesgo de que éste rodara hasta el suelo. Y fue al darse cuenta de lo anterior que el chico recordó que le faltaba el lápiz. Miró presa del pánico a su alrededor y se encontró con la mirada risueña de la niña sentada a su derecha. Tímidamente, le extendió la temblorosa mano de uñas verdes que sostenía un lápiz nuevo y con punta. Él lo tomó provocando un contacto accidental, ella se estremeció. Al mismo tiempo sonrieron y, mientras el desvelado realizaba el examen, soñaba con el momento de devolver el lápiz a su dueña y volver a encontrarse atrapado en su transparente mirada.

Sunday, June 21, 2009

La receta del día

Ingredientes:
  • Lluvia
  • Zapatos impermeables
  • Paraguas
  • Abrigo
  • La siguiente lista de canciones:
3. Diamond Sea, Yeah Yeah Yeahs

Preparación:

  • Mezclar todo. 

Nota: los resultados pueden variar dependiendo el contexto de cada persona. 

Thursday, June 18, 2009

Largos y bajitos

Hay veces, muchas, en las que el cielo ruge y grita con todas sus fuerzas. Golpea la tierra violentamente, sin piedad, y nosotros nos asustamos. No sabemos qué le enoja, qué quiere, qué busca. Él tampoco lo sabe, por eso desespera y termina el drama en leves sollozos que se alejan pesadamente. Pero esta noche no es una de ésas. Hoy el cielo susurra pausadamente. No castiga a la tierra con sus látigos de luz; la besa con ternura y la acaricia dulcemente. No canta, porque no puede afinar, pero trata de hablar muy suave y bajo, como si estuviera enamorado sin saber qué hacer. Mantiene la respiración conmovido y luego la suelta con un helado suspiro. Esta noche se da entre susurros, entre suspiros, entre secretos que no se han dicho.

Tuesday, June 16, 2009

No a todo, pero sí a eso

¿¡POR QUÉ!?

-Responde, por favor.

-P!

El tiempo seguía corriendo, desgarrando el aire de la habitación y yo temblando. Mi imaginación todavía no declaraba la tregua que cada segundo se hacía más y más necesaria. Pero, repentinamente algo me dijo desde dentro "cierra los ojos". Y los cerré, suavemente. Fue entonces que escuché una voz tranquilizante, familiar, que susurró las palabras que yo tanto busqué en mi cabeza: "ya pasó, todo fue un sueño, ya pasó". Respiré hondo y lento y al tiempo que recargué la barbilla sobre mis rodillas flexionadas sentí el abrazo que se llevaba todo el terror. Un abrazo apretado, seguro y reconfortante que me recordó las olas del mar, las nubes blancas que oscurecen el pasto y las gotitas de lluvia rebotando sobre el concreto luego de correr por mis mejillas. Mi corazón fue disminuyendo su velocidad, y mis músculos su tensión. Ya pasó, todo fue un sueño, ya pasó. Una pesadilla, ya pasó.

Monday, June 15, 2009

P!

Despierto de golpe, agitada, pero aún con los ojos cerrados. No quiero abrirlos. No quiero. Aprieto los párpados hasta que las lágrimas se acumulan y respirando entrecortadamente. Los abro y tengo que mirarme al espejo para asegurarme de que estoy bien. Es necesario que recorra el lugar para saber dónde estoy. La almohada no supo defenderme esta vez. Y espero que amanezca, sin cerrar los ojos ni por un momento. No me muevo. No me escucho. Pero mi imaginación tampoco está de mi lado. Tengo miedo. Tiemblo hecha un ovillo, sin cerrar los ojos ni un instante. Pronto acabará, mientras tanto, tengo miedo. 

Wednesday, May 27, 2009

Quote

"In the sea, the fish have learnt to fly, in a moonlight night, with their silver wings."
-A.

Monday, May 25, 2009

¿?


¿¿Por qué tiemblo? ¿Por que no veo bien? ¿Por qué no quiero ya? ¿Por qué me cansé? ¿Por qué hace frío? ¿Por qué no viajo? ¿Por qué no se ha secado el suelo? ¿Por qué me gusta soñar? ¿Por qué la barba? ¿Por qué los dedos helados? ¿Por qué las cosquillas? ¿Por qué la música? ¿Por qué es rojo el cojín? ¿Por qué un perro? ¿Por qué pregunto? ¿Por qué verde? ¿Por qué ww? ¿Por qué mi ventana? ¿Por qué no hay luna? ¿Por qué no me importa que no la haya? ¿Por qué la sed? ¿Por qué no una princesa? ¿Por qué no las botas de piel negras? ¿Por qué no sonríes? ¿Por qué no queremos? ¿Por qué sacudir la cabeza con el pelo suelto? ¿Por qué nos gusta tanto? ¿Por qué el farol apagado? ¿Por qué en las sombras? ¿Por qué te quiero? ¿Te quiero? ¿Por qué no? ¿Por qué levantarse cuesta? ¿Por qué el pez plateado? ¿Por qué tan nerviosa? ¿Por qué esperar? ¿Por qué golpear? ¿Por qué bailar? ¿Por qué buscar? ¿Por qué preguntar??

Sunday, May 24, 2009

¿Desconocida?

No quería mirarse, por miedo. Sabemos todos que es muy miedosa. No cobarde, solamente miedosa. Aún ahí, de espaldas al espejo de su habitación, él tomaba su mano con firmeza. Brucilla tragaba saliva al tiempo que respiraba tan hondo como podía. Había vivido ese momento varias veces, pero hacía muchas que no se encontraba tan nerviosa. Su mano apretaba con fuerza la del acompañante, como una niña muy pequeña que a penas vio el mar amenazando sus pies. Finalmente, se armó del valor que le faltaba y dio media vuelta. Lo que vio fue algo completamente nuevo. O por lo menos no recordaba haberlo visto antes. Soltó la mano de Kube, invisible sobre el cristal, y pasó dos dedos por su rostro. Había algo ahí que nunca había estado, justo en los ojos. No eran estrellas, tampoco luna, ni sal. Era algo diferente, que tenía un brillo azul-plateado. Era tan bonito eso que estaba ahí que quiso quedarse viéndolo un rato más. Y, como la niña que entra al mar por primera vez, quedó marcada esa sensación en su memoria para siempre. Quedó ella quieta, con aquella expresión impresa en la cara y en el corazón.

Thursday, May 21, 2009

Traurigkeit

El cielo tiene el mismo llanto contenido que yo, los mismos escalofríos molestos. El mismo temblor en el abdomen y las pocas ganas de dormir. Pero despertar no motiva. Hace mucho frío. Todo va tan lento que se vuelve borroso y confuso. Las voces no tienen sonido, no entiendo las palabras y son importantes. Preguntas que no sé cómo contestar llenan mi mente y las expresiones de la gente a mi alrededor. El día no es blanco, ni negro, ni gris. Es percudido, colores deslavados y opacos. Hace mucho frío. Quisiera no caminar, quisiera no tener que hablar, quisiera volver a dormir. Pero sigue ahí el camino, siguen preguntando, sigue ahí el insomnio. I'm heavy as a feather, sad as the weather. Triste. El agua no cae del cielo, pero sí llena mi interior, desde los pies hasta arriba. Las cobijas no abrazan, por más pesadas que sean. Me siento bajo el escaso sol y la luz me incomoda, también la oscuridad. Todo trae una nostalgia imposible de disfrutar, un llanto que no se consuma y que hace que mis suspiros duelan. Es un día triste, sin razón. O no la he descubierto aún. Un día profundamente triste. Yo estoy profundamente triste. Profunda y melancólicamente triste. Y hace mucho frío desde dentro. I'm heavy as a feather, sad as the weather.   

Monday, May 18, 2009

¿Qué falta?

El chorro del agua dejó de golpear sus oídos y solamente quedó el chasquido de las gotitas colgantes que se lanzaban hacia la superficie del espejo tibio recién formado. El agua esperaba completamente quieta, dejando ver el fondo blanco de su recipiente. No había padres ni hermanos que rompieran el silencio. El perro ya se había dormido, echado al sol. Las ventanas que estaban abiertas apenas dejaban entrar una brisita tímida que movía ligera las puntas de las cortinas. Todo estaba listo. Dejó la puerta abierta y se quitó los zapatos sin expresión en el rostro; los ojos secos, las mejillas también, los labios también, secos y acartonados. Y, aún vestida, entró en la tina de agua tibia sin titubear. Los pies colgaban de un extremo y la cabeza se asomaba por el otro. Contó hasta tres, inhaló lo más hondo que pudo cerrando los ojos. Finalmente, quedó completamente sumergida en esa agua transparente e inofensiva. De golpe sus ojos se abrieron y vio el techo a través de la superficie de su agua. Ahora sí, el silencio entraba en sus oídos sacando cada uno de las burbujitas de aire que quedaban. Cuando finalmente todo estuvo quieto y empapado, no quedó más que sonreír. Ampliamente, mirando al techo. Una sonrisa como hace mucho no experimentaba: mojada. Luego de un rato, sus pulmones empezaron a echar de menos a su precioso oxígeno, el pecho empezó a oprimirle el corazón, que estaba contento ahí abajo. "¡Hora de salir!" "No, un momento más, aguanta." "Hora de salir." "¡Aguanta!" "Hora de..." Repentinamente sus manos la jalaron fuera, salpicando el suelo y las paredes. Dando bocanadas de aire violentas. Cada una de sus pestañas pegada a la de al lado, dificultándole la vista. Todo el pelo escurriéndole la cara. La ropa pegada a la mitad de su cuerpo que ya había salido. Su alma empapada y tranquila. Su mente inundada y en silencio. Su corazón palpitando dolorosamente. Su sonrisa expandiéndose como las ondas en el agua al caer las gotas de su nariz de nuevo dentro de la tina.

Tuesday, May 12, 2009

Prueba de la existencia de los saltos cuánticos.

Una vez, cuando todavía tomaba el camión, el camión se desvió a Tacubaya. Sobre la banca de al lado sus ojos negros se preguntaban qué le pasaría, probablemente se sentía mal, como siempre, y trataba de conciliar el sueño impulsada por el monótono tono de voz del exponente. El problema es que es un lugar horrible, con mucha gente, mucha basura y temes que te asalten. Su respiración chocaba contra la empañada ventana, el sol no salía pero el frío no aumentaba tampoco. Parecían estar todos inmersos en una neutralidad verdaderamente molesta. Justo iba en camino desde casa de mi novia- la de ese entonces-, y no iba muy concentrado en el exterior. Se había perdido en los patrones que formaban las piedras del suelo de afuera del salón, en los árboles recién regados, en el pelo largo y rebelde de la vecina inerte. Se había perdido. Cuando el camión se detuvo y todos se bajaron, me asusté mucho y me bajé. Sabía que no le preguntarían esta vez, así es que no se preocupó cuando cínicamente abrió la ventana de par en par y asomó la mitad de su cuerpo entumido. Bebió ese aire áspero, aliviada. Como no sabía qué hacer ni dónde se tomaban las peseras o combis o lo que sea que me llevara a mi casa, vi a una chica en su uniforme de la Ulsa, entonces le agarré el brazo y ella, en vez de asustarse, me sonrió. Del otro lado del patio la miraron curiosos unos ojos oscuros. Sorprendida, quedó congelada con los ojos bien abiertos y el principio de una sonrisa en los labios. Le pregunté si iba hacia el mismo rumbo que yo. Me dijo que sí y le pregunté si me podía llevar. El momento quedó sostenido en ese éter denso y húmedo que llenaba cada rincón. Él, recargando la espalda y un pie contra la pared soltó una media sonrisa. Me dijo que sí también, me llevó a la combi necesaria, pagué el pasaje de ambos y me platicó que iba en cuarto de prepa (yo iba en quinto), que quería estudiar filosofía y que se llamaba Montse.El color de las mejillas de la chica cambió instantáneamente y deseó con todas sus fuerzas que el exponente terminara para poder salir. Que no tenía novio, le dije que yo no tenía novia (porque no quería a esta mujer) y después de un rato, bajamos, me llevó hasta la puerta de mi casa y nos despedimos. Finalmente terminó el martirio y ella salió corriendo al encuentro del no-desconocido. Y ya nunca la volví a ver. Juntos huyeron dando pasos lentos y sin decir una palabra que cortara el aire, que ahora ya no parecía tan denso. 

Agradecimiento especial al donador de la anécdota y se la hace una petición, igualmente especial: no me quiebre, por favor.