Friday, February 06, 2009

Ola

Mala noche.
Agua fría.
Desayuno escaso.
Camino turbulento.
Clase corta.
Lógica sin lógica.
Historia lenta.
Recorrido soleado.
Semáforos rojos.
Mejillas enrojecidas.
Ojos húmedos.
Piernas entumecidas.
Cerebro atrofiado.
Miedo en el cine.
Párpados pesados.
Pies acalambrados.
Negociaciones.
Escalofríos.
Lágrimas.
Gritos.
Música estruendosa.
Palabras.
Ideas confundidas.
Cansancio extremo.
Extremo.
Noche.
Luces.
Voces.
Recuerdos.
Preguntas.
Silencio.
Respiro.
Tres extraordinarias películas.
Pijama cómoda.
Ojos hinchados.
Soluciones.
Fórmulas.
Sillón.
Cobijas.
Taza caliente.
"I brought you flours"
Finalmente, una, solamente una, pero enorme, satisfactoria y reconfortante sonrisa.

GRACIAS
(Un día realmente malo con un final excepcional)

Monday, February 02, 2009

Anoche y muchas más

-Estás sentada en una silla, cómoda, en tu posición habitual (esa que amenaza con hacerte reventar como una liga muy apretada en cualquier momento). La silla está dentro de un salón, como de escuela, que tú ya conoces. Vacío. Ese silencio que hace eco te molesta, pero sabes que estás segura. No quieres abrir los ojos, porque conoces lo que habrá a tu alrededor: más sillas vacías, luz blanca y las ventanas empañadas. El tiempo va pasando y se escucha. Se oye cómo avanza y eso es lo que hace el eco que está sembrando una semilla dentro de tí. El pequeño implante es tan insignificante que no sabes qué es. No importa, ahí está y crece, muy lento. Su nuevo tamaño te hace sentir escalofríos en el vientre. Ahora en tus dedos de los pies. Los de las manos también. Los párpados tiemblan. La piel se te ha enchinado pero no hace frío. Tiemblas entera y no sabés por qué. En la cabeza solamente te caben preguntas, no hay una sola respuesta. No hay una sola respuesta. No la hay. No la sabes. Y tiemblas de incertidumbre, eso es lo que el tiempo te plantó dentro y que ahora te come. De un golpe, despiertas sudando. Ya ha amanecido.
-El día es muy claro y el agua parece un espejo delicadísimo. La temperatura es perfecta. Todo es perfecto. Disfrutando cada instante quedas completamente bajo el agua y puedes respirar ahí. Abres los ojos y puedes ver el suelo lodoso poblado de plantas que se mecen tranquilas. Hay muy pocos peces grises. Decides no moverte. Todavía quedan algunas burbujitas que suben rápidamente por tu piel, haciéndote cosquillas. Sonríes. Tu piel se empieza a arrugar y el cielo ya no es tan claro, parece que las nubes lo han invadido. Es ya la tarde y solamente escuchas las amenazas de tormenta que vienen desde afuera. Ya es hora de irse. El aire mueve la superficie y se vé frío. Si no sales ahora corres el riesgo de enfermar, de que la noche te atrape, de perderte. Pataleas lentamente hasta llegar a la superficie, pero no logras salir. Ésta parece ser sólida. Se mueve, ondea, salpica, pero no te deja salir. Y la desesperación toma posesión de tí. Tus puños se estrellan con la superficie helada, pero no se rompe. Estás atrapada. No puedes gritar, ni llorar, ni hacer nada. De un golpe, despiertas sudando. Ya ha amanecido.
-El lugar en donde estás te parece muy familiar. La única diferencia es que ahora está lleno de gente. Andando por las escualeras, entrando a cada cuarto, hablando, corriendo. Todos mantienen el mismo tema de conversación, pero tú aún no lo has descubierto. Algo está pasando, algo importante. Preguntas qué ocurre, pero no contestan. La prisa va en aumento. La gente te empuja, no te mira. No entiendes qué pasa. Los empujones se convierten en golpes y caes por las escaleras. Te pisan y no puedes levantarte. El aire falta ahí abajo. La gente sigue tropenzando contigo, y te lastiman. Duele. De un golpe, despiertas sudando. Ya ha amanecido.
-Esperas sentada en el silloncito de siempre. La música esta tarde es especialmente mala y hace un calor insoportable. Quince minutos de retraso, como era costumbre. Finalmente llega abriendo la puerta con estruendo. Sus pasos apresurados se detienen en frente de tí como si fuera obligatorio. Ahí te miran sus ojos azules, duros e impenetrables, como nunca los habías visto, pero siempre los habías imaginado. Te levantas y él te toma fuertemente de los hombros, apartándote lo más posible. "Adiós". Te suelta y se marcha. Tú lo llamas por su nombre, pero ni medio sonido sale de tu boca. Gritas, pero nadie te escucha. Caes desplomada en el sillón. Las luces se apagan, el local cierra y ahí permaneces. Quieta. Pensativa. En silencio. Con trabajos detienes las lágrimas en el borde de tus ojos, no quieres dejarlas caer sin antes haber entendido el motivo. De un golpe, despiertas sudando. Ya ha amanecido.
Abro los ojos con mucho trabajo. Tengo demasiado sueño. Todo está oscuro, pero prefiero la oscuridad real que la luz imaginada en cada sueño. Debo luchar por no caer de nuevo dormida. Pero el cansancio es tanto que me vence poco a poco. Extraño tanto al insomnio. Lo extraño tanto.

Monday, January 19, 2009

Temblando


"... como una luna en el agua."


J. Cortázar, Rayuela.

Thursday, January 15, 2009

La carta

Un semana y media fue el tiempo que tardó en escribir la carta en hojas amarillentas. Cuando empezó todo fluía, cada palabra se dibujaba bella en el papel, el grafito corría como si tuviera una prisa incontenible. Pero con el paso de los días quedó estancada, las ideas y sentimientos eran tan confusos que ponerlos en la hoja de papel se convirtió en un trabajo arduo y complejo; la maraña oscura y pegajosa que quería encerrar entre los fríos renglones no se dejaba de mover y retorcer dentro de ella. En el papel se estaba quedando mucho más que los pedazos de goma quemada y los tachones grises, pero al fin y al cabo ese era su propósito: arrancar el nudo vivo y extenderlo para poder descifrar sus misterios, los mismos de la autora. El último par de días fueron los más pesados, las lágrimas brotaban al mismo tiempo que las letras rasgaban los renglones. El lápiz se resbalaba de sus dedos que sudaban frío y temblaban a esas horas de la madrugada. La necesidad de escupir el punto final no la dejaba dormir por las noches y la hacía quedarse en cama con los ojos abiertos durante el día. Esa carta tenía ahora la llave de todas las cerraduras, todos sus secretos regados, tenía la fórmula necesaria y única de su autora. Agotada, el décimo día en la madrugada logró tatuar el punto final seguido de su firma temblorosa pero segura. Con mucho cuidado acomodó las hojas quebradizas, las dobló y las encerró en un sobre de papel blanco. Era hora de asignarle destinatario, alguien a quien confiarle aquel resultado. Tras horas de meditación el sobre quedó en blanco por la parte de adelante y la trasera indicaba la fecha con números irregulares. La carta terminó dentro de una caja roja con tapa punteada en la que descansan ese y muchos secretos más, todo debajo de la cama. La carta tiene la llave, tiene la fórmula, tiene las respuestas, tiene a su autora.

Peces

I get eaten by the worms, weird fishes. [Radiohead, Weird Fishes/Arpeggi]

We're just two lost souls swimming in a fish bowl, year after year. [Pink Floyd, Wish you were here]

Quería parar a disfrutar de los momentos, del suave vaivén de los peces en el agua. [Jarabe de Palo, Como peces en el agua]

You filled the lake full, but the fish they all died. You painted them blue, but the paint would not dry. [Superchunk, Green flowers, blue fish]

... donde los sabios se retiran del agravio de buscar labios que sacan de quicio, mentiras que ganan juicios, tan sumarios que envilecen el cristal de los acuarios de los peces de ciudad que mordieron el anzuelo, que bucean a ras del suelo, que no merecen nadar. [Joaquín Sabina, Peces de ciudad]

Fisch und Mann zur Tiefe sinken. Wo die schwarze Seele wohnt ist kein Licht am Horizont. [Rammstein, Reise, Reise]

Tuesday, January 13, 2009

Identidades

Escenario: una cafetería.
Personajes: un cliente muy alto(A) y una mesera detrás de la barra (B).
B: Hola, ¿qué te doy?
A: ¿Qué tés helados tienes?
B: Todos los que están en el menú y acaba de llegar uno nuevo: es chino con sabor a galleta.
A: ¿Té con sabor a galleta?
B: Sí, es lo más nuevo que tenemos.
A: Bueno, dame uno de esos entonces, helado por favor.
B: ¿Quieres que le ponga tapioca? Es también una nueva adquisición.
A: ¿Tapioca? ¿Qué es eso?
B: Nuestra nueva adquisición para los tés helados y los cafés fríos.
A: Bueno, pues échale tapioca.
B: En un momento te damos tu té, ¿quieres una galleta para acompañarlo?
A: ¿Cuál me recomiendas?
B: Nos acaban de llegar unas galletas con sabor a té verde.
A: ¡¿Galletas con sabor a té?! No, gracias, nada más el té.
B: En un momento te lo entrego.
Resultado: El vaso de plástico contenía una sustancia espesa y de color morado claro, no lila, morado. La sustancia helada hacía que el vaso sudara. En la parte del fondo del contenedor se veían unas bolitas negras suspendidas en el líquido, éstas estaban a una temperatura muy alta, cada bolita era del tamaño de una mora azul. En conjunto, la bebida parecía un monstruo salido de un cuento para niños. Un té que efectivamente, sabía a galleta y tenía tapioca negra y grande en el fondo.
Nota personal: ¡¿Por qué el té tiene sabor a galleta y viceversa?! Hay que aceptar que el té es té y siempre va a ser té, es bueno siendo té, teniendo sabor a té. Las galletas son galletas, con sabor a galleta, con olor y textura de galleta, son buenas siendo galletas, no té. El té debe de ser té y las galletas deben de ser galletas.

Wednesday, January 07, 2009

Pijamas

¿Por qué las pijamas son realmente geniales?

  1. Son cómodas.
  2. Son suaves.
  3. Son alegres.
  4. O no.
  5. Son de todas formas.
  6. En ellas se sueña.
  7. También se puede escribir o ver un partido de fútbol con una puesta.
  8. Tienen una especia de magia.
  9. Cualquier prenda puede convertirse en una.
  10. Cuando se duerme con una todo se disfruta más.
  11. Son de rayas o puntos. O no.
  12. No importa cómo se vea la persona dentro de una.
  13. Me recuerdan las horas de sueño.
  14. Los sábados cobran otro sentido si se usan como ropa de día.
  15. Las fiestas pueden ser más divertidas.
  16. Hay para toda ocasión o estado de ánimo.
  17. Hay para todas las personas.
  18. Ayudan a atrapar el sueño.
  19. Son amigables.
  20. Me gustan.

Me conoce

"...eres de sentimientos fuertes, sabes que no dejarás ir la tristeza hasta haberle extirpado todo lo bueno de ella."

-Alguien que realmente me conoce.

Thursday, December 25, 2008

Chilpayatito

En honor al espíritu navideño y para recordar una vieja tradición familiar, comparto este villancico mexicano que siempre me ha traído gratos recuerdos.

Chilpayatito Dios

Chilpayatito Dios,
tunita fresca,
capullito de algodón,
México está de fiesta.

De petate hizo su altar
tras los magueyes
y se quiere cobijar
con las estrellas.

Chilpayatito Dios,
estás contento
con ese blanco calzón
huaraches nuevos.

Con rebozo de Bolita
de San Luis Potosí
los angelitos te hicieron
cuna para dormir.

Tuesday, December 23, 2008

Ajem... corrección.

Me he tomado la libertad de corregir un comic de xkcd... lo siento, no pude resistirlo.



AVISO: ¡DÉNLE CLICK A LA IMÁGEN!

Monday, December 22, 2008

Romance a la antigua

En un crucero que sale de Nueva York para regresar al mismo lugar, se conocen una mujer pelirroja y un hombre guapo, famoso y deseado por todas las mujeres. Casualmente quedan perdidamente enamorados uno de la otra y deciden dejar sus vidas cómodas para poder casarse y vivir juntos por siempre. Felices, lo dejan todo por el amor. Pero, como toda historia romántica, sucede un accidente inesperado, tan dramático que mi hermana y madre lloran sin parar ni poder evitarlo hasta el fin de la película en la que, como es obvio, los dos protagonistas terminan con un beso romántico la última escena.
Los suspiros enchinan mi piel. No puede ser más romántico. Un avión a punto de partir y dos enamorados en blanco y negro. La última despedida y una frase que la acompaña inmortalizando la escena en mi corazón: "we'll always have Casablanca". El abrazo que me arranca una lágrima de tristeza y alegría al mismo tiempo logró su cometido. No me quiero levantar ni tampoco quiero que termine esa melodía que suena en mi mente durante horas... "a kiss is just a kiss, a sigh is still just a sigh...". Y caigo rendida, desgarrada por la despedida y consumida por la nostalgia monocromática de la mirada de aquél hombre recitando el último adiós.
Bali Hai. Un sueño hecho realidad. El escenario paradisíaco lleno de misterios que abrazan una historia de guerra y amor verdadero. El drama va de la mano con la musicalidad cómica de la obra maestra. El mensaje queda completamente claro: "once you have found her never let her go". Y mi abuelo la escucha una y otra vez, sin cansancio. Y, mientras los protagonistas narran su historia, los demás personajes también nos embelesan con sus canciones, con sus poemas, con sus versos. Todo es un mundo de color en una isla floreada hasta que la muerte interrumpe los suspiros ligeros para reemplazarlos con una puñalada directo en el corazón. Todo es tan inesperado que no da tiempo para asimilarlo. Ha muerto y la niña queda devastada, igual que nosotros.
Además, en un pueblo mexicano también cantan romances, corridos vivos, historias pícaras. La coqueta en la ventana y Pedro Infante susurrándole una canción al oído, rodeado de mariachi. Los ojitos pizpiretos de la muchacha no dejan de mirar al cielo y los del ranchero tampoco. Los dos conmovidos y los espectadores sonreímos. No necesitamos que los muestren explícitos en la pantalla para ver todos los colores que adornan las trenzas de la enamorada. Pero, de la nada, las pistolas y los malentendidos invaden la vida de ambos. Es imposible que sigan juntos. Imposible. Ella, ya comprometida con otro, llora desconsolada y él va a buscar al desgraciado que se la ha robado. Luego de media hora de golpes dentro de una cantina él va a buscarla victorioso. Pero por alguna razón desconocida ella no quiere verlo más. No lo mira y lo rechaza a manotazos y empujones. Y todos sabemos que él es más fuerte, la toma de la cintura y la mira de frente. Sin previo aviso, la besa. Ella se resiste, lo golpea, patalea, se rinde en sus brazos y, finalmente, viven felices por siempre. Ese beso final lleno de enojo olvidado y de cariño "de veras" nos conmueve tanto que la misma noche soñamos con ese momento, en el que perdonar ya no se dice con palabras.
A pesar de todo, sigo siendo una romántica sin remedio, que llora en el punto más alto del Empire State, que bebe en París junto a un viejo amor, que vive enamorada de un hombre excepcional y se asoma a la ventana cada vez que escucha una serenata con mariachi.

Tuesday, December 09, 2008

Descanso

Yo sentada sobre una silla.
La rodilla izquierda flexionada hasta tocar el pecho.
El pie izquierdo apoyado en el asiento de la silla.
La pierna derecha colgando inerte.
El pie derecho toca el suelo levemente del lado opuesto al arco, torcido hacia adentro.
El brazo izquierdo suelto.
La mano izquierda se concentra en tomar el tobillo de la pierna izquierda (la flexionada).
El codo derecho apoyado en la rodilla izquierda.
El brazo derecho entero da la vuelta al cuello.
La mano derecha juega con un mechón de pelo cerca de la parte trasera de la oreja derecha.
La cabeza apoyada en la parte interior del codo derecho (descansando en la rodilla izquierda).
Los ojos se cierran por momentos largos.
Los oídos se estremecen con un tango.
Yo descanso.

Friday, December 05, 2008

Descubrimiento 2

El posillo donde se calienta la leche con las vainas de vainilla también tiene pecas.
Yo tuve pecas en las manos, ahora las perdí.

Besos, chocaletos y condicionales.

Condicional: para la verdad se exige que el antecedente no pueda ser verdadero sin que lo sea el consecuente. Para su falsedad basta que el antecedente pueda ser verdadero sin que lo sea el consecuente. Por ejemplo:
Me das un beso ---> Te doy chocolates (chocaletos).
**Donde: cuando efectivamente, si me das un beso, yo te doy chocolates (chocaletos) es verdad la proposición condicional, si me das un beso y no te doy chocolates (chocaletos) es falsa la proposición condicional.
Problemas:
1. ¿Qué sucede si me das un beso sin que yo antes haya ofrecido chocolates (chocaletos)?
R. No sería falso el razonamiento porque nunca hubo una condición.
2. ¿Siempre debe de haber condiciones?
R. No siempre para obrar tiene que haber condiciones expuestas, puedo yo darte un beso y además los chocolates (chocaletos) sin esperar que me devuelvas algo a cambio o sin avisarte que te los voy a dar.
3. ¿No esperaría el que da el beso (o los chocolates [chocaletos]) algo a cambio siempre?
R. Si está dando el beso (o los chocolates [chocaletos]) puede hacerlo porque quiere nada más, aunque realmente siempre se espera una respuesta a cambio como mínimo.
4. Entonces, ¿siempre actuamos condicionalmente?
R. Sí.
5. ¿Si te doy un beso (co chocaletos [chocolates]) sin esperar nada a cambio, pensarías que estoy yo esperando algo y lo tratarías de adivinar dedicando tiempo a la investigación de la supuesta condición?
R. Dado lo anterior a la pregunta, sí.
6. ¿Sería mejor que diera una condición concreta en el caso de darte un beso (o chocolates [chocaletos])?
R. Sí, ahorraría tiempo y esfuerzos.
Conclusión:
DAME UN BESO Y TE DOY CHOCOLATES (CHOCALETOS)*
(o viceversa)
*O no.

Wednesday, November 26, 2008

Lápices y Nombres

Los lápices son muy especiales, muy en particular hablo de los que son amarillos y tienen la goma para borrar rosada. Todo el mundo sabe qué es un lápiz y para qué sirve. Los hay de mucho tamaños, colores, formas; hay unos que se tuercen, otros que pintan claro, otros muy oscuro. Los hay para dibujar, para diseñar, para pintar, colorear, para ser diluidos, para contar, para escribir y borrar. BORRAR. Un lápiz cumple su función una vez que se ha escrito algo con él y luego, si uno quiere, puede borrarse. BORRARSE. En la vida real las cosas no pueden borrarse sin más, con un lápiz (amarillo lo prefiero yo) sí se puede. Escribo y escribo, en gris, con grafito y luego lo borro. Lo vuelvo a escribir y, si quiero, si la gana me da, lo borro. Y ya.

Los nombres quedan impresos. Una persona, animal, cosa, personaje, se identifica con su nombre. Todos son importantes, uno no puede ser sin nombre. Cada letra tiene personalidad, cada sílaba cuenta una característica y todo junto es inseparable de su dueño. Canasta. Muchos tipos, pero al fin y al cabo, una canasta es una canasta. Gato. Cuatro patas peludas, una cola esbelta y delicada, bigotes, ojos felinos. Patricio. Un nombre, un sujeto en específico. No puedes quitarte el nombre, es algo que siempre estará ahí, el que llamas en voz alta o por el cual tu alma te identifica. Uno, dos, tres, cinco, todos lo que sean, pero los necesarios para delimitar tu persona. "Soy Eugenia" dicho con una voz grave, lenta, profunda. La veo. "Payo", un apodo, aún así, lo identifica. "Nube blanca". También pseudónimos. Los nombres deben ser. Tu nombre es bello, por ser tuyo nada más. Pueden coincidir las letras, las sílabas, los apellidos incluso, pero tu esencia no. Ahí esta cuando dices: "Pablo", solamente con tu tono de voz, con tus pausas, con tu persona derramada sobre él.


Los nombres no se pueden decir con lápiz. Ni siquiera con uno amarillo. Los nombres no se borran. Los lápices son para borrar lo hecho. Cobardes, pero al mismo tiempo amigables al inviratme al riesgo de hacer algo, que luego podré deshacer si me equivoco. Los nombres no son así. Los nombres son, están, mientras que tú seas y estés, aquí o en otro lado.

Sunday, November 16, 2008

Descubrimiento

La Luna tiene pecas.
Yo no tengo pecas.
La Luna sí las tiene.
A mí me gustan las pecas.
Espero que a la Luna también, porque las tiene.
Yo quisiera pecas.
La luna ya las tiene.
Tal vez yo tenga alguna.
Nuestra Luna es pecosa.
Pero nunca las he descubierto en mí.
Ella tiene pecas.
A mí me gustan las pecas.
Pero yo no las tengo.

La mejor parte

Lo mejor del mundo es cuando, luego de mucho, muchísimo tiempo de pensarlo, te das cuenta de cuál es el problema. Pero eso no es lo mejor, lo mejor es, una vez descubierto el problema, encuentras la forma de resolverlo. Y no solamente esto es lo mejor, también cuando empiezas a ponerlo en práctica y te das cuenta de que no está funcionando, pero aún así, es la solución y hay que seguirla. La mejor parte es cuando llevas ya tiempo poniendo el remedio en práctica y, sorprendentemente no sabes si resultará, no tienes la menor idea de qué será lo que va a suceder. La mejor parte será cuando, después de todo el proceso y mucho tiempo de práctica el resultado es aún mejor del que esperabas. El resultado será, mejor del esperado. La mejor parte de todo: que el resultado sea una sorpresa tan grande que te quite el aliento unos segundos, te abra los ojos como platos y una sonrisita disimulada haga brillar tus mejillas. Esa es la mejor parte.

Saturday, November 15, 2008

Recordé

Esta noche, mientras tomaba una copa grande y redonda de vino tinto caliente especiado, recordé. ¿Cómo fue que lo hice? Muy sencillo, encontré cartas, fotos, cuentos, todos viejos. Muchos eran tuyos, y recordé cómo te gusta escribir, pero también cómo te cuesta. Recordé como brillan tus ojos cuando cuentas una historia. Recordé la forma tan especial y ordenada de redactar tus cartas. Tus sonrisas en las fotos. Tu música. También me acordé de muchos momentos que pasamos juntos, otros en los que no hubiera querido que estuvieras y también en los que hubiera dado mucho porque hubieras estado ahí. Recordé cómo hablas, y cuánto hablas. Cómo abrazas. Recordé que en esa cabeza tuya caben tantas cosas que algunas veces no pueden salir todas al mismo tiempo. Y te desesperas. Y recordé cómo bailas y cómo brincas y cómo gritas también. Tu risa a carcajadas y la silenciosa, escasa, pero única. Cómo cuando te concentras clavas la vista en un punto fijo y no te mueves. También hubo momentos en los que no pude recordar cómo comes. Ni cómo bostezas. Ni cómo estornudas. Pero sí recordé qué es lo que haces cuando algo no te gusta, te molesta. Pude recordar perfectamente los reclamos que haces, los gestos de disgusto, tus miradas sarcásticas. Pero fue poco. Me entretuve mucho más tiempo contemplando en mi imaginación tu retrato cuando cierras los ojos. Todo eso recordé al volverte a leer, al volverte a ver en la pantalla. Cosas que estaban bien guardadas en una caja con la tapa roja, junto a otras muchas que el tiempo irá sacando en su momento. Por ahora te recordé a ti.

Thursday, November 13, 2008

Cito a un gran autor

"Piensa como filósofo, bebe como ingeniero, habla como albañil"



-José Luis Calderón.

Wednesday, November 12, 2008

Anoche

Anoche soñé contigo. Fue, como todos los sueños, extraño. Era en un ático cubierto de pasto fresco, en algunas zonas había charcos de lodo, pero al ser tan grande el espacio, era sencillo caminar por los lugares secos. Tú estabas triste, pero al mismo tiempo no sé por qué sonreías, mucho, todo el tiempo. Los sueños son raros, siempre raros. No sé por qué estabas triste, y mucho menos cómo llegué a descubrirlo. Caminabas de un lado a otro, con gente, con una sola persona, con una chica, con otra chica. Yo nada más veía. Nunca supe si supieste que estaba yo ahí dentro, en el mismo sueño. Aún así, nunca me miraste. El día, en el sueño, iba pasando poco a poco, como si fuera real. El sol se movía, a pesar de que estábamos adentro de un ático enorme, en cuyo centro había un agujero cuadrado con unas escaleras de madera por las cuales la gente subía o bajaba. Pero tú no, ahí te quedaste. Y yo también. Hubo varios momentos en los que sentí que me mirabas, pero nunca supe si eran reales o no, uno nunca lo sabe cuando es un sueño. Al despertar sentí que me mirabas, esta vez de verdad. Pero no estabas ahí, ni yo tampoco. Fue solamente un sueño.


"Soñé extraño"- dijo Brucilla al despertar.
"Siempre es extraño"- respondió Kube, ya estaba despierto.