Saturday, April 25, 2009

La puerta

El edificio era viejo y descuidado. Las escaleras ya tenían el pasamanos oxidado y los escalones cuarteados. Las paredes ya no eran blancas; ahora tenían manchas de todos colores, formas y procedencias. Los inquilinos que solían alquilar en aquél lugar no duraban más de dos años en los diminutos departamentos que ofrecía el lugar. Barato como pocos, el edificio nunca se encontraba en silencio. Los cinco pisos rechinaban durante el día y retumbaban por las noches. En la azotea siempre había alguien, consciente o no, pero alguien al fin y al cabo. No había patio, no había plantas y el estacionamiento se encontraba casi desierto de no ser por el destartalado Volks Wagen azul que ahí vivía desde hacía algunos años. Todos se conocían entre sí, a pesar de entablar cortas amistades (o, en su defecto, relaciones más que amistosas). Cada puerta del condominio era completamente distinta a la otra, pero, a pesar de las diferencias concernientes al color, todas coincidían en el hecho de estar abolladas, tener bisagras ruidosas y, sobre todo, la pintura desprendida y descuidada. Una de las dos puertas en el tercer piso, casi nunca era abierta, no como todas las demás. De vez en cuando alguien dejaba las bolsas del mercado afuera y la dueña las metía con cuidado y sin ruido. Desde fuera se escuchaba la música durante las madrugadas de insomnio o terror. Y, si se miraba desde la banqueta, la ventana siempre estaba abierta. Un día, nadie supo cuándo ni por qué, la puerta misteriosa amaneció rota. Como si alguien hubiera entrado por fuerza y hubiera tenido que destrozar la chapa y partes de la madera. Lo curioso era que nadie escuchó ningún ruido sospechoso o fuera de lo común la noche anterior. Los vecinos, carcomidos por la curiosidad, entraron en el diminuto departamento y lo encontraron en orden; todo limpio y en su lugar, pero nadie lo habitaba. La habitación principal se encontraba con la cama deshecha y con algunos zapatos tirados por el suelo, como era natural. Era la cocina el único lugar que presentaba un escenario poco habitual: sobre la mesita estaban esparcidos algunos cuchillos embarrados con distintos sabores de jaleas o condimentos, migajas de pan regadas por doquier y otros ingredientes fuera del refrigerador. Además, una cajita pequeña de cartón que había sido abierta sin el más mínimo cuidado, olía a pólvora y plomo. Los visitantes, al no encontrar nada útil o valioso salían del lugar decepcionados. Seguramente la dueña tuvo un arranque de alguna enfermedad mental y destrozó la puerta a plomazos. Seguramente, porque la dueña no volvió para reparar su puerta rota. 

Nada

"No es nada"

Respondía cuando le preguntaban. Pero dentro de esa respuesta se escondían muchas más. No, no es nada, Brucilla, es mucho. En realidad, es todo. Todo lo que pasa por tu mente, todo lo que habita en tu corazón, todo lo que te preguntas y te respondes. Todo eso es lo que te pasa. Y no sabes lo que es en realidad cada una de esas cosas, no sabes cómo separarlas y clasificarlas. Y algunos las vemos a través de tus ojos, de tu sonrisa (aunque algunas veces se ausente), de tus manos. No es sencillo interpretar tanto. Lo sabes mejor que nadie, Brucilla. Mírate y responde con paciencia y fuerza. No es nada, lo es todo. 

Thursday, April 23, 2009

oico iM

.néiuq noc areivut is, nóznad aíraliaB. etisecen ol odnauc olracas redop arap acigám atirav anu ne odarrecnE .olrenet aíraeseD .oñeus ognet acnun isac Y .dadilaer ne ,erbmah ognet opmeit le odoT .erbmah ad em oico lE .aiglatson nad em ,nózar añartxe anugla roP .odatisiv eh on euq seraguL .otsiv eh acnun euq sasoc oñartxE .dademrefne im etnarud sasoc oñartxe néibmaT .(it nis o ,ogitnoc emrev arap) orutuf la o ,(sozarb sut a revlov arap) odasap lA .opmeit le ne ejaiv nu ,olpmeje rop omoc ,setnaseretni sotnusa ne rasnep etimrep em euq al alle se ísa núA .yah al on isac aY .somecedap sonugla zev ne zev ed euq dademrefne anu se ,erdam al se on oico lE

Wednesday, April 22, 2009

No es cierto, creo.

-Dijo que me parezco al mar.
-Veamos, ¿eres impredecible?
-No siempre.
-¿Eres azul?
-Solo por dentro.
-¿Eres traicionera?
-No, creo que no.
-¿Eres ruidosa?
-No hay nada que me guste más que el silencio.
-¿Eres fría?
-No siempre, casi nunca, en realidad no.
-¿Eres irritante?
-Me encantaría contestar que no.
-¿Has matado?
-No.
-¿Eres solitaria?
-Creo que no. Espero.
-¿Entonces?
-No lo sé. 

Sunday, March 29, 2009

Línea recta

  • Tengo un antojo mortal de playa y ukulele.
  • El verde no es el color de la vida. Para mí, el azul es vida y el verde alegría.
  • La leche con galletas son una buena cena. Cuando eres tolerante a la lactosa.
  • Led Zeppelin provoca adicción.
  • Son mejores los baños en la noche.
  • Dormir con la luz prendida es realmente molesto.
  • La crema batida se ha convertido en una enorme debilidad. O ya lo era. Siempre lo fue.
  • El miedo, cuando invade, me hace temblar.
  • El silencio es uno de mis mejores amigos, esté acompañada o no.
  • Los cactus cambian de color cuando crecen.
  • Las listas son un encanto, una lindura, una monada.
  • Todo estuvo escrito en un Post-it alguna vez, y ese Post-it pegado en algún lugar visible (el coche, la agenda, el escritorio, el espejo, la puerta, la frente).

Thursday, March 26, 2009

Tiempo


Cuando he de esperar me jala lentamente hacia abajo. Mi impaciencia se ha convertido en uno de los capataces que me latigan con el yugo de la ansiedad, del insomnio y la incertidumbre. Primero lograba ver la superficie, pero ahora el tiempo se expande, se alarga, se me hace mucho más lento y pesado, como si estuviera atada a él. Las pesas de sus manecillas tensan cada una de las cadenas y yo no puedo hacer nada más que esperar. Pronto las ataduras se soltarán y podré nadar hacia arriba de nuevo, todo será claro otra vez, no habrá más frío ni más duda. Pero si no, entonces tocaré el fondo del azul abismo muy suavemente en algún momento y, forcejeando, me abriré el camino hacia arriba, sin dudas pero no con claridad. Espero que el tiempo me saque, que pase más rápido, que no me jale tan lejos que no pueda regresar.
Tanto tiempo he esperado ya que las cadenas han dejado su marca sobre mi piel. Que no siento ya la corriente que me visita de vez en vez. Tanto tiempo que no sé qué tan arriba o abajo me encuentro. Tanto que ya me estoy empezando a cansar, que no quiero esperar más y que pronto, más de lo que me espero me soltaré. Pataleando tan fuerte que las ondas y las burbujas visitarán la superficie, gritándole al cielo que soy libre otra vez, que puedo olvidar las dudas porque han perdido importancia y que estoy lista para otra nueva espera, una que tenga esperanzas...

Monday, March 23, 2009

Región oscura

Me encuentro, de alguna forma, en el horizonte de sucesos con los Birkenstock en los pies. No quiero mirar hacia adentro, porque sé que me tragará y no podré escapar de la impredecible y despiadada Singularidad. Sin embargo, la curiosidad y otra cosa dentro de mí me gritan desesperadas que lo haga, que me incline un poco hacia adelante. "¡Mira el cadáver!" Sé que aparentemente es completa y eternamente oscuro, negro, sombra perpetua, pero también sé que existe la posibilidad de que la luz esté ahí dentro, atrapada, dándome la llave para encontrar una salida. Una o infinitas puertas. Uno o infinitos riesgos nuevos o viejos. No lo sé. No lo sé. No lo sé. Pero miro, miro con cuidado y, para mi punto de vista, muy lentamente. Miro y ahí está todo lo que existe y más. Y me voy. Y caigo. Y caigo. Y caigo lenta. Lento.

Sunday, March 22, 2009

Pesado, muy pesado

Varias semanas habían pasado y él seguía echado en la cama, boca arriba y con los ojos cerrados. La luz que se filtraba por las cortinas le quemaba la piel, ahora escamosa, pero aún no había fuerzas suficientes en su cuerpo herido como para arrastrarse hasta alcanzar la sombra completa. Los recuerdos que corrían por su mente eran vaporosos, como figuras de humo que de pronto se desvanecían. De vez en vez estiraba un brazo ensangrentado hasta alcanzar una esponja remojada dentro de un vaso con agua estancada después de tantos días de no moverse y exprimía pocas gotas sobre sus labios y otras más encima de la diminuta herida mortal que lo había derribado. El brazo inmóvil goteaba dejando las manchas escurridas por las sábanas percudidas, todas éstas regadas por el suelo en un desorden total. El olor era insoportable, no había ni una ventana abierta y las nuevas escamas color piel, al calentarse, despedían un hedor a carne podrida que provocaba nauseas con el simple hecho de imaginarlo. El dueño del desorden se hinchaba de rabia cuando lograba recordar las escenas de lo que había sucedido semanas antes, trataba de levantarse, pero el líquido que le había sido inyectado apenas estaba empezando su labor, cambiando todo su ser. Por las noches el frío lo hacía convulsionar, desgarrando las mantas que todavía lo cubrían. Ya no parecía un humano. El pelo grasiento, había crecido mucho más rápido de lo normal y los mechones pegados a su cara le dificultaban la respiración. Quería quitarlos, arrancarlos. Gritar, aullar para olvidar el ardor que lo envolvía. Arrancarse el brazo inyectado, abrir los ojos y salir de ahí. Los tatuajes que habían vestido sus brazos y espalda se habían quebrado en mil pedazos, mil fragmentos ásperos y cortantes. El tiempo le pasaba por encima, burlón, hasta que una noche, temblando de frío, abrió los ahora diminutos y apagados ojos verdes. Tenía hambre.

Wednesday, March 18, 2009

Mi despertar

Despertar bien es indispensable para tener un buen día. Hay gente que necesita un despertador estridente y agudo, de esos que perforan los sueños despiadadamente a horas inhumanas de la madrugada. Dando un salto corren a la regadera y el día se declara oficialmente iniciado.
Yo no. Para iniciar realmente un día como Dios manda hay que saberse despertar:
A lo lejos se escucha una melodía agradable y muevo levemente la cabeza hacia el lado opuesto, le doy un beso de despedida a mi sueño, en la mejilla o frente, y me sumerjo completamente en el mar de sábanas tibias y revueltas. Me desperezo poco a poco, estirando los brazos tan alto como pueda. La luz del sol se cuela tenuemente por las orillas de las cortinas y abro los ojos tan lento como me sea posible. Acto seguido me aferro a la almohada como un náufrago a un tronco suelto en medio del océano, boca abajo, y espero que la canción termine. Una vez en silencio vuelvo a darme la vuelta y me incorporo poco a poco, mi cuerpo pesa demasiado. Retiro los restos de sábanas que se han enmarañado a mi alrededor e inevitablemente suelto un suspiro tan profundo que me recuerda que estoy a punto de darme cuenta que la realidad me espera afuera. Mis pies ahora cuelgan de un lado de la cama, descalzos. Finalmente, he despertado.
Para despertar dependiendo el estado anímico que se quiere mantener durante el día
  • Faust Arp, Radiohead.
  • Bannana pancakes, Jack Johnson.
  • Make it mine, Jason Mraz.
  • Las mañanitas.
  • The rain song, Led Zeppelin.
  • Que bueno, que bueno, Jarabe de Palo.
  • Exit music (for a film), Radiohead.

Thursday, March 12, 2009

Y eso que Abril no ha llegado

Nadie sospechó que ese sería el día. Las calles se comportaban exactamente igual que cualquier mañana a las ocho, nueve o diez. La gente se movía con el mismo hastío que los caracterizaba desde hacía meses. El cielo no tenía nada especial, ni las nubes que en él se movían, ni los niños en las escuelas, ni los oficinistas forrados de traje gris. El sol caminaba por costumbre, hasta que dieron las cinco de la tarde. Fue entonces que lo inesperado sucedió: las nubes plomizas cerraron el cielo y se desató la primera lluvia formal del año con todo y todo. Sus olores a tierra mojada, sus calles chorreadas, sus tejados goteantes. El sonido juguetón que descubre la fiesta que armaron las pequeñas gotas de agua sobre la ciudad sorprendió a todos, algunos para bien y otros para mal, pero para la chica de las botas de hule definitivamente fue una de las mejores experiencias del año. Ella corría por las calles, pisando los charcos y salpicando todo a su alrededor. La ropa mojada pesaba y la melena suelta se enredaba mientras absorbía la lluvia como si fuera una esponja marrón.
Había esperando tanto tiempo ese momento que lo disfrutó hasta el último segundo, extendiendo los brazos y levantando la cabeza con los ojos cerrados, siempre sonriendo. La ansiedad que antes le había robado el sueño y había traído las pesadillas a su vida se estaba transformando en la euforia que le daba energías para brincar sobre los espejos temblorosos del pavimento. Las alfombras lilas de jacarandas crujían ligeramente bajo sus pies a cada paso. ¡Cómo había extrañado la lluvia y las flores en el suelo y las hojas agujeradas y el olor a tierra mojada! ¡Cómo disfrutaba la gélida sensación que la ropa pegada a su cuerpo provocaba! Los truenos y relámpagos le cantaron canciones al oído, le recitaron versos a susurros. Su piel estremecida había ya olvidado la resequedad del invierno y sus pestañas pesaban, contentas. ¡Y eso que Abril no ha llegado!

Wednesday, March 11, 2009

A mi llena

Pero hoy no quiero escribirle a mi Luna llena. No señor. No le dedico ni una sola letra porque hoy está nublado, porque no se deja ver, porque nada más me hace esperar con los brazos cruzados y de pie. Mi Luna llena hoy no es testigo ni cómplice de lo que sueño ni de lo que lloro. No me mira como lo ha hecho antes y se esconde cuando la busco entre las sábanas esponjosas y grises que se extienden en la nocturna bóveda celeste. No sé si ha notado mi presencia, aquí trepada en la azotea, con los pies descalzos- como siempre- y con los dedos helados. No le dedico nada más que mi ansiedad, mi insomnio y mi impaciencia. No le dedico mis canciones ni mis risas, ni mis bailes ni mis bostezos ni mis suspiros, a pesar de que sean muchos y ya no quepan en sus respectivas cajitas de colores. ¡Quédate, Luna, con mis recuerdos y con mis besos pasados, pero ni sueñes con tener esta noche! Porque no viniste a recogerla y yo me canso de esperarte.

Monday, March 09, 2009

Coqueterías

-¡Tírame un beso que no te cuesta nada, Ramona!
-Pa' qué lo quieres si ni te va a llegar, estás bien lejos.
-Tú échalo y veremos.
-No voy a desperdiciar un beso. Estoy segura de que no lo cachas o que se te termina cayendo al suelo.
-¡Cómo vas a creer! Ya tíramelo y no te hagas más del rogar.
-No lo sé. No creo. Además ya es bien tarde.
-¿Te da pena, Ramona?
-No... bueno, no sé.
-Nadie lo va a ver, linda. Nomás uno y me voy.
-¿Y si nos descubren?
-Pues que nos vean. Les va a dar envidia ver que nomás a mí me echas besos.
-Ramona.
-Mande.
-Tírame un beso, que si no no puedo dormir.
-Bueno. Nomás uno.
Y el joven se fue saltando con un beso bien plantado en la mejilla mientras Ramona lo veía partir a través de la gasa de su cortina, que se agitaba en la ventana abierta del balconcito de barandal oxidado y despintado, con la nariz roja y una sonrisa en el corazón.

Sunday, March 08, 2009

Carcajada

Con la boca bien abierta, la cabeza hacia atrás y los ojos húmedos y casi cerrados me reí. Mientras caminaba por el borde de la ventana intentando mantener el equilibrio me reí. Frente a la pantalla de la computadora me reí en silencio, sacudiendo los hombros como si un hipo violento me hubiera atacado por sorpresa. Mientras manejo en el tránsito de la Ciudad veo las caras de la gente y me rio, no hay nada mejor que hacer. Al ver mis calcetines rojos, suspiro entre risas. Cuando corro por la calle sin saber a donde voy suelto risotadas sonoras que llegan hasta el cielo. Me rio de cosas tontas, de cosas simples, de gente que pasa y de la que no también. Cuando me hacen reír dedico las carcajadas y eso es aún mejor. Reí mientras miraba el tarro de cerveza, reí cuando caí en el pasto luego de dar vueltas, reí al ver que mi nube había vuelto, reí cuando te vi cerca, reí cuando te vi lejos. Reí a carcajadas cuando hable conmigo. Reí, reí, me rio y lo disfruto tanto que no se va a acabar.

Wednesday, March 04, 2009

Cuando me caí

Soy una piedra y caí. No sé si me aventaron, me empujaron, me tiraron o simplemente me caí. Ahora yazco sobre el pavimento de una calle irregular, seca y el sol inmisericorde me abrasa. No puedo ver al cielo, no puedo oler la hierba, no puedo abrir los ojos y mucho menos moverme; no está en mi naturaleza. Solamente puedo escuchar los pasos de la gente que viene y va, sus conversaciones, sus gritos. Escucho muy atenta. Tirada en el suelo, como una piedra más. Y es entonces que yo cito:

"Por Dios, la vida es diario."
Fin de cita con un agradecimiento especial.

Tuesday, March 03, 2009

De cicatrices

-Hace muy poco tiempo vi un beso sobre una cicatriz.
-Qué fuerte.
- Lo sentí, dentro muy dentro. Y eso que no era mío.
-¿Estás consciente de lo que eso significa?
- Sí, es grande un beso como ese, es lo más grande.
- Lo más grande. Lo más grande.

{La sonrisa nostálgica queda dibujada en la almohada y se apaga la luz}
-Kube & Brucilla, noche de martes.

Tuesday, February 24, 2009

La huida

Si huyes conmigo:

podríamos viajar tan lejos como quieras tú.
podría abrazarte.
podría hablarte.
podría dejarte hablar.
podría contarte secretos.
podría abrir la puerta verde de la chapa de plata.
podría dejarte.
podrías tenerme.
podría olvidarte.
podríamos recorrer mares eternos y ver sus olas coronadas de espumas blancas.
podrías besarme.
podría sonreír.
podrías dormir en el camino, yo manejo.
podría contarte cuentos, o podrías hacerlo tú.
podríamos imaginar.
podrías ver muchas estrellas, o muchas nubes, o muchas lunas, o muchos soles.
podríamos descubrir.
podríamos cantar.
podría bailar contigo y tú conmigo.
podríamos pescar.
podríamos gritar.
podría subirme en tus hombros y ver más alto.
podrías contar chistes, o reírte de ellos.
podríamos llegar a algún lado.
podríamos parar.
podríamos respirar.
podría suspirar.
podríamos pensar, sin discutir.
podríamos escribir.
podríamos cerrar los ojos.
podríamos callar.
podríamos dejar la filosofía, la poesía, la razón encerradas en una caja de cristal dentro del barco y, sobre un pasto muy verde, descansar.

Monday, February 23, 2009

En cama

La gota fría logró hacerle suficientes cosquillas en la frente para despertarla. Abrió los ojos con trabajo, sus párpados parecían estar acartonados de tanta sal transpirada. Una punzada de dolor atravesó su cráneo de sien a sien, pero esto no logró tumbarla de nuevo. Al incorporarse se dio cuenta de que era medio día y el cuarto estaba vacío. Vacío de personas al menos. La luz pálida de la ventana dibujaba la figura esbelta de la criatura que la acompañaba al pie de la cama cubierta de sábanas revueltas y húmedas. Aquél ser la miraba con una tercia de ojos minúsculos y claros que parecían tres agujeritos perforados en una superficie oscura y estriada. Parecía un tronco plantado en la alfombra. De los costados del extraño salían dos pares de brazos escuálidos que terminaban en una triple división. No tenía piernas, ni orejas. Pero había una línea delgada marcada en el lugar que debería ser ocupado por la boca. La línea se abría y cerraba muy lentamente emitiendo un sonido como el rechinido grave de los árboles en la noche. Ella lo miró sentada en el colchón, inmóvil. Los escalofríos seguían recorriendo su piel pálida y las ojeras eran más profundas cada minuto que pasaba. Pero ella no se movía. No quería parpadear ni respirar ni tragar la saliva que se acumulaba lentamente detrás de sus labios partidos. Cualquier movimiento podría provocar una catástrofe. O no. Pero nunca hay que arriesgarse y mucho menos cuando la fiebre aumenta y la criatura sigue mirando. Finalmente, el visitante se movió. Arrastró su cuerpo hasta detenerse a un lado de la enferma. Levantó muy lentamente uno de sus cuatro brazos y, abriendo la supuesta boca más de lo habitual, tocó el hombro de la niña, llenándola de una cálida sensación que se esparció poco a poco hasta hacerla caer profundamente dormida. Otra vez.

Friday, February 20, 2009

La de su preferencia

  1. El tiempo es la medida de la destrucción.
  2. Espero conocer al turista del futuro.
  3. Soy un psicótico en potencia.
  4. Somos como una pizza.
  5. "La poesía es, en verdad, el infierno."
  6. Todo se dice de muchas maneras y de ninguna a la vez.
  7. Vivimos en una eterna metáfora.
  8. "Cuantas zarzas me han arañado, pero no lloré"
  9. El medio importa, necesitamos algo que atravesar.
  10. Lo que está en acto todo el tiempo está fuera del tiempo.
  11. "Everybody is less mysterious than they think they are"
  12. Un beso de la paz.
  13. Por el perro,oh, Laques, el más sabio de todos los mortales.
  14. Se solicita traductor de latín.
  15. I'm fine, thanks for asking. (Though you did not)
  16. Vemos estrellas fijas.
  17. El átomo de la vida se caracteriza por ser caliente, por ser de fuego.
  18. Plutón, mi errante favorito.
  19. Éter contra Pneuma.
  20. Los animales imperfectos no tienen padres.

¡Sírvase!

Wednesday, February 18, 2009

Espacio sideral [exterior]

-Es infinito. ¿O no? Bueno no, si fuera infinito... ¿nos moveríamos? Si no nos moviéramos no habría tiempo, entonces todo estaría sujeto a una estática eterna. Yo no podría decir todo esto. Ni siquiera pensarlo. Creo que no es infinito. No, no lo es.
-Bueno.
-¿No vas a discutir?
-No.
-Nunca discutes.
-No.
-¿Por qué?
-No estoy aquí ahora para discutir.
-¿Entonces?
-Ya lo sabes.
-¿Las sombras?
[Silencio acompañado de un guiño sutil]
-Qué aburrido, las sombras también pueden ser infinitas ¿no?
-Pueden.
-Pero no lo son ahora, te veo.
-¿Cómo sabes que yo no soy una sombra?
-No lo sé. Pero no creo que lo seas, las sombras me asustan, y tú no.
[Silencio acompañado de un guiño sutil, como siempre]

Kube y Brucilla, 11:33 pm.

Thursday, February 12, 2009

Doble

El sonido metálico y pesado solamente llegó a los oídos distraídos del perro que dormitaba en la banqueta aquella madrugada, que inmediatamente percibió el olor proveniente de la cloaca y huyó hasta no poder captarlo más. Jadeando estruendosamente, el responsable del movimiento de la coladera logró apoyar su cuerpo sobre sus antebrazos empapados y salir de ahí. El frío y, sobre todo, la incertidumbre lo hacían temblar de tal forma que apenas podía sostenerse en pie. Finalmente se rindió y cayó sobre el pavimento acompañado por un sonido húmedo y viscoso. Cerró los ojos con fuerza y tensó cada uno de sus músculos para evitar los escalofríos. ¿Dónde estaba?

Cuando tuvo la fuerza suficiente se sentó en la orilla de la banqueta gélida y tenuemente iluminada por la luz amarilla del farol callejero. Todavía temblando, metió una mano en el bolsillo y sacó una cajetilla de cigarros. Estaba empapada, y su contenido, completamente desecho, se había convertido es una especie de engrudo que, mezclado con la pestilencia de las aguas negras de las que había salido, era grotesco e insoportable. Con un sonoro resoplido azotó la cajetilla contra el suelo y enterró la cabeza entre sus manos húmedas y hediondas. Luego de unos minutos, buscó el nombre de la calle en la que se encontraba pero no lo reconoció al leerlo. No recordaba nada. El frío comenzaba a notarse en su piel, cada vez más azulada, pero a pesar de esto decidió deshacerse de la chaqueta y comenzar a moverse para no congelarse en medio de la nada citadina.

Al quitarse la pesada chaqueta divisó algunas manchas oscuras pegadas a sus brazos. La luz era tan escasa y su cerebro tan confundido que no supo de qué se trataba. Tomó una de las manchas entre sus dedos y la acercó a sus ojos, enrojecidos por el agua de las coladeras. Era una pluma negra. Con desesperación arrancó de sus brazos las demás que se le habían adherido y comenzó a caminar en la dirección que el sentido de la calle marcaba. Con forme se iba moviendo el frío iba desapareciendo, pero también se daba más cuenta de que las plumas negras no se habían pegado solamente en los brazos, sino en todo el cuerpo. Con trabajos las arrancó una a una mientras caminaba lanzándolas tan lejos como podía.

La humedad en su ropa disminuía y parte del olor se iba con ella. El amanecer estaba llegando y el cielo se teñía lentamente del gris contaminado de siempre. A esas horas ya había coches transitando por las calles y, poco a poco, las luces en las ventanas indicaban que los habitantes de aquel lugar estaban despertando.

Finalmente, reconoció su calle y caminó pesadamente hasta llegar a su cuarto, donde se desplomó sobre la cama deshecha y abultada. Pero algo no lo dejaba descansar; una punzada aguda en el costado derecho comenzaba a molestarlo. Se levantó sin ganas y dio dos pasos para llegar al espejo del cuarto de baño. Ahí se deshizo de la sucia y agujereada camiseta y soltó una exclamación de terror al mirarse en el espejo. Estaba herido, cubierto de rasguños y moretones y apenas se podía distinguir el tatuaje de su hombro izquierdo. Pero lo que más le preocupada era la llaga que se abría en su costado derecho. Instantáneamente se desnudó y entró en la regadera de agua helada soltando un grito de dolor. Al terminar vendó las heridas graves y cayó profundamente dormido.

Al despertar sintió la necesidad de salir, de tomar aire nuevo, de lanzarse desde la punta de su edificio. Y sumido en la más grande ansiedad abrió la ventana y saltó, armado con una chaqueta y una cajetilla nueva de cigarros. El aire de la noche recién llegada inundó sus pulmones y sus brazos se agitaban desesperados. El suelo llegó más rápido de lo que se imaginó, pero él no cayó.