- Piénsalo, José, si todas las cosas fueran a semejanza de las Formas, entonces éstas también deberían de ser a semejanza de otras, y éstas de otras, y éstas de otras, ¡y así al infinito!
-No me interesa.
-Es importante, aunque no te interese.
-No es importante, por eso mismo no me interesa.
-¡¿Entonces tú nunca piensas en las cosas más allá de las que están en frente de tus narices o qué?!
-Mira, Julia, ya estoy cansado de que siempre sea lo mismo contigo. No me interesan las Formas. ¡Y mucho menos cuando hay cosas más importantes en qué pensar!
-Pues si no te importa lo que a mí, entonces.. ¡entonces me voy!- solloza estruendosamente dando media vuelta de una manera tan violenta que sacude sus negros caireles.
-Vete pues- dice levantando los hombros y alzando la barbilla.
-Me voy...- responde tronando los dedos de sus blancas manos y luchando por no mirar hacia atrás.
-¡Ya estuvo bueno contigo, Julia! ¿Te vas a ir o no?- replica al tiempo que la toma firmemente de los brazos y la acerca hacia sí rápidamente.
-Sí, José. Me voy.- esto último casi inaudible, los ojos entrecerrados y la punta de su nariz rozando la de José.
-Pues no se qué estás esperando, Julia- y, finalmente se funden en un beso, de esos que ayudan a olvidar y a perdonar.



