Thursday, August 13, 2009

Star Shower y los Sky Scouts

La Torre, 11:00 pm.

Ya alcanzamos la cima. Somos solamente tres elementos (el Grande, el Alto y yo). Todo en calma. Hay vigilancia patrullando. Seguimos encapuchados en lo que el Instrumento suelta la información. No hay mucho viento. Al Sur: nubes amenazadoras. Finalmente el Instrumento muestra la dirección: Casiopea. Esperamos lo suficiente, quietos, yo con el Instrumento en las manos. Llegan las nubes. Visibilidad: Vega, Escorpión y Aquila. No hay pista del evento. Transcurre una hora. Nada. Con el Instrumento: localizar Polaris. Imposible. Todo cubierto de espeso gas gris. Hora y media en silencio. Apagar Instrumento.

Misión: Incompleta.
Resultado: Resfriado, especialización en el uso del Instrumento.

El Cuarto, 2:26 am.

Me bañaron las estrellas. Dejaron tres marcas nuevas en mi piel. A penas logro distinguirlas. El cielo las dejó en mi techo para que de ahí cayeran. No Casiopea; mi habitación. Instrumento equivocado.

Misión: Cumplida.
Resultado: Lunares.

FIN DE REPORTE

-S.S.3

Thursday, July 30, 2009

My one and only

Se sabe poderoso, pero aún así utiliza la máscara más fina de la timidez. 
Yo llego quieta, curiosa.
Él se retira. 
Arrítmica, comienza la inocente pero predecible coquetería.
La brisa ligera me trae su aroma mojado e irresistible y me lleno desde los pulmones hasta la punta de la nariz.
Con los ojos cerrados.
Me sorprendo al sentir espuma impecable y blanca entre mis dedos.
Cuando abro los ojos se vuelve a retirar.
Doy un paso hacia adelante para alcanzarlo.
Agua ligera acaricia mis tobillos, coqueta.
Sonrío a medias y se va, sin regresarme la mirada que lancé desde abajo.
Otro paso hacia adelante y no lo alcanzo.
Otro más y, repentino, me vuelve a sorprender.
Ruidoso, alcanza mis rodillas y se abraza de ellas firmemente, salpicando mis hombros con besos frescos y salados.
Se va con una sonrisa oscura que promete regresar.
Otro paso, con cuidado, y me atrevo a desafiarlo.
¿Qué más? Pregunto con los dedos que cuelgan de mis manos húmedas.
La respuesta llega repentinamente.
Me toma de la cintura y me arrastra hasta él. 
Sin poder (ni querer) evitarlo me dejo llevar, me sumerjo en él, completa.
Lo beso, lo acaricio, perdida en ese vaivén que hace temblar la tierra.
Sumergida entera en ese murmullo que deshace la roca.
Me estremecen sus cosquillas blancas y mi sonrisa es azul y verde.
Me agota.
El corazón marca la hora de partir.
Disimuladamente, me acerco a su orilla, pero se da cuenta.
Lee mis intenciones y, celoso, me empuja lejos de ahí.
Mis pies se vuelven a marcar en la arena suave y clara.
Se va.
Recupero el aliento con un suspiro y me doy cuenta de que ha dejado su huella impresa en toda mi piel.
Me voy.
Él, orgulloso, pretende no mirar, pero a mis espaldas roba cada una de mis huellas, esperando el momento en el que yo regresaré.
Él herido, yo arrepentida.
De nuevo jugaremos a retarnos.
A alcanzarnos.
A querernos.
Con olor a sal y sabor a mar.

Monday, July 20, 2009

Inmensa

Cerraba los ojos para el primer jalón, que no era violento ni repentino, pero el vértigo siempre me ha acosado al tratarse de grandes distancias verticales. Con una velocidad moderada subía, más y más, hasta sentir los pies descalzos cubiertos de brillante escarcha. Luego abría los ojos, mirando hacia arriba. La oscuridad infinita me esperaba con los brazos abiertos de par en par, y yo atravesaba la atmósfera siempre sonriente, disfrutando de cada escalofrío mortal, de cada nervio adormilado, de cada centímetro de mi cuerpo que se azulaba. Sin dejar de subir miraba hacia abajo, para darme cuenta de que todo quedaba ahí, atrapado en esa esfera brillante. Todo se volvía parte de lo mismo, y yo lo miraba entero. La sorpresa y emoción llenaban mis pulmones, que ya no necesitaban de aire para funcionar. Mi estómago se llenaba de mariposas invisibles que revoloteaban alocadas. Me encontraba sola, subiendo dentro de esa inmensidad oscura, dentro del vacío que luchaba por traspasar mi piel, por destrozar mi cuerpo, por poseer mi alma. Pero yo no lo dejaba entrar, ni por mis oídos, ni por mis ojos, ni por mi boca. El vacío estaba ahí, pero nunca formó parte de mí para lograr que yo me convirtiera en parte de él. Finalmente veía mi destino, tan plateada como siempre me esperaba. Lento, los dedos de mis pies enterraban sus puntas en la fina arena gris y, ligera como nunca, caminaba yo hasta mi lugar favorito. Donde todo era belleza, silencio y paz. Donde yo lo veía todo encerrado en una burbuja que se iba iluminando con forme el Sol llegaba. Sentada y hecha nudo, esperaba a que llegara la hora de regresar para formar parte, una vez más, de esa enormidad limitada. Lo miraba conmovida, feliz. El agotamiento ganaba sus batallas y lograba que mi cabeza se llenara de arena de plata, mis ojos se cerraban y dormía. Nunca pude descifrar el regreso; todas las mañanas, luego de viajar, amanecía sobre mi cama, con algunas motas de polvo lunar en las plantas de los pies y la cabeza llena de ese silencio total y hermoso que solamente ahí arriba existía. 

Cuarenta años pasaron desde que por primera vez se miró a la Tierra desde ese espejo de plata que nos observa cada noche. Cuarenta años de que alguien se dio cuenta de la razón por la cual romance que sostienen nuestro planeta y la Blanca es eterno. Belleza, silencio y paz.


Friday, July 17, 2009

Con Frank y compañía

Viernes por la tarde. Todo el mundo busca planes de última hora con tal de no permanecer en casa presas del aburrimiento. Los cines vomitan gente, en los restaurantes ya no hay mesas y los bares y demás se preparan para recibir a las hordas de jóvenes que ya se están alistando para salir (sobre todo las chicas). El tránsito se coagula poco a poco con forme la tarde va avanzando, como todos los viernes en la tarde. 

Este viernes ella no tiene prisas para encontrar planes, está tranquila mientras una llovizna acaricia su ventana. Despeinada, despintada y descalza se deja caer sobre el sillón y juguetea un poco con uno de los mechones de pelo que le rozan la frente. Por no tener nada que hacer cierra los ojos y presta atención a cada una de las canciones que la pantalla de su ordenador va anunciando. Todas eran perfectas, lentas y suaves. Hasta que llegó una melodía que captó su atención por completo... I've got you under my skin, I've got you deep in the heart of me... y uno de sus pies sueltos no pudo evitar marcar el ritmo en el aire. Aquella melodía logró sacarla de su comodidad y, dejando la taza caliente en la mesa, se dejó seducir por el aterciopelado ritmo que la invitaba a bailar. Lento y con los ojos todavía cerrados seguía los pasos que el cantante la invitaba a dar. Vuelta. Uno, dos, uno, dos. Vuelta. Y, para su sorpresa, una mano segura la tomó de la cintura y la otra acarició sus dedos, guiándola por cada una de las notas de la nueva pieza... come away with me in the night...

Así se escurrió aquella tarde de viernes, entre el susurro de las escobillas y las teclas pausadas. Uno, dos, uno, dos. Balanceándose tan ligeramente que apenas se notaba. Vuelta. Y cuando vino la noche, con sus escándalos y sus luces, ella sonrió al reconocer la mirada de su pareja de baile que, aunque invisible, la acompañó durante toda la tarde. Sin una palabra... close your eyes, close the door, you don't have to worry anymore... no hacían ninguna falta.

Saturday, July 11, 2009

Como dicen todos

"Después de la tormenta viene la calma", efectivamente, dicen todos (las madres, los padres, las abuelas, los abuelos, las hermanas, los hermanos, las maestras, los maestros, las revistas, los libros...). ¡Y qué manera de llover! Las nubes ennegrecidas se llevaron la luz de la noche y la iban soltando de a poco con risotadas estremecedoras. Cayeron gotas pequeñas, luego unas mucho más gruesas, después las que parecen no cesar y, finalmente, granizó. Con toda esa agua cayendo era imposible no sentir los huesos tiritar de frío. Amaneció y seguía lloviendo. Pasó la mañana y no paró. En la tarde volvió el granizo. Y después de un rato de estruendo alguien entra en un baño caliente y escucha cada una de las gotas que intentan entrar por la ventana, cada una de las canicas de hielo que amenazan con perforar el techo. Pasaron los minutos con normalidad, y algunos segundos después, descubrió en los golpes una melodía. Bien escondida, pero ahí estaba. En el instante en que fue revelada la canción, la tormenta empezó a disminuir notablemente. De granizo a gotas grandes, de gotas grandes a gotas pequeñas, de gotas pequeñas a llovizna, de llovizna a silencio, de silencio a calma.

Sunday, June 28, 2009

Recordatorio

-¿Qué haces?
Ella mira hacia arriba, sin hacer un gran esfuerzo con la cabeza.
"¿Qué no es obvio?" piensa.
-Bueno, ¿qué escribes?
Ella mira hacia arriba, otra vez, con los ojos llenos de una nostalgia desconocida que mojó sus pestañas.
"Es un recordatorio." piensa.
-¿Qué temes olvidar?
Ella mira hacia arriba, una vez más, ahora con una sonrisa que contrastaba escandalosamente con sus ojos.
"Lo que quiero." piensa. O, mejor descrito, suspira.

Brucilla & Kube.

Thursday, June 25, 2009

Meet Cute

"That's how two characters meet in a movie..."
- A. Abbot
"...or in real life."
-Mondblüme

1.

En el bar de la cuadra siguiente, el que tiene en la entrada la silueta de un gran lobo aullando, se sienta una mujer. Viene sola, con zapatos bajos, jeans rotos, blusa por fuera, pelo recogido en una cola de caballo y el maquillaje ya desgastado por el día. Se sienta en la barra y ordena una cerveza. El tiempo pasa suavemente y ella cruza unas cuantas palabras con el cantienro. Muy pocas, en realidad, pero suficientes. Al terminar, sonríe y paga la cuenta. Tomas sus cosas y sale, buscando las llaves en el desordenado bolso. No es muy tarde, pero el día fue largo, por lo que sus pasos al cruzar la puerta del lugar se habían vuelto torpes y pesados. Sin entender bien cómo, las llaves recién encontradas resbalan de sus dedos y van a dar directo al par de Converse azules que se disponían a entran al lugar. Rápidamente, ella estira el brazo agachándose para recogerlas, al tiempo que las disculpas salen de sus labios atropelladamente, pero su reacción coincide con la del extraño, provocando un acercamiento tal que las disculpas cesan de golpe. Ambos se levantan, él con las llaves en la mano y ella con los ojos muy abiertos. Al mismo tiempo sonríen y salien del lugar.

2.

La tormenta había sido completamente inesperada. El agua que se acumulaba en las orillas de las calles hacía de las banquetas un lugar peligroso, especialmente para los peatones que esperaban el transporte apiñados en sus respectivas paradas. Las siete de la tarde sorprendieron a la única mujer que esperaba en aquella esquina con los pies empapados y acalambrados por los zapatos altos, con el cabello escurriendo y el traje de falda manchado de tanta agua. Sus labios empezaban a azularse cuando vio a lo lejos las luces del camión que se acercaba. Finalmente. Temblando, desdobló los brazos y se preparó para saltar en cuanto las puertas se abrieran. Pero al hacerlo, era tanta su prisa, que no se dio cuenta de que había alguien más en frente de las puertas, intentando bajar. El choque fue inesperado y dejó a ambos pasajeros empapados y desorientados. Ella en brazos de él, él respirando con dificultad a causa de ella. Al mismo tiempo sonrieron y volvieron a entrar al vehículo, donde comenzó una larga y memorable conversación.

3.

Había llegado el día y el espejo no lo favorecía en lo más mínimo. Los nervios no lo habían dejado dormir y, para variar, se había hecho tarde. Sin desayunar, ni peinar, ni repasar salió despavorido a presentar el examen que lo había perseguido en todas las pesadillas del período que terminaba. La eterna fila para entrar al salón de la prueba le dio tiempo para darse cuenta de que había estudiado bien, pero no lo suficiente. Sus rodillas no dejaban de temblar ni sus oídos de zumbar. Finalmente era su turno para entrar y, luego de ubicar su lugar asignado, entró con pasos apresurados y la respiración agitada. El asiento era incómodo y la mesa demasiado estrecha e inclinada, tanto que era imposible colocar el lápiz amarillo del número dos sin correr el riesgo de que éste rodara hasta el suelo. Y fue al darse cuenta de lo anterior que el chico recordó que le faltaba el lápiz. Miró presa del pánico a su alrededor y se encontró con la mirada risueña de la niña sentada a su derecha. Tímidamente, le extendió la temblorosa mano de uñas verdes que sostenía un lápiz nuevo y con punta. Él lo tomó provocando un contacto accidental, ella se estremeció. Al mismo tiempo sonrieron y, mientras el desvelado realizaba el examen, soñaba con el momento de devolver el lápiz a su dueña y volver a encontrarse atrapado en su transparente mirada.

Sunday, June 21, 2009

La receta del día

Ingredientes:
  • Lluvia
  • Zapatos impermeables
  • Paraguas
  • Abrigo
  • La siguiente lista de canciones:
3. Diamond Sea, Yeah Yeah Yeahs

Preparación:

  • Mezclar todo. 

Nota: los resultados pueden variar dependiendo el contexto de cada persona. 

Thursday, June 18, 2009

Largos y bajitos

Hay veces, muchas, en las que el cielo ruge y grita con todas sus fuerzas. Golpea la tierra violentamente, sin piedad, y nosotros nos asustamos. No sabemos qué le enoja, qué quiere, qué busca. Él tampoco lo sabe, por eso desespera y termina el drama en leves sollozos que se alejan pesadamente. Pero esta noche no es una de ésas. Hoy el cielo susurra pausadamente. No castiga a la tierra con sus látigos de luz; la besa con ternura y la acaricia dulcemente. No canta, porque no puede afinar, pero trata de hablar muy suave y bajo, como si estuviera enamorado sin saber qué hacer. Mantiene la respiración conmovido y luego la suelta con un helado suspiro. Esta noche se da entre susurros, entre suspiros, entre secretos que no se han dicho.

Tuesday, June 16, 2009

No a todo, pero sí a eso

¿¡POR QUÉ!?

-Responde, por favor.

-P!

El tiempo seguía corriendo, desgarrando el aire de la habitación y yo temblando. Mi imaginación todavía no declaraba la tregua que cada segundo se hacía más y más necesaria. Pero, repentinamente algo me dijo desde dentro "cierra los ojos". Y los cerré, suavemente. Fue entonces que escuché una voz tranquilizante, familiar, que susurró las palabras que yo tanto busqué en mi cabeza: "ya pasó, todo fue un sueño, ya pasó". Respiré hondo y lento y al tiempo que recargué la barbilla sobre mis rodillas flexionadas sentí el abrazo que se llevaba todo el terror. Un abrazo apretado, seguro y reconfortante que me recordó las olas del mar, las nubes blancas que oscurecen el pasto y las gotitas de lluvia rebotando sobre el concreto luego de correr por mis mejillas. Mi corazón fue disminuyendo su velocidad, y mis músculos su tensión. Ya pasó, todo fue un sueño, ya pasó. Una pesadilla, ya pasó.

Monday, June 15, 2009

P!

Despierto de golpe, agitada, pero aún con los ojos cerrados. No quiero abrirlos. No quiero. Aprieto los párpados hasta que las lágrimas se acumulan y respirando entrecortadamente. Los abro y tengo que mirarme al espejo para asegurarme de que estoy bien. Es necesario que recorra el lugar para saber dónde estoy. La almohada no supo defenderme esta vez. Y espero que amanezca, sin cerrar los ojos ni por un momento. No me muevo. No me escucho. Pero mi imaginación tampoco está de mi lado. Tengo miedo. Tiemblo hecha un ovillo, sin cerrar los ojos ni un instante. Pronto acabará, mientras tanto, tengo miedo. 

Wednesday, May 27, 2009

Quote

"In the sea, the fish have learnt to fly, in a moonlight night, with their silver wings."
-A.

Monday, May 25, 2009

¿?


¿¿Por qué tiemblo? ¿Por que no veo bien? ¿Por qué no quiero ya? ¿Por qué me cansé? ¿Por qué hace frío? ¿Por qué no viajo? ¿Por qué no se ha secado el suelo? ¿Por qué me gusta soñar? ¿Por qué la barba? ¿Por qué los dedos helados? ¿Por qué las cosquillas? ¿Por qué la música? ¿Por qué es rojo el cojín? ¿Por qué un perro? ¿Por qué pregunto? ¿Por qué verde? ¿Por qué ww? ¿Por qué mi ventana? ¿Por qué no hay luna? ¿Por qué no me importa que no la haya? ¿Por qué la sed? ¿Por qué no una princesa? ¿Por qué no las botas de piel negras? ¿Por qué no sonríes? ¿Por qué no queremos? ¿Por qué sacudir la cabeza con el pelo suelto? ¿Por qué nos gusta tanto? ¿Por qué el farol apagado? ¿Por qué en las sombras? ¿Por qué te quiero? ¿Te quiero? ¿Por qué no? ¿Por qué levantarse cuesta? ¿Por qué el pez plateado? ¿Por qué tan nerviosa? ¿Por qué esperar? ¿Por qué golpear? ¿Por qué bailar? ¿Por qué buscar? ¿Por qué preguntar??

Sunday, May 24, 2009

¿Desconocida?

No quería mirarse, por miedo. Sabemos todos que es muy miedosa. No cobarde, solamente miedosa. Aún ahí, de espaldas al espejo de su habitación, él tomaba su mano con firmeza. Brucilla tragaba saliva al tiempo que respiraba tan hondo como podía. Había vivido ese momento varias veces, pero hacía muchas que no se encontraba tan nerviosa. Su mano apretaba con fuerza la del acompañante, como una niña muy pequeña que a penas vio el mar amenazando sus pies. Finalmente, se armó del valor que le faltaba y dio media vuelta. Lo que vio fue algo completamente nuevo. O por lo menos no recordaba haberlo visto antes. Soltó la mano de Kube, invisible sobre el cristal, y pasó dos dedos por su rostro. Había algo ahí que nunca había estado, justo en los ojos. No eran estrellas, tampoco luna, ni sal. Era algo diferente, que tenía un brillo azul-plateado. Era tan bonito eso que estaba ahí que quiso quedarse viéndolo un rato más. Y, como la niña que entra al mar por primera vez, quedó marcada esa sensación en su memoria para siempre. Quedó ella quieta, con aquella expresión impresa en la cara y en el corazón.

Thursday, May 21, 2009

Traurigkeit

El cielo tiene el mismo llanto contenido que yo, los mismos escalofríos molestos. El mismo temblor en el abdomen y las pocas ganas de dormir. Pero despertar no motiva. Hace mucho frío. Todo va tan lento que se vuelve borroso y confuso. Las voces no tienen sonido, no entiendo las palabras y son importantes. Preguntas que no sé cómo contestar llenan mi mente y las expresiones de la gente a mi alrededor. El día no es blanco, ni negro, ni gris. Es percudido, colores deslavados y opacos. Hace mucho frío. Quisiera no caminar, quisiera no tener que hablar, quisiera volver a dormir. Pero sigue ahí el camino, siguen preguntando, sigue ahí el insomnio. I'm heavy as a feather, sad as the weather. Triste. El agua no cae del cielo, pero sí llena mi interior, desde los pies hasta arriba. Las cobijas no abrazan, por más pesadas que sean. Me siento bajo el escaso sol y la luz me incomoda, también la oscuridad. Todo trae una nostalgia imposible de disfrutar, un llanto que no se consuma y que hace que mis suspiros duelan. Es un día triste, sin razón. O no la he descubierto aún. Un día profundamente triste. Yo estoy profundamente triste. Profunda y melancólicamente triste. Y hace mucho frío desde dentro. I'm heavy as a feather, sad as the weather.   

Monday, May 18, 2009

¿Qué falta?

El chorro del agua dejó de golpear sus oídos y solamente quedó el chasquido de las gotitas colgantes que se lanzaban hacia la superficie del espejo tibio recién formado. El agua esperaba completamente quieta, dejando ver el fondo blanco de su recipiente. No había padres ni hermanos que rompieran el silencio. El perro ya se había dormido, echado al sol. Las ventanas que estaban abiertas apenas dejaban entrar una brisita tímida que movía ligera las puntas de las cortinas. Todo estaba listo. Dejó la puerta abierta y se quitó los zapatos sin expresión en el rostro; los ojos secos, las mejillas también, los labios también, secos y acartonados. Y, aún vestida, entró en la tina de agua tibia sin titubear. Los pies colgaban de un extremo y la cabeza se asomaba por el otro. Contó hasta tres, inhaló lo más hondo que pudo cerrando los ojos. Finalmente, quedó completamente sumergida en esa agua transparente e inofensiva. De golpe sus ojos se abrieron y vio el techo a través de la superficie de su agua. Ahora sí, el silencio entraba en sus oídos sacando cada uno de las burbujitas de aire que quedaban. Cuando finalmente todo estuvo quieto y empapado, no quedó más que sonreír. Ampliamente, mirando al techo. Una sonrisa como hace mucho no experimentaba: mojada. Luego de un rato, sus pulmones empezaron a echar de menos a su precioso oxígeno, el pecho empezó a oprimirle el corazón, que estaba contento ahí abajo. "¡Hora de salir!" "No, un momento más, aguanta." "Hora de salir." "¡Aguanta!" "Hora de..." Repentinamente sus manos la jalaron fuera, salpicando el suelo y las paredes. Dando bocanadas de aire violentas. Cada una de sus pestañas pegada a la de al lado, dificultándole la vista. Todo el pelo escurriéndole la cara. La ropa pegada a la mitad de su cuerpo que ya había salido. Su alma empapada y tranquila. Su mente inundada y en silencio. Su corazón palpitando dolorosamente. Su sonrisa expandiéndose como las ondas en el agua al caer las gotas de su nariz de nuevo dentro de la tina.

Tuesday, May 12, 2009

Prueba de la existencia de los saltos cuánticos.

Una vez, cuando todavía tomaba el camión, el camión se desvió a Tacubaya. Sobre la banca de al lado sus ojos negros se preguntaban qué le pasaría, probablemente se sentía mal, como siempre, y trataba de conciliar el sueño impulsada por el monótono tono de voz del exponente. El problema es que es un lugar horrible, con mucha gente, mucha basura y temes que te asalten. Su respiración chocaba contra la empañada ventana, el sol no salía pero el frío no aumentaba tampoco. Parecían estar todos inmersos en una neutralidad verdaderamente molesta. Justo iba en camino desde casa de mi novia- la de ese entonces-, y no iba muy concentrado en el exterior. Se había perdido en los patrones que formaban las piedras del suelo de afuera del salón, en los árboles recién regados, en el pelo largo y rebelde de la vecina inerte. Se había perdido. Cuando el camión se detuvo y todos se bajaron, me asusté mucho y me bajé. Sabía que no le preguntarían esta vez, así es que no se preocupó cuando cínicamente abrió la ventana de par en par y asomó la mitad de su cuerpo entumido. Bebió ese aire áspero, aliviada. Como no sabía qué hacer ni dónde se tomaban las peseras o combis o lo que sea que me llevara a mi casa, vi a una chica en su uniforme de la Ulsa, entonces le agarré el brazo y ella, en vez de asustarse, me sonrió. Del otro lado del patio la miraron curiosos unos ojos oscuros. Sorprendida, quedó congelada con los ojos bien abiertos y el principio de una sonrisa en los labios. Le pregunté si iba hacia el mismo rumbo que yo. Me dijo que sí y le pregunté si me podía llevar. El momento quedó sostenido en ese éter denso y húmedo que llenaba cada rincón. Él, recargando la espalda y un pie contra la pared soltó una media sonrisa. Me dijo que sí también, me llevó a la combi necesaria, pagué el pasaje de ambos y me platicó que iba en cuarto de prepa (yo iba en quinto), que quería estudiar filosofía y que se llamaba Montse.El color de las mejillas de la chica cambió instantáneamente y deseó con todas sus fuerzas que el exponente terminara para poder salir. Que no tenía novio, le dije que yo no tenía novia (porque no quería a esta mujer) y después de un rato, bajamos, me llevó hasta la puerta de mi casa y nos despedimos. Finalmente terminó el martirio y ella salió corriendo al encuentro del no-desconocido. Y ya nunca la volví a ver. Juntos huyeron dando pasos lentos y sin decir una palabra que cortara el aire, que ahora ya no parecía tan denso. 

Agradecimiento especial al donador de la anécdota y se la hace una petición, igualmente especial: no me quiebre, por favor. 

Saturday, April 25, 2009

La puerta

El edificio era viejo y descuidado. Las escaleras ya tenían el pasamanos oxidado y los escalones cuarteados. Las paredes ya no eran blancas; ahora tenían manchas de todos colores, formas y procedencias. Los inquilinos que solían alquilar en aquél lugar no duraban más de dos años en los diminutos departamentos que ofrecía el lugar. Barato como pocos, el edificio nunca se encontraba en silencio. Los cinco pisos rechinaban durante el día y retumbaban por las noches. En la azotea siempre había alguien, consciente o no, pero alguien al fin y al cabo. No había patio, no había plantas y el estacionamiento se encontraba casi desierto de no ser por el destartalado Volks Wagen azul que ahí vivía desde hacía algunos años. Todos se conocían entre sí, a pesar de entablar cortas amistades (o, en su defecto, relaciones más que amistosas). Cada puerta del condominio era completamente distinta a la otra, pero, a pesar de las diferencias concernientes al color, todas coincidían en el hecho de estar abolladas, tener bisagras ruidosas y, sobre todo, la pintura desprendida y descuidada. Una de las dos puertas en el tercer piso, casi nunca era abierta, no como todas las demás. De vez en cuando alguien dejaba las bolsas del mercado afuera y la dueña las metía con cuidado y sin ruido. Desde fuera se escuchaba la música durante las madrugadas de insomnio o terror. Y, si se miraba desde la banqueta, la ventana siempre estaba abierta. Un día, nadie supo cuándo ni por qué, la puerta misteriosa amaneció rota. Como si alguien hubiera entrado por fuerza y hubiera tenido que destrozar la chapa y partes de la madera. Lo curioso era que nadie escuchó ningún ruido sospechoso o fuera de lo común la noche anterior. Los vecinos, carcomidos por la curiosidad, entraron en el diminuto departamento y lo encontraron en orden; todo limpio y en su lugar, pero nadie lo habitaba. La habitación principal se encontraba con la cama deshecha y con algunos zapatos tirados por el suelo, como era natural. Era la cocina el único lugar que presentaba un escenario poco habitual: sobre la mesita estaban esparcidos algunos cuchillos embarrados con distintos sabores de jaleas o condimentos, migajas de pan regadas por doquier y otros ingredientes fuera del refrigerador. Además, una cajita pequeña de cartón que había sido abierta sin el más mínimo cuidado, olía a pólvora y plomo. Los visitantes, al no encontrar nada útil o valioso salían del lugar decepcionados. Seguramente la dueña tuvo un arranque de alguna enfermedad mental y destrozó la puerta a plomazos. Seguramente, porque la dueña no volvió para reparar su puerta rota. 

Nada

"No es nada"

Respondía cuando le preguntaban. Pero dentro de esa respuesta se escondían muchas más. No, no es nada, Brucilla, es mucho. En realidad, es todo. Todo lo que pasa por tu mente, todo lo que habita en tu corazón, todo lo que te preguntas y te respondes. Todo eso es lo que te pasa. Y no sabes lo que es en realidad cada una de esas cosas, no sabes cómo separarlas y clasificarlas. Y algunos las vemos a través de tus ojos, de tu sonrisa (aunque algunas veces se ausente), de tus manos. No es sencillo interpretar tanto. Lo sabes mejor que nadie, Brucilla. Mírate y responde con paciencia y fuerza. No es nada, lo es todo. 

Thursday, April 23, 2009

oico iM

.néiuq noc areivut is, nóznad aíraliaB. etisecen ol odnauc olracas redop arap acigám atirav anu ne odarrecnE .olrenet aíraeseD .oñeus ognet acnun isac Y .dadilaer ne ,erbmah ognet opmeit le odoT .erbmah ad em oico lE .aiglatson nad em ,nózar añartxe anugla roP .odatisiv eh on euq seraguL .otsiv eh acnun euq sasoc oñartxE .dademrefne im etnarud sasoc oñartxe néibmaT .(it nis o ,ogitnoc emrev arap) orutuf la o ,(sozarb sut a revlov arap) odasap lA .opmeit le ne ejaiv nu ,olpmeje rop omoc ,setnaseretni sotnusa ne rasnep etimrep em euq al alle se ísa núA .yah al on isac aY .somecedap sonugla zev ne zev ed euq dademrefne anu se ,erdam al se on oico lE

Wednesday, April 22, 2009

No es cierto, creo.

-Dijo que me parezco al mar.
-Veamos, ¿eres impredecible?
-No siempre.
-¿Eres azul?
-Solo por dentro.
-¿Eres traicionera?
-No, creo que no.
-¿Eres ruidosa?
-No hay nada que me guste más que el silencio.
-¿Eres fría?
-No siempre, casi nunca, en realidad no.
-¿Eres irritante?
-Me encantaría contestar que no.
-¿Has matado?
-No.
-¿Eres solitaria?
-Creo que no. Espero.
-¿Entonces?
-No lo sé. 

Sunday, March 29, 2009

Línea recta

  • Tengo un antojo mortal de playa y ukulele.
  • El verde no es el color de la vida. Para mí, el azul es vida y el verde alegría.
  • La leche con galletas son una buena cena. Cuando eres tolerante a la lactosa.
  • Led Zeppelin provoca adicción.
  • Son mejores los baños en la noche.
  • Dormir con la luz prendida es realmente molesto.
  • La crema batida se ha convertido en una enorme debilidad. O ya lo era. Siempre lo fue.
  • El miedo, cuando invade, me hace temblar.
  • El silencio es uno de mis mejores amigos, esté acompañada o no.
  • Los cactus cambian de color cuando crecen.
  • Las listas son un encanto, una lindura, una monada.
  • Todo estuvo escrito en un Post-it alguna vez, y ese Post-it pegado en algún lugar visible (el coche, la agenda, el escritorio, el espejo, la puerta, la frente).

Thursday, March 26, 2009

Tiempo


Cuando he de esperar me jala lentamente hacia abajo. Mi impaciencia se ha convertido en uno de los capataces que me latigan con el yugo de la ansiedad, del insomnio y la incertidumbre. Primero lograba ver la superficie, pero ahora el tiempo se expande, se alarga, se me hace mucho más lento y pesado, como si estuviera atada a él. Las pesas de sus manecillas tensan cada una de las cadenas y yo no puedo hacer nada más que esperar. Pronto las ataduras se soltarán y podré nadar hacia arriba de nuevo, todo será claro otra vez, no habrá más frío ni más duda. Pero si no, entonces tocaré el fondo del azul abismo muy suavemente en algún momento y, forcejeando, me abriré el camino hacia arriba, sin dudas pero no con claridad. Espero que el tiempo me saque, que pase más rápido, que no me jale tan lejos que no pueda regresar.
Tanto tiempo he esperado ya que las cadenas han dejado su marca sobre mi piel. Que no siento ya la corriente que me visita de vez en vez. Tanto tiempo que no sé qué tan arriba o abajo me encuentro. Tanto que ya me estoy empezando a cansar, que no quiero esperar más y que pronto, más de lo que me espero me soltaré. Pataleando tan fuerte que las ondas y las burbujas visitarán la superficie, gritándole al cielo que soy libre otra vez, que puedo olvidar las dudas porque han perdido importancia y que estoy lista para otra nueva espera, una que tenga esperanzas...

Monday, March 23, 2009

Región oscura

Me encuentro, de alguna forma, en el horizonte de sucesos con los Birkenstock en los pies. No quiero mirar hacia adentro, porque sé que me tragará y no podré escapar de la impredecible y despiadada Singularidad. Sin embargo, la curiosidad y otra cosa dentro de mí me gritan desesperadas que lo haga, que me incline un poco hacia adelante. "¡Mira el cadáver!" Sé que aparentemente es completa y eternamente oscuro, negro, sombra perpetua, pero también sé que existe la posibilidad de que la luz esté ahí dentro, atrapada, dándome la llave para encontrar una salida. Una o infinitas puertas. Uno o infinitos riesgos nuevos o viejos. No lo sé. No lo sé. No lo sé. Pero miro, miro con cuidado y, para mi punto de vista, muy lentamente. Miro y ahí está todo lo que existe y más. Y me voy. Y caigo. Y caigo. Y caigo lenta. Lento.

Sunday, March 22, 2009

Pesado, muy pesado

Varias semanas habían pasado y él seguía echado en la cama, boca arriba y con los ojos cerrados. La luz que se filtraba por las cortinas le quemaba la piel, ahora escamosa, pero aún no había fuerzas suficientes en su cuerpo herido como para arrastrarse hasta alcanzar la sombra completa. Los recuerdos que corrían por su mente eran vaporosos, como figuras de humo que de pronto se desvanecían. De vez en vez estiraba un brazo ensangrentado hasta alcanzar una esponja remojada dentro de un vaso con agua estancada después de tantos días de no moverse y exprimía pocas gotas sobre sus labios y otras más encima de la diminuta herida mortal que lo había derribado. El brazo inmóvil goteaba dejando las manchas escurridas por las sábanas percudidas, todas éstas regadas por el suelo en un desorden total. El olor era insoportable, no había ni una ventana abierta y las nuevas escamas color piel, al calentarse, despedían un hedor a carne podrida que provocaba nauseas con el simple hecho de imaginarlo. El dueño del desorden se hinchaba de rabia cuando lograba recordar las escenas de lo que había sucedido semanas antes, trataba de levantarse, pero el líquido que le había sido inyectado apenas estaba empezando su labor, cambiando todo su ser. Por las noches el frío lo hacía convulsionar, desgarrando las mantas que todavía lo cubrían. Ya no parecía un humano. El pelo grasiento, había crecido mucho más rápido de lo normal y los mechones pegados a su cara le dificultaban la respiración. Quería quitarlos, arrancarlos. Gritar, aullar para olvidar el ardor que lo envolvía. Arrancarse el brazo inyectado, abrir los ojos y salir de ahí. Los tatuajes que habían vestido sus brazos y espalda se habían quebrado en mil pedazos, mil fragmentos ásperos y cortantes. El tiempo le pasaba por encima, burlón, hasta que una noche, temblando de frío, abrió los ahora diminutos y apagados ojos verdes. Tenía hambre.

Wednesday, March 18, 2009

Mi despertar

Despertar bien es indispensable para tener un buen día. Hay gente que necesita un despertador estridente y agudo, de esos que perforan los sueños despiadadamente a horas inhumanas de la madrugada. Dando un salto corren a la regadera y el día se declara oficialmente iniciado.
Yo no. Para iniciar realmente un día como Dios manda hay que saberse despertar:
A lo lejos se escucha una melodía agradable y muevo levemente la cabeza hacia el lado opuesto, le doy un beso de despedida a mi sueño, en la mejilla o frente, y me sumerjo completamente en el mar de sábanas tibias y revueltas. Me desperezo poco a poco, estirando los brazos tan alto como pueda. La luz del sol se cuela tenuemente por las orillas de las cortinas y abro los ojos tan lento como me sea posible. Acto seguido me aferro a la almohada como un náufrago a un tronco suelto en medio del océano, boca abajo, y espero que la canción termine. Una vez en silencio vuelvo a darme la vuelta y me incorporo poco a poco, mi cuerpo pesa demasiado. Retiro los restos de sábanas que se han enmarañado a mi alrededor e inevitablemente suelto un suspiro tan profundo que me recuerda que estoy a punto de darme cuenta que la realidad me espera afuera. Mis pies ahora cuelgan de un lado de la cama, descalzos. Finalmente, he despertado.
Para despertar dependiendo el estado anímico que se quiere mantener durante el día
  • Faust Arp, Radiohead.
  • Bannana pancakes, Jack Johnson.
  • Make it mine, Jason Mraz.
  • Las mañanitas.
  • The rain song, Led Zeppelin.
  • Que bueno, que bueno, Jarabe de Palo.
  • Exit music (for a film), Radiohead.

Thursday, March 12, 2009

Y eso que Abril no ha llegado

Nadie sospechó que ese sería el día. Las calles se comportaban exactamente igual que cualquier mañana a las ocho, nueve o diez. La gente se movía con el mismo hastío que los caracterizaba desde hacía meses. El cielo no tenía nada especial, ni las nubes que en él se movían, ni los niños en las escuelas, ni los oficinistas forrados de traje gris. El sol caminaba por costumbre, hasta que dieron las cinco de la tarde. Fue entonces que lo inesperado sucedió: las nubes plomizas cerraron el cielo y se desató la primera lluvia formal del año con todo y todo. Sus olores a tierra mojada, sus calles chorreadas, sus tejados goteantes. El sonido juguetón que descubre la fiesta que armaron las pequeñas gotas de agua sobre la ciudad sorprendió a todos, algunos para bien y otros para mal, pero para la chica de las botas de hule definitivamente fue una de las mejores experiencias del año. Ella corría por las calles, pisando los charcos y salpicando todo a su alrededor. La ropa mojada pesaba y la melena suelta se enredaba mientras absorbía la lluvia como si fuera una esponja marrón.
Había esperando tanto tiempo ese momento que lo disfrutó hasta el último segundo, extendiendo los brazos y levantando la cabeza con los ojos cerrados, siempre sonriendo. La ansiedad que antes le había robado el sueño y había traído las pesadillas a su vida se estaba transformando en la euforia que le daba energías para brincar sobre los espejos temblorosos del pavimento. Las alfombras lilas de jacarandas crujían ligeramente bajo sus pies a cada paso. ¡Cómo había extrañado la lluvia y las flores en el suelo y las hojas agujeradas y el olor a tierra mojada! ¡Cómo disfrutaba la gélida sensación que la ropa pegada a su cuerpo provocaba! Los truenos y relámpagos le cantaron canciones al oído, le recitaron versos a susurros. Su piel estremecida había ya olvidado la resequedad del invierno y sus pestañas pesaban, contentas. ¡Y eso que Abril no ha llegado!

Wednesday, March 11, 2009

A mi llena

Pero hoy no quiero escribirle a mi Luna llena. No señor. No le dedico ni una sola letra porque hoy está nublado, porque no se deja ver, porque nada más me hace esperar con los brazos cruzados y de pie. Mi Luna llena hoy no es testigo ni cómplice de lo que sueño ni de lo que lloro. No me mira como lo ha hecho antes y se esconde cuando la busco entre las sábanas esponjosas y grises que se extienden en la nocturna bóveda celeste. No sé si ha notado mi presencia, aquí trepada en la azotea, con los pies descalzos- como siempre- y con los dedos helados. No le dedico nada más que mi ansiedad, mi insomnio y mi impaciencia. No le dedico mis canciones ni mis risas, ni mis bailes ni mis bostezos ni mis suspiros, a pesar de que sean muchos y ya no quepan en sus respectivas cajitas de colores. ¡Quédate, Luna, con mis recuerdos y con mis besos pasados, pero ni sueñes con tener esta noche! Porque no viniste a recogerla y yo me canso de esperarte.

Monday, March 09, 2009

Coqueterías

-¡Tírame un beso que no te cuesta nada, Ramona!
-Pa' qué lo quieres si ni te va a llegar, estás bien lejos.
-Tú échalo y veremos.
-No voy a desperdiciar un beso. Estoy segura de que no lo cachas o que se te termina cayendo al suelo.
-¡Cómo vas a creer! Ya tíramelo y no te hagas más del rogar.
-No lo sé. No creo. Además ya es bien tarde.
-¿Te da pena, Ramona?
-No... bueno, no sé.
-Nadie lo va a ver, linda. Nomás uno y me voy.
-¿Y si nos descubren?
-Pues que nos vean. Les va a dar envidia ver que nomás a mí me echas besos.
-Ramona.
-Mande.
-Tírame un beso, que si no no puedo dormir.
-Bueno. Nomás uno.
Y el joven se fue saltando con un beso bien plantado en la mejilla mientras Ramona lo veía partir a través de la gasa de su cortina, que se agitaba en la ventana abierta del balconcito de barandal oxidado y despintado, con la nariz roja y una sonrisa en el corazón.

Sunday, March 08, 2009

Carcajada

Con la boca bien abierta, la cabeza hacia atrás y los ojos húmedos y casi cerrados me reí. Mientras caminaba por el borde de la ventana intentando mantener el equilibrio me reí. Frente a la pantalla de la computadora me reí en silencio, sacudiendo los hombros como si un hipo violento me hubiera atacado por sorpresa. Mientras manejo en el tránsito de la Ciudad veo las caras de la gente y me rio, no hay nada mejor que hacer. Al ver mis calcetines rojos, suspiro entre risas. Cuando corro por la calle sin saber a donde voy suelto risotadas sonoras que llegan hasta el cielo. Me rio de cosas tontas, de cosas simples, de gente que pasa y de la que no también. Cuando me hacen reír dedico las carcajadas y eso es aún mejor. Reí mientras miraba el tarro de cerveza, reí cuando caí en el pasto luego de dar vueltas, reí al ver que mi nube había vuelto, reí cuando te vi cerca, reí cuando te vi lejos. Reí a carcajadas cuando hable conmigo. Reí, reí, me rio y lo disfruto tanto que no se va a acabar.

Wednesday, March 04, 2009

Cuando me caí

Soy una piedra y caí. No sé si me aventaron, me empujaron, me tiraron o simplemente me caí. Ahora yazco sobre el pavimento de una calle irregular, seca y el sol inmisericorde me abrasa. No puedo ver al cielo, no puedo oler la hierba, no puedo abrir los ojos y mucho menos moverme; no está en mi naturaleza. Solamente puedo escuchar los pasos de la gente que viene y va, sus conversaciones, sus gritos. Escucho muy atenta. Tirada en el suelo, como una piedra más. Y es entonces que yo cito:

"Por Dios, la vida es diario."
Fin de cita con un agradecimiento especial.

Tuesday, March 03, 2009

De cicatrices

-Hace muy poco tiempo vi un beso sobre una cicatriz.
-Qué fuerte.
- Lo sentí, dentro muy dentro. Y eso que no era mío.
-¿Estás consciente de lo que eso significa?
- Sí, es grande un beso como ese, es lo más grande.
- Lo más grande. Lo más grande.

{La sonrisa nostálgica queda dibujada en la almohada y se apaga la luz}
-Kube & Brucilla, noche de martes.

Tuesday, February 24, 2009

La huida

Si huyes conmigo:

podríamos viajar tan lejos como quieras tú.
podría abrazarte.
podría hablarte.
podría dejarte hablar.
podría contarte secretos.
podría abrir la puerta verde de la chapa de plata.
podría dejarte.
podrías tenerme.
podría olvidarte.
podríamos recorrer mares eternos y ver sus olas coronadas de espumas blancas.
podrías besarme.
podría sonreír.
podrías dormir en el camino, yo manejo.
podría contarte cuentos, o podrías hacerlo tú.
podríamos imaginar.
podrías ver muchas estrellas, o muchas nubes, o muchas lunas, o muchos soles.
podríamos descubrir.
podríamos cantar.
podría bailar contigo y tú conmigo.
podríamos pescar.
podríamos gritar.
podría subirme en tus hombros y ver más alto.
podrías contar chistes, o reírte de ellos.
podríamos llegar a algún lado.
podríamos parar.
podríamos respirar.
podría suspirar.
podríamos pensar, sin discutir.
podríamos escribir.
podríamos cerrar los ojos.
podríamos callar.
podríamos dejar la filosofía, la poesía, la razón encerradas en una caja de cristal dentro del barco y, sobre un pasto muy verde, descansar.

Monday, February 23, 2009

En cama

La gota fría logró hacerle suficientes cosquillas en la frente para despertarla. Abrió los ojos con trabajo, sus párpados parecían estar acartonados de tanta sal transpirada. Una punzada de dolor atravesó su cráneo de sien a sien, pero esto no logró tumbarla de nuevo. Al incorporarse se dio cuenta de que era medio día y el cuarto estaba vacío. Vacío de personas al menos. La luz pálida de la ventana dibujaba la figura esbelta de la criatura que la acompañaba al pie de la cama cubierta de sábanas revueltas y húmedas. Aquél ser la miraba con una tercia de ojos minúsculos y claros que parecían tres agujeritos perforados en una superficie oscura y estriada. Parecía un tronco plantado en la alfombra. De los costados del extraño salían dos pares de brazos escuálidos que terminaban en una triple división. No tenía piernas, ni orejas. Pero había una línea delgada marcada en el lugar que debería ser ocupado por la boca. La línea se abría y cerraba muy lentamente emitiendo un sonido como el rechinido grave de los árboles en la noche. Ella lo miró sentada en el colchón, inmóvil. Los escalofríos seguían recorriendo su piel pálida y las ojeras eran más profundas cada minuto que pasaba. Pero ella no se movía. No quería parpadear ni respirar ni tragar la saliva que se acumulaba lentamente detrás de sus labios partidos. Cualquier movimiento podría provocar una catástrofe. O no. Pero nunca hay que arriesgarse y mucho menos cuando la fiebre aumenta y la criatura sigue mirando. Finalmente, el visitante se movió. Arrastró su cuerpo hasta detenerse a un lado de la enferma. Levantó muy lentamente uno de sus cuatro brazos y, abriendo la supuesta boca más de lo habitual, tocó el hombro de la niña, llenándola de una cálida sensación que se esparció poco a poco hasta hacerla caer profundamente dormida. Otra vez.

Friday, February 20, 2009

La de su preferencia

  1. El tiempo es la medida de la destrucción.
  2. Espero conocer al turista del futuro.
  3. Soy un psicótico en potencia.
  4. Somos como una pizza.
  5. "La poesía es, en verdad, el infierno."
  6. Todo se dice de muchas maneras y de ninguna a la vez.
  7. Vivimos en una eterna metáfora.
  8. "Cuantas zarzas me han arañado, pero no lloré"
  9. El medio importa, necesitamos algo que atravesar.
  10. Lo que está en acto todo el tiempo está fuera del tiempo.
  11. "Everybody is less mysterious than they think they are"
  12. Un beso de la paz.
  13. Por el perro,oh, Laques, el más sabio de todos los mortales.
  14. Se solicita traductor de latín.
  15. I'm fine, thanks for asking. (Though you did not)
  16. Vemos estrellas fijas.
  17. El átomo de la vida se caracteriza por ser caliente, por ser de fuego.
  18. Plutón, mi errante favorito.
  19. Éter contra Pneuma.
  20. Los animales imperfectos no tienen padres.

¡Sírvase!

Wednesday, February 18, 2009

Espacio sideral [exterior]

-Es infinito. ¿O no? Bueno no, si fuera infinito... ¿nos moveríamos? Si no nos moviéramos no habría tiempo, entonces todo estaría sujeto a una estática eterna. Yo no podría decir todo esto. Ni siquiera pensarlo. Creo que no es infinito. No, no lo es.
-Bueno.
-¿No vas a discutir?
-No.
-Nunca discutes.
-No.
-¿Por qué?
-No estoy aquí ahora para discutir.
-¿Entonces?
-Ya lo sabes.
-¿Las sombras?
[Silencio acompañado de un guiño sutil]
-Qué aburrido, las sombras también pueden ser infinitas ¿no?
-Pueden.
-Pero no lo son ahora, te veo.
-¿Cómo sabes que yo no soy una sombra?
-No lo sé. Pero no creo que lo seas, las sombras me asustan, y tú no.
[Silencio acompañado de un guiño sutil, como siempre]

Kube y Brucilla, 11:33 pm.

Thursday, February 12, 2009

Doble

El sonido metálico y pesado solamente llegó a los oídos distraídos del perro que dormitaba en la banqueta aquella madrugada, que inmediatamente percibió el olor proveniente de la cloaca y huyó hasta no poder captarlo más. Jadeando estruendosamente, el responsable del movimiento de la coladera logró apoyar su cuerpo sobre sus antebrazos empapados y salir de ahí. El frío y, sobre todo, la incertidumbre lo hacían temblar de tal forma que apenas podía sostenerse en pie. Finalmente se rindió y cayó sobre el pavimento acompañado por un sonido húmedo y viscoso. Cerró los ojos con fuerza y tensó cada uno de sus músculos para evitar los escalofríos. ¿Dónde estaba?

Cuando tuvo la fuerza suficiente se sentó en la orilla de la banqueta gélida y tenuemente iluminada por la luz amarilla del farol callejero. Todavía temblando, metió una mano en el bolsillo y sacó una cajetilla de cigarros. Estaba empapada, y su contenido, completamente desecho, se había convertido es una especie de engrudo que, mezclado con la pestilencia de las aguas negras de las que había salido, era grotesco e insoportable. Con un sonoro resoplido azotó la cajetilla contra el suelo y enterró la cabeza entre sus manos húmedas y hediondas. Luego de unos minutos, buscó el nombre de la calle en la que se encontraba pero no lo reconoció al leerlo. No recordaba nada. El frío comenzaba a notarse en su piel, cada vez más azulada, pero a pesar de esto decidió deshacerse de la chaqueta y comenzar a moverse para no congelarse en medio de la nada citadina.

Al quitarse la pesada chaqueta divisó algunas manchas oscuras pegadas a sus brazos. La luz era tan escasa y su cerebro tan confundido que no supo de qué se trataba. Tomó una de las manchas entre sus dedos y la acercó a sus ojos, enrojecidos por el agua de las coladeras. Era una pluma negra. Con desesperación arrancó de sus brazos las demás que se le habían adherido y comenzó a caminar en la dirección que el sentido de la calle marcaba. Con forme se iba moviendo el frío iba desapareciendo, pero también se daba más cuenta de que las plumas negras no se habían pegado solamente en los brazos, sino en todo el cuerpo. Con trabajos las arrancó una a una mientras caminaba lanzándolas tan lejos como podía.

La humedad en su ropa disminuía y parte del olor se iba con ella. El amanecer estaba llegando y el cielo se teñía lentamente del gris contaminado de siempre. A esas horas ya había coches transitando por las calles y, poco a poco, las luces en las ventanas indicaban que los habitantes de aquel lugar estaban despertando.

Finalmente, reconoció su calle y caminó pesadamente hasta llegar a su cuarto, donde se desplomó sobre la cama deshecha y abultada. Pero algo no lo dejaba descansar; una punzada aguda en el costado derecho comenzaba a molestarlo. Se levantó sin ganas y dio dos pasos para llegar al espejo del cuarto de baño. Ahí se deshizo de la sucia y agujereada camiseta y soltó una exclamación de terror al mirarse en el espejo. Estaba herido, cubierto de rasguños y moretones y apenas se podía distinguir el tatuaje de su hombro izquierdo. Pero lo que más le preocupada era la llaga que se abría en su costado derecho. Instantáneamente se desnudó y entró en la regadera de agua helada soltando un grito de dolor. Al terminar vendó las heridas graves y cayó profundamente dormido.

Al despertar sintió la necesidad de salir, de tomar aire nuevo, de lanzarse desde la punta de su edificio. Y sumido en la más grande ansiedad abrió la ventana y saltó, armado con una chaqueta y una cajetilla nueva de cigarros. El aire de la noche recién llegada inundó sus pulmones y sus brazos se agitaban desesperados. El suelo llegó más rápido de lo que se imaginó, pero él no cayó.

Friday, February 06, 2009

Ola

Mala noche.
Agua fría.
Desayuno escaso.
Camino turbulento.
Clase corta.
Lógica sin lógica.
Historia lenta.
Recorrido soleado.
Semáforos rojos.
Mejillas enrojecidas.
Ojos húmedos.
Piernas entumecidas.
Cerebro atrofiado.
Miedo en el cine.
Párpados pesados.
Pies acalambrados.
Negociaciones.
Escalofríos.
Lágrimas.
Gritos.
Música estruendosa.
Palabras.
Ideas confundidas.
Cansancio extremo.
Extremo.
Noche.
Luces.
Voces.
Recuerdos.
Preguntas.
Silencio.
Respiro.
Tres extraordinarias películas.
Pijama cómoda.
Ojos hinchados.
Soluciones.
Fórmulas.
Sillón.
Cobijas.
Taza caliente.
"I brought you flours"
Finalmente, una, solamente una, pero enorme, satisfactoria y reconfortante sonrisa.

GRACIAS
(Un día realmente malo con un final excepcional)

Monday, February 02, 2009

Anoche y muchas más

-Estás sentada en una silla, cómoda, en tu posición habitual (esa que amenaza con hacerte reventar como una liga muy apretada en cualquier momento). La silla está dentro de un salón, como de escuela, que tú ya conoces. Vacío. Ese silencio que hace eco te molesta, pero sabes que estás segura. No quieres abrir los ojos, porque conoces lo que habrá a tu alrededor: más sillas vacías, luz blanca y las ventanas empañadas. El tiempo va pasando y se escucha. Se oye cómo avanza y eso es lo que hace el eco que está sembrando una semilla dentro de tí. El pequeño implante es tan insignificante que no sabes qué es. No importa, ahí está y crece, muy lento. Su nuevo tamaño te hace sentir escalofríos en el vientre. Ahora en tus dedos de los pies. Los de las manos también. Los párpados tiemblan. La piel se te ha enchinado pero no hace frío. Tiemblas entera y no sabés por qué. En la cabeza solamente te caben preguntas, no hay una sola respuesta. No hay una sola respuesta. No la hay. No la sabes. Y tiemblas de incertidumbre, eso es lo que el tiempo te plantó dentro y que ahora te come. De un golpe, despiertas sudando. Ya ha amanecido.
-El día es muy claro y el agua parece un espejo delicadísimo. La temperatura es perfecta. Todo es perfecto. Disfrutando cada instante quedas completamente bajo el agua y puedes respirar ahí. Abres los ojos y puedes ver el suelo lodoso poblado de plantas que se mecen tranquilas. Hay muy pocos peces grises. Decides no moverte. Todavía quedan algunas burbujitas que suben rápidamente por tu piel, haciéndote cosquillas. Sonríes. Tu piel se empieza a arrugar y el cielo ya no es tan claro, parece que las nubes lo han invadido. Es ya la tarde y solamente escuchas las amenazas de tormenta que vienen desde afuera. Ya es hora de irse. El aire mueve la superficie y se vé frío. Si no sales ahora corres el riesgo de enfermar, de que la noche te atrape, de perderte. Pataleas lentamente hasta llegar a la superficie, pero no logras salir. Ésta parece ser sólida. Se mueve, ondea, salpica, pero no te deja salir. Y la desesperación toma posesión de tí. Tus puños se estrellan con la superficie helada, pero no se rompe. Estás atrapada. No puedes gritar, ni llorar, ni hacer nada. De un golpe, despiertas sudando. Ya ha amanecido.
-El lugar en donde estás te parece muy familiar. La única diferencia es que ahora está lleno de gente. Andando por las escualeras, entrando a cada cuarto, hablando, corriendo. Todos mantienen el mismo tema de conversación, pero tú aún no lo has descubierto. Algo está pasando, algo importante. Preguntas qué ocurre, pero no contestan. La prisa va en aumento. La gente te empuja, no te mira. No entiendes qué pasa. Los empujones se convierten en golpes y caes por las escaleras. Te pisan y no puedes levantarte. El aire falta ahí abajo. La gente sigue tropenzando contigo, y te lastiman. Duele. De un golpe, despiertas sudando. Ya ha amanecido.
-Esperas sentada en el silloncito de siempre. La música esta tarde es especialmente mala y hace un calor insoportable. Quince minutos de retraso, como era costumbre. Finalmente llega abriendo la puerta con estruendo. Sus pasos apresurados se detienen en frente de tí como si fuera obligatorio. Ahí te miran sus ojos azules, duros e impenetrables, como nunca los habías visto, pero siempre los habías imaginado. Te levantas y él te toma fuertemente de los hombros, apartándote lo más posible. "Adiós". Te suelta y se marcha. Tú lo llamas por su nombre, pero ni medio sonido sale de tu boca. Gritas, pero nadie te escucha. Caes desplomada en el sillón. Las luces se apagan, el local cierra y ahí permaneces. Quieta. Pensativa. En silencio. Con trabajos detienes las lágrimas en el borde de tus ojos, no quieres dejarlas caer sin antes haber entendido el motivo. De un golpe, despiertas sudando. Ya ha amanecido.
Abro los ojos con mucho trabajo. Tengo demasiado sueño. Todo está oscuro, pero prefiero la oscuridad real que la luz imaginada en cada sueño. Debo luchar por no caer de nuevo dormida. Pero el cansancio es tanto que me vence poco a poco. Extraño tanto al insomnio. Lo extraño tanto.

Monday, January 19, 2009

Temblando


"... como una luna en el agua."


J. Cortázar, Rayuela.

Thursday, January 15, 2009

La carta

Un semana y media fue el tiempo que tardó en escribir la carta en hojas amarillentas. Cuando empezó todo fluía, cada palabra se dibujaba bella en el papel, el grafito corría como si tuviera una prisa incontenible. Pero con el paso de los días quedó estancada, las ideas y sentimientos eran tan confusos que ponerlos en la hoja de papel se convirtió en un trabajo arduo y complejo; la maraña oscura y pegajosa que quería encerrar entre los fríos renglones no se dejaba de mover y retorcer dentro de ella. En el papel se estaba quedando mucho más que los pedazos de goma quemada y los tachones grises, pero al fin y al cabo ese era su propósito: arrancar el nudo vivo y extenderlo para poder descifrar sus misterios, los mismos de la autora. El último par de días fueron los más pesados, las lágrimas brotaban al mismo tiempo que las letras rasgaban los renglones. El lápiz se resbalaba de sus dedos que sudaban frío y temblaban a esas horas de la madrugada. La necesidad de escupir el punto final no la dejaba dormir por las noches y la hacía quedarse en cama con los ojos abiertos durante el día. Esa carta tenía ahora la llave de todas las cerraduras, todos sus secretos regados, tenía la fórmula necesaria y única de su autora. Agotada, el décimo día en la madrugada logró tatuar el punto final seguido de su firma temblorosa pero segura. Con mucho cuidado acomodó las hojas quebradizas, las dobló y las encerró en un sobre de papel blanco. Era hora de asignarle destinatario, alguien a quien confiarle aquel resultado. Tras horas de meditación el sobre quedó en blanco por la parte de adelante y la trasera indicaba la fecha con números irregulares. La carta terminó dentro de una caja roja con tapa punteada en la que descansan ese y muchos secretos más, todo debajo de la cama. La carta tiene la llave, tiene la fórmula, tiene las respuestas, tiene a su autora.

Peces

I get eaten by the worms, weird fishes. [Radiohead, Weird Fishes/Arpeggi]

We're just two lost souls swimming in a fish bowl, year after year. [Pink Floyd, Wish you were here]

Quería parar a disfrutar de los momentos, del suave vaivén de los peces en el agua. [Jarabe de Palo, Como peces en el agua]

You filled the lake full, but the fish they all died. You painted them blue, but the paint would not dry. [Superchunk, Green flowers, blue fish]

... donde los sabios se retiran del agravio de buscar labios que sacan de quicio, mentiras que ganan juicios, tan sumarios que envilecen el cristal de los acuarios de los peces de ciudad que mordieron el anzuelo, que bucean a ras del suelo, que no merecen nadar. [Joaquín Sabina, Peces de ciudad]

Fisch und Mann zur Tiefe sinken. Wo die schwarze Seele wohnt ist kein Licht am Horizont. [Rammstein, Reise, Reise]

Tuesday, January 13, 2009

Identidades

Escenario: una cafetería.
Personajes: un cliente muy alto(A) y una mesera detrás de la barra (B).
B: Hola, ¿qué te doy?
A: ¿Qué tés helados tienes?
B: Todos los que están en el menú y acaba de llegar uno nuevo: es chino con sabor a galleta.
A: ¿Té con sabor a galleta?
B: Sí, es lo más nuevo que tenemos.
A: Bueno, dame uno de esos entonces, helado por favor.
B: ¿Quieres que le ponga tapioca? Es también una nueva adquisición.
A: ¿Tapioca? ¿Qué es eso?
B: Nuestra nueva adquisición para los tés helados y los cafés fríos.
A: Bueno, pues échale tapioca.
B: En un momento te damos tu té, ¿quieres una galleta para acompañarlo?
A: ¿Cuál me recomiendas?
B: Nos acaban de llegar unas galletas con sabor a té verde.
A: ¡¿Galletas con sabor a té?! No, gracias, nada más el té.
B: En un momento te lo entrego.
Resultado: El vaso de plástico contenía una sustancia espesa y de color morado claro, no lila, morado. La sustancia helada hacía que el vaso sudara. En la parte del fondo del contenedor se veían unas bolitas negras suspendidas en el líquido, éstas estaban a una temperatura muy alta, cada bolita era del tamaño de una mora azul. En conjunto, la bebida parecía un monstruo salido de un cuento para niños. Un té que efectivamente, sabía a galleta y tenía tapioca negra y grande en el fondo.
Nota personal: ¡¿Por qué el té tiene sabor a galleta y viceversa?! Hay que aceptar que el té es té y siempre va a ser té, es bueno siendo té, teniendo sabor a té. Las galletas son galletas, con sabor a galleta, con olor y textura de galleta, son buenas siendo galletas, no té. El té debe de ser té y las galletas deben de ser galletas.

Wednesday, January 07, 2009

Pijamas

¿Por qué las pijamas son realmente geniales?

  1. Son cómodas.
  2. Son suaves.
  3. Son alegres.
  4. O no.
  5. Son de todas formas.
  6. En ellas se sueña.
  7. También se puede escribir o ver un partido de fútbol con una puesta.
  8. Tienen una especia de magia.
  9. Cualquier prenda puede convertirse en una.
  10. Cuando se duerme con una todo se disfruta más.
  11. Son de rayas o puntos. O no.
  12. No importa cómo se vea la persona dentro de una.
  13. Me recuerdan las horas de sueño.
  14. Los sábados cobran otro sentido si se usan como ropa de día.
  15. Las fiestas pueden ser más divertidas.
  16. Hay para toda ocasión o estado de ánimo.
  17. Hay para todas las personas.
  18. Ayudan a atrapar el sueño.
  19. Son amigables.
  20. Me gustan.

Me conoce

"...eres de sentimientos fuertes, sabes que no dejarás ir la tristeza hasta haberle extirpado todo lo bueno de ella."

-Alguien que realmente me conoce.

Thursday, December 25, 2008

Chilpayatito

En honor al espíritu navideño y para recordar una vieja tradición familiar, comparto este villancico mexicano que siempre me ha traído gratos recuerdos.

Chilpayatito Dios

Chilpayatito Dios,
tunita fresca,
capullito de algodón,
México está de fiesta.

De petate hizo su altar
tras los magueyes
y se quiere cobijar
con las estrellas.

Chilpayatito Dios,
estás contento
con ese blanco calzón
huaraches nuevos.

Con rebozo de Bolita
de San Luis Potosí
los angelitos te hicieron
cuna para dormir.

Tuesday, December 23, 2008

Ajem... corrección.

Me he tomado la libertad de corregir un comic de xkcd... lo siento, no pude resistirlo.



AVISO: ¡DÉNLE CLICK A LA IMÁGEN!

Monday, December 22, 2008

Romance a la antigua

En un crucero que sale de Nueva York para regresar al mismo lugar, se conocen una mujer pelirroja y un hombre guapo, famoso y deseado por todas las mujeres. Casualmente quedan perdidamente enamorados uno de la otra y deciden dejar sus vidas cómodas para poder casarse y vivir juntos por siempre. Felices, lo dejan todo por el amor. Pero, como toda historia romántica, sucede un accidente inesperado, tan dramático que mi hermana y madre lloran sin parar ni poder evitarlo hasta el fin de la película en la que, como es obvio, los dos protagonistas terminan con un beso romántico la última escena.
Los suspiros enchinan mi piel. No puede ser más romántico. Un avión a punto de partir y dos enamorados en blanco y negro. La última despedida y una frase que la acompaña inmortalizando la escena en mi corazón: "we'll always have Casablanca". El abrazo que me arranca una lágrima de tristeza y alegría al mismo tiempo logró su cometido. No me quiero levantar ni tampoco quiero que termine esa melodía que suena en mi mente durante horas... "a kiss is just a kiss, a sigh is still just a sigh...". Y caigo rendida, desgarrada por la despedida y consumida por la nostalgia monocromática de la mirada de aquél hombre recitando el último adiós.
Bali Hai. Un sueño hecho realidad. El escenario paradisíaco lleno de misterios que abrazan una historia de guerra y amor verdadero. El drama va de la mano con la musicalidad cómica de la obra maestra. El mensaje queda completamente claro: "once you have found her never let her go". Y mi abuelo la escucha una y otra vez, sin cansancio. Y, mientras los protagonistas narran su historia, los demás personajes también nos embelesan con sus canciones, con sus poemas, con sus versos. Todo es un mundo de color en una isla floreada hasta que la muerte interrumpe los suspiros ligeros para reemplazarlos con una puñalada directo en el corazón. Todo es tan inesperado que no da tiempo para asimilarlo. Ha muerto y la niña queda devastada, igual que nosotros.
Además, en un pueblo mexicano también cantan romances, corridos vivos, historias pícaras. La coqueta en la ventana y Pedro Infante susurrándole una canción al oído, rodeado de mariachi. Los ojitos pizpiretos de la muchacha no dejan de mirar al cielo y los del ranchero tampoco. Los dos conmovidos y los espectadores sonreímos. No necesitamos que los muestren explícitos en la pantalla para ver todos los colores que adornan las trenzas de la enamorada. Pero, de la nada, las pistolas y los malentendidos invaden la vida de ambos. Es imposible que sigan juntos. Imposible. Ella, ya comprometida con otro, llora desconsolada y él va a buscar al desgraciado que se la ha robado. Luego de media hora de golpes dentro de una cantina él va a buscarla victorioso. Pero por alguna razón desconocida ella no quiere verlo más. No lo mira y lo rechaza a manotazos y empujones. Y todos sabemos que él es más fuerte, la toma de la cintura y la mira de frente. Sin previo aviso, la besa. Ella se resiste, lo golpea, patalea, se rinde en sus brazos y, finalmente, viven felices por siempre. Ese beso final lleno de enojo olvidado y de cariño "de veras" nos conmueve tanto que la misma noche soñamos con ese momento, en el que perdonar ya no se dice con palabras.
A pesar de todo, sigo siendo una romántica sin remedio, que llora en el punto más alto del Empire State, que bebe en París junto a un viejo amor, que vive enamorada de un hombre excepcional y se asoma a la ventana cada vez que escucha una serenata con mariachi.

Tuesday, December 09, 2008

Descanso

Yo sentada sobre una silla.
La rodilla izquierda flexionada hasta tocar el pecho.
El pie izquierdo apoyado en el asiento de la silla.
La pierna derecha colgando inerte.
El pie derecho toca el suelo levemente del lado opuesto al arco, torcido hacia adentro.
El brazo izquierdo suelto.
La mano izquierda se concentra en tomar el tobillo de la pierna izquierda (la flexionada).
El codo derecho apoyado en la rodilla izquierda.
El brazo derecho entero da la vuelta al cuello.
La mano derecha juega con un mechón de pelo cerca de la parte trasera de la oreja derecha.
La cabeza apoyada en la parte interior del codo derecho (descansando en la rodilla izquierda).
Los ojos se cierran por momentos largos.
Los oídos se estremecen con un tango.
Yo descanso.

Friday, December 05, 2008

Descubrimiento 2

El posillo donde se calienta la leche con las vainas de vainilla también tiene pecas.
Yo tuve pecas en las manos, ahora las perdí.

Besos, chocaletos y condicionales.

Condicional: para la verdad se exige que el antecedente no pueda ser verdadero sin que lo sea el consecuente. Para su falsedad basta que el antecedente pueda ser verdadero sin que lo sea el consecuente. Por ejemplo:
Me das un beso ---> Te doy chocolates (chocaletos).
**Donde: cuando efectivamente, si me das un beso, yo te doy chocolates (chocaletos) es verdad la proposición condicional, si me das un beso y no te doy chocolates (chocaletos) es falsa la proposición condicional.
Problemas:
1. ¿Qué sucede si me das un beso sin que yo antes haya ofrecido chocolates (chocaletos)?
R. No sería falso el razonamiento porque nunca hubo una condición.
2. ¿Siempre debe de haber condiciones?
R. No siempre para obrar tiene que haber condiciones expuestas, puedo yo darte un beso y además los chocolates (chocaletos) sin esperar que me devuelvas algo a cambio o sin avisarte que te los voy a dar.
3. ¿No esperaría el que da el beso (o los chocolates [chocaletos]) algo a cambio siempre?
R. Si está dando el beso (o los chocolates [chocaletos]) puede hacerlo porque quiere nada más, aunque realmente siempre se espera una respuesta a cambio como mínimo.
4. Entonces, ¿siempre actuamos condicionalmente?
R. Sí.
5. ¿Si te doy un beso (co chocaletos [chocolates]) sin esperar nada a cambio, pensarías que estoy yo esperando algo y lo tratarías de adivinar dedicando tiempo a la investigación de la supuesta condición?
R. Dado lo anterior a la pregunta, sí.
6. ¿Sería mejor que diera una condición concreta en el caso de darte un beso (o chocolates [chocaletos])?
R. Sí, ahorraría tiempo y esfuerzos.
Conclusión:
DAME UN BESO Y TE DOY CHOCOLATES (CHOCALETOS)*
(o viceversa)
*O no.

Wednesday, November 26, 2008

Lápices y Nombres

Los lápices son muy especiales, muy en particular hablo de los que son amarillos y tienen la goma para borrar rosada. Todo el mundo sabe qué es un lápiz y para qué sirve. Los hay de mucho tamaños, colores, formas; hay unos que se tuercen, otros que pintan claro, otros muy oscuro. Los hay para dibujar, para diseñar, para pintar, colorear, para ser diluidos, para contar, para escribir y borrar. BORRAR. Un lápiz cumple su función una vez que se ha escrito algo con él y luego, si uno quiere, puede borrarse. BORRARSE. En la vida real las cosas no pueden borrarse sin más, con un lápiz (amarillo lo prefiero yo) sí se puede. Escribo y escribo, en gris, con grafito y luego lo borro. Lo vuelvo a escribir y, si quiero, si la gana me da, lo borro. Y ya.

Los nombres quedan impresos. Una persona, animal, cosa, personaje, se identifica con su nombre. Todos son importantes, uno no puede ser sin nombre. Cada letra tiene personalidad, cada sílaba cuenta una característica y todo junto es inseparable de su dueño. Canasta. Muchos tipos, pero al fin y al cabo, una canasta es una canasta. Gato. Cuatro patas peludas, una cola esbelta y delicada, bigotes, ojos felinos. Patricio. Un nombre, un sujeto en específico. No puedes quitarte el nombre, es algo que siempre estará ahí, el que llamas en voz alta o por el cual tu alma te identifica. Uno, dos, tres, cinco, todos lo que sean, pero los necesarios para delimitar tu persona. "Soy Eugenia" dicho con una voz grave, lenta, profunda. La veo. "Payo", un apodo, aún así, lo identifica. "Nube blanca". También pseudónimos. Los nombres deben ser. Tu nombre es bello, por ser tuyo nada más. Pueden coincidir las letras, las sílabas, los apellidos incluso, pero tu esencia no. Ahí esta cuando dices: "Pablo", solamente con tu tono de voz, con tus pausas, con tu persona derramada sobre él.


Los nombres no se pueden decir con lápiz. Ni siquiera con uno amarillo. Los nombres no se borran. Los lápices son para borrar lo hecho. Cobardes, pero al mismo tiempo amigables al inviratme al riesgo de hacer algo, que luego podré deshacer si me equivoco. Los nombres no son así. Los nombres son, están, mientras que tú seas y estés, aquí o en otro lado.

Sunday, November 16, 2008

Descubrimiento

La Luna tiene pecas.
Yo no tengo pecas.
La Luna sí las tiene.
A mí me gustan las pecas.
Espero que a la Luna también, porque las tiene.
Yo quisiera pecas.
La luna ya las tiene.
Tal vez yo tenga alguna.
Nuestra Luna es pecosa.
Pero nunca las he descubierto en mí.
Ella tiene pecas.
A mí me gustan las pecas.
Pero yo no las tengo.

La mejor parte

Lo mejor del mundo es cuando, luego de mucho, muchísimo tiempo de pensarlo, te das cuenta de cuál es el problema. Pero eso no es lo mejor, lo mejor es, una vez descubierto el problema, encuentras la forma de resolverlo. Y no solamente esto es lo mejor, también cuando empiezas a ponerlo en práctica y te das cuenta de que no está funcionando, pero aún así, es la solución y hay que seguirla. La mejor parte es cuando llevas ya tiempo poniendo el remedio en práctica y, sorprendentemente no sabes si resultará, no tienes la menor idea de qué será lo que va a suceder. La mejor parte será cuando, después de todo el proceso y mucho tiempo de práctica el resultado es aún mejor del que esperabas. El resultado será, mejor del esperado. La mejor parte de todo: que el resultado sea una sorpresa tan grande que te quite el aliento unos segundos, te abra los ojos como platos y una sonrisita disimulada haga brillar tus mejillas. Esa es la mejor parte.

Saturday, November 15, 2008

Recordé

Esta noche, mientras tomaba una copa grande y redonda de vino tinto caliente especiado, recordé. ¿Cómo fue que lo hice? Muy sencillo, encontré cartas, fotos, cuentos, todos viejos. Muchos eran tuyos, y recordé cómo te gusta escribir, pero también cómo te cuesta. Recordé como brillan tus ojos cuando cuentas una historia. Recordé la forma tan especial y ordenada de redactar tus cartas. Tus sonrisas en las fotos. Tu música. También me acordé de muchos momentos que pasamos juntos, otros en los que no hubiera querido que estuvieras y también en los que hubiera dado mucho porque hubieras estado ahí. Recordé cómo hablas, y cuánto hablas. Cómo abrazas. Recordé que en esa cabeza tuya caben tantas cosas que algunas veces no pueden salir todas al mismo tiempo. Y te desesperas. Y recordé cómo bailas y cómo brincas y cómo gritas también. Tu risa a carcajadas y la silenciosa, escasa, pero única. Cómo cuando te concentras clavas la vista en un punto fijo y no te mueves. También hubo momentos en los que no pude recordar cómo comes. Ni cómo bostezas. Ni cómo estornudas. Pero sí recordé qué es lo que haces cuando algo no te gusta, te molesta. Pude recordar perfectamente los reclamos que haces, los gestos de disgusto, tus miradas sarcásticas. Pero fue poco. Me entretuve mucho más tiempo contemplando en mi imaginación tu retrato cuando cierras los ojos. Todo eso recordé al volverte a leer, al volverte a ver en la pantalla. Cosas que estaban bien guardadas en una caja con la tapa roja, junto a otras muchas que el tiempo irá sacando en su momento. Por ahora te recordé a ti.

Thursday, November 13, 2008

Cito a un gran autor

"Piensa como filósofo, bebe como ingeniero, habla como albañil"



-José Luis Calderón.

Wednesday, November 12, 2008

Anoche

Anoche soñé contigo. Fue, como todos los sueños, extraño. Era en un ático cubierto de pasto fresco, en algunas zonas había charcos de lodo, pero al ser tan grande el espacio, era sencillo caminar por los lugares secos. Tú estabas triste, pero al mismo tiempo no sé por qué sonreías, mucho, todo el tiempo. Los sueños son raros, siempre raros. No sé por qué estabas triste, y mucho menos cómo llegué a descubrirlo. Caminabas de un lado a otro, con gente, con una sola persona, con una chica, con otra chica. Yo nada más veía. Nunca supe si supieste que estaba yo ahí dentro, en el mismo sueño. Aún así, nunca me miraste. El día, en el sueño, iba pasando poco a poco, como si fuera real. El sol se movía, a pesar de que estábamos adentro de un ático enorme, en cuyo centro había un agujero cuadrado con unas escaleras de madera por las cuales la gente subía o bajaba. Pero tú no, ahí te quedaste. Y yo también. Hubo varios momentos en los que sentí que me mirabas, pero nunca supe si eran reales o no, uno nunca lo sabe cuando es un sueño. Al despertar sentí que me mirabas, esta vez de verdad. Pero no estabas ahí, ni yo tampoco. Fue solamente un sueño.


"Soñé extraño"- dijo Brucilla al despertar.
"Siempre es extraño"- respondió Kube, ya estaba despierto.

Monday, November 10, 2008

Dos

A través de la ventana todo era oscuro todavía. Faltaba poco para que las luces lilas iluminaran la bóveda celeste. La ventana permanecía cerrada, ella, con una manta sobre los hombros y encogida sobre un banquito respiraba empañando la ventana con la nariz casi pegada al cristal. No sabía exactamente qué era lo que veía, pero no quería dormir. La cama no la recibiría con los brazos abiertos esta vez. Tenía también los pies acalambrados de tanto estremecerse y la piel ya no sentía el frío que se colaba por el cristal. Ella simplemente esperaba algo desconocido, con los ojos entrecerrados, sin llorar ni sonreír, sin sentir absolutamente nada que no fuera el sueño y cansancio presionando su espalda, poco a poco logrando que se encorvara más y más.


El cielo empezó a cambiar, no fue un espectáculo memorable, parecía que el cielo estaba nublado y no dejaría pasar los rayitos de sol tímidos de la época. Con forme la luz aumentaba ella se iba incorporando, como un árbol que se descongela al llegar la primavera. Sus huesos crujían levemente, eso le gustaba. Como mantuvo los brazos cruzados la manta que la cubría cayó repentinamente al suelo, pero eso no bastó para que apartara la mirada de la ventana. El jardín de la entrada brillaba como si hubieran esparcido cristales muy pequeñitos en él, el rocío en las flores combinaba con los pétalos de cada una de sus dueñas, todas decoradas con esa fina y delicada joyería. Ya no eran segundos, ni minutos; eran horas las que pasaban escurriéndose como las gotas de agua fría que bajaban de repente por la ventana, haciéndola ver como si fuera una cortina de seda transparente rasgada.
Finalmente el sol se asomó. Al verlo, ella saltó de su asiento, cambiando completamente la expresión de su rostro, antes rígido, por uno de mejillas sonrosadas y ojitos brillantes. Abrió con fuerza el seguro de la ventana y la deslizó hasta que una ráfaga de aire fresco llenó la habitación, revolviendo algunas de las hojas de papel regadas por el suelo. Sin poder contenerse, bajó corriendo las escaleras y abrió la perta de enfrente. Su falta roja bailaba al compás de su paso agitado, iba descalza y con el pelo suelo. La sonrisa ya no le cabía en la cara. Soltaba risotadas de repente, como si estuviera loca de felicidad. Alzando las manos para abrazar las nubes blancas dio una vuelta, mirando siempre hacia arriba. Se detuvo poco a poco, ahora cerrando los párpados suavemente. Y una vez estática, respiró. Tan hondo como pudo. Abrió los ojos nuevamente y, con el mismo paso apresurado y alegre, salió al camino, para contagiarse de la gente, del mundo que ella tanto amaba.

Friday, October 31, 2008

En el borde

Las pisadas se iban marcando ligeras con el paso de los minutos, no iban rápido, pero tampoco muy lento. Una tras otra, tras otra, tras otra. Del lado derecho se apreciaba un horizonte blanqueado, con montañas grises, todo muy pálido, silencioso, tranquilo. Del lado izquierdo las sombras parecían devorar el paisaje, con forme la vista se alejaba iba haciéndose imposible distinguir las formas, también había silencio, pero uno distinto, uno denso, parecía estar lleno de cosas o tal vez pensamientos, emociones, ideas o historias.
Las pisadas andaban justamente en el borde donde se juntaban los dos horizontes, con mucho cuidado de no caer demasiado en alguno de los extremos. La mayoría del tiempo, los pies iban tocando el terreno tibio y blancuzco cubierto de hierba gris-azulada (los pies iban descalzos), y algunas veces se despistaban y los dedos marcaban su huella en las penumbras que parecían estar plantadas en tierra fría, pero agaradable.
Las pisadas iban acompañadas de su dueña, con los ojos cerrados y los brazos colgantes.
Las pisadas no se detenían.
Las pisadas todavía no decidían.
Las pisadas iban marcando cada paso que daban, hundiéndose con suavidad en el terreno.

Monday, October 27, 2008

Saber

No sé cómo, pero cuando lo sabes, lo sabes. Es una senación que te provoca sonreir en secreto, sin que nadie lo sepa, porque solamente tú quieres saberlo, aunque sabes que algún día los demás también sabrán.

Se pueden saber tantas cosas, pero cuando sabes esa en especial, las demás dan lo mismo, ese saber sabes que es valioso, hermoso, capaz de hacerte levantar por las mañanas y querer gritar por la ventana: ¡Yo ya lo sé! Y con forme va pasando el tiempo, ese saber puede diluirse o aumentarse, todo depende de qué tanto lo sepas y lo tengas asegurado.

¿Tú qué sabes? Puedes ya saberlo y no saber que lo sabes, o puedes saber que lo sabes y no querer hacerlo saber o incluso no querer saberlo.

Aún así, saber trae paz, no siempre alegría, pero paz si que la trae, y eso yo lo sé.

Sunday, October 26, 2008

Por fin.

El mar de hierro me había cubierto por completo, y yo, dentro del agua, no sentía que mi piel se arrugaba y empalidecía con el paso del tiempo, lento y pesado. Mis ojos ya no tenían fuerzas para abrirse y, hecha un ovillo y con las manos y los pies crispados, me helaba debajo del agua agitada. Mi corazón palpitaba tan levemente que apenas me mantenía viva. Todo era azul. Gris. Tenue.

Depronto abrí los ojos. Sin entender cómo extendí un brazo hacia arriba y con todas las fuerzas que me venían de dentro empujé mi cuerpo casi inerte hasta llegar a la superficie, donde respiré una bocanada de aire fresco, pero al mismo tiempo cálido. Las aguas se habían calmado y el cielo, lleno de nubes, asomaba algunos pedacitos azules.

Finalemnte, miré al sol, de frente

Título por confirmar.

Sí, lo borré enterito.

¿Por qué?

Porque puedo.

(Para el que no lo supo: antes aqui hubo algo más que frases cortas.)

Monday, October 20, 2008

No.

No soy niña. No me quites años. No voy a ninguna parte. No me gusta el amarillo y mucho menos el dorado. No quiero cenar. No me lleves. No llueve. No me mueves. No me toques. No quiero. No hables. No puedo dormir. No quiero dormir. No tengo hambre. No me gustan las manzanas amarillas. No tenemos. No hay. No he acabado. No te digo. No he leído. NO QUIERO. No juego. No me duele. No es malo. No es bueno. No es. No como galletas. No me molestes. No me preguntes. No me dan cosquillas. No grito. No soy un pez. ¡No! ¿No? No.

Thursday, October 09, 2008

Una probadita de la dueña de este espacio.

Hoy estoy muy cansada, mis ojos ya no pueden más, pero lo increíble es que no les es posible cerrarse. Todavía no da la hora para decir que es muy tarde, pero aún así yo siento como si lo fuera. Hoy me di cuenta de que salir de mi casa en la mañana, cuando todavía es de noche, y llegar a mi destino habitual cuando ya es de día y algunas veces (muy pocas, a decir verdad) el sol ya brilla, no me gusta en lo absoluto. Me cuesta mucho trabajo dejar de dormir una vez que lo he logrado. Me gusta el clima frío que ha estado llenando las semanas que van pasando, me recuerda a la época de Navidad, cuando se siente el aire helado pasar de la nariz hasta los pulmones tan rápido que termina llevándose la pereza al exhalar y abriéndote los ojos para ver el cielo más azul del año. Últimamente he estado muchos ratos en silencio, no sé si sea porque mi reproductor de música dió su último latido hace unas semanas o si es porque realmente lo necesito. Pero me gusta. A pesar del silencio he tenido varias letras de canciones rondando mis pensamientos constantemente, especialmente las del último disco de Radiohead, se ha convertido en uno de mis favoritos poco a poco. Hoy, diré la verdad, no he querido ser filósofa, la buena noticia es que parece ser que solamente me ha durado un día, la mala noticia es que creo que no es posible dejar de ser filósofo una vez que has empezado. Y no me considero filósofa todavía, pero algún día sí lo seré. Una de las razones que me han desanimado el día de hoy han sido las clases de griego clásico, puedo admitir que cada hora que pasa me enredo más. Nunca me imaginé que llegaría a leer tantas cosas tan distintas, es lo mismo que hace la filosofía: me autosorprende. Volviendo a ver el lado positivo, creo que será un buen fin de semana, o al menos eso espero. Poco a poco se vive la vida y antes de irme me gustaría dejarles una frase que me ha llegado hasta lo más hondo del alma, del libro de Juan Rulfo titulado Pedro Páramo:
"cada suspiro es como un sorbo de vida del que uno se deshace."

Monday, October 06, 2008

Uno muy chiquito.

Entre el barullo de la gente pasando y viniendo frente las puertas de cristal de la biblioteca ellos parecían ser completamente invisibles. Nadie nunca se detuvo a mirarlos, mucho menos a examinarlos y ellos jamás notaron la existencia humana a su alrededor. Ella tenía la mirada clavada en sus zapatos y las mejillas y las orejas sonrojadas, él había quedado hipnotizado al intentar contar las tímidas pecas de su nariz. Poco a poco la conversación que sostenían se fue apagando hasta que se convirtió casi en un susurro que los obligó a que poco a poco y muy lentamente se fueran acercando uno al otro. Ella sonreía con la mirada agachada, tímida y a él parecían temblarle las manos que colgaban a sus costados como si fuera un espantapájaros. Cuando estuvieron tan cerca que sus cabezas casi chocaron ella elevó su mirada y se detuvo al verse reflejada en los ojos oscuros y brillantes del muchacho, él, con los dedos hormigueándole y las orejas coloradas cerró los ojos y muy suavemente besó sus labios. Apenas los había rozado cuando los dos se separaron como si una corriente eléctrica los hubiera invadido de pronto. No pudieron evitar sonreír. Nadie los veía, y ellos nunca vieron a nadie. Fue un beso muy chiquito, pero uno de esos que llegan al alma, al corazón y que nunca se pueden sacar de la mente.