Monday, October 27, 2008

Saber

No sé cómo, pero cuando lo sabes, lo sabes. Es una senación que te provoca sonreir en secreto, sin que nadie lo sepa, porque solamente tú quieres saberlo, aunque sabes que algún día los demás también sabrán.

Se pueden saber tantas cosas, pero cuando sabes esa en especial, las demás dan lo mismo, ese saber sabes que es valioso, hermoso, capaz de hacerte levantar por las mañanas y querer gritar por la ventana: ¡Yo ya lo sé! Y con forme va pasando el tiempo, ese saber puede diluirse o aumentarse, todo depende de qué tanto lo sepas y lo tengas asegurado.

¿Tú qué sabes? Puedes ya saberlo y no saber que lo sabes, o puedes saber que lo sabes y no querer hacerlo saber o incluso no querer saberlo.

Aún así, saber trae paz, no siempre alegría, pero paz si que la trae, y eso yo lo sé.

Sunday, October 26, 2008

Por fin.

El mar de hierro me había cubierto por completo, y yo, dentro del agua, no sentía que mi piel se arrugaba y empalidecía con el paso del tiempo, lento y pesado. Mis ojos ya no tenían fuerzas para abrirse y, hecha un ovillo y con las manos y los pies crispados, me helaba debajo del agua agitada. Mi corazón palpitaba tan levemente que apenas me mantenía viva. Todo era azul. Gris. Tenue.

Depronto abrí los ojos. Sin entender cómo extendí un brazo hacia arriba y con todas las fuerzas que me venían de dentro empujé mi cuerpo casi inerte hasta llegar a la superficie, donde respiré una bocanada de aire fresco, pero al mismo tiempo cálido. Las aguas se habían calmado y el cielo, lleno de nubes, asomaba algunos pedacitos azules.

Finalemnte, miré al sol, de frente

Título por confirmar.

Sí, lo borré enterito.

¿Por qué?

Porque puedo.

(Para el que no lo supo: antes aqui hubo algo más que frases cortas.)

Monday, October 20, 2008

No.

No soy niña. No me quites años. No voy a ninguna parte. No me gusta el amarillo y mucho menos el dorado. No quiero cenar. No me lleves. No llueve. No me mueves. No me toques. No quiero. No hables. No puedo dormir. No quiero dormir. No tengo hambre. No me gustan las manzanas amarillas. No tenemos. No hay. No he acabado. No te digo. No he leído. NO QUIERO. No juego. No me duele. No es malo. No es bueno. No es. No como galletas. No me molestes. No me preguntes. No me dan cosquillas. No grito. No soy un pez. ¡No! ¿No? No.

Thursday, October 09, 2008

Una probadita de la dueña de este espacio.

Hoy estoy muy cansada, mis ojos ya no pueden más, pero lo increíble es que no les es posible cerrarse. Todavía no da la hora para decir que es muy tarde, pero aún así yo siento como si lo fuera. Hoy me di cuenta de que salir de mi casa en la mañana, cuando todavía es de noche, y llegar a mi destino habitual cuando ya es de día y algunas veces (muy pocas, a decir verdad) el sol ya brilla, no me gusta en lo absoluto. Me cuesta mucho trabajo dejar de dormir una vez que lo he logrado. Me gusta el clima frío que ha estado llenando las semanas que van pasando, me recuerda a la época de Navidad, cuando se siente el aire helado pasar de la nariz hasta los pulmones tan rápido que termina llevándose la pereza al exhalar y abriéndote los ojos para ver el cielo más azul del año. Últimamente he estado muchos ratos en silencio, no sé si sea porque mi reproductor de música dió su último latido hace unas semanas o si es porque realmente lo necesito. Pero me gusta. A pesar del silencio he tenido varias letras de canciones rondando mis pensamientos constantemente, especialmente las del último disco de Radiohead, se ha convertido en uno de mis favoritos poco a poco. Hoy, diré la verdad, no he querido ser filósofa, la buena noticia es que parece ser que solamente me ha durado un día, la mala noticia es que creo que no es posible dejar de ser filósofo una vez que has empezado. Y no me considero filósofa todavía, pero algún día sí lo seré. Una de las razones que me han desanimado el día de hoy han sido las clases de griego clásico, puedo admitir que cada hora que pasa me enredo más. Nunca me imaginé que llegaría a leer tantas cosas tan distintas, es lo mismo que hace la filosofía: me autosorprende. Volviendo a ver el lado positivo, creo que será un buen fin de semana, o al menos eso espero. Poco a poco se vive la vida y antes de irme me gustaría dejarles una frase que me ha llegado hasta lo más hondo del alma, del libro de Juan Rulfo titulado Pedro Páramo:
"cada suspiro es como un sorbo de vida del que uno se deshace."

Monday, October 06, 2008

Uno muy chiquito.

Entre el barullo de la gente pasando y viniendo frente las puertas de cristal de la biblioteca ellos parecían ser completamente invisibles. Nadie nunca se detuvo a mirarlos, mucho menos a examinarlos y ellos jamás notaron la existencia humana a su alrededor. Ella tenía la mirada clavada en sus zapatos y las mejillas y las orejas sonrojadas, él había quedado hipnotizado al intentar contar las tímidas pecas de su nariz. Poco a poco la conversación que sostenían se fue apagando hasta que se convirtió casi en un susurro que los obligó a que poco a poco y muy lentamente se fueran acercando uno al otro. Ella sonreía con la mirada agachada, tímida y a él parecían temblarle las manos que colgaban a sus costados como si fuera un espantapájaros. Cuando estuvieron tan cerca que sus cabezas casi chocaron ella elevó su mirada y se detuvo al verse reflejada en los ojos oscuros y brillantes del muchacho, él, con los dedos hormigueándole y las orejas coloradas cerró los ojos y muy suavemente besó sus labios. Apenas los había rozado cuando los dos se separaron como si una corriente eléctrica los hubiera invadido de pronto. No pudieron evitar sonreír. Nadie los veía, y ellos nunca vieron a nadie. Fue un beso muy chiquito, pero uno de esos que llegan al alma, al corazón y que nunca se pueden sacar de la mente.

Tuesday, September 30, 2008

¡SILENCIO! Por favor...

Despertador estruendoso. Tintieno de los cubiertos del comedor chocando contra los platos llenos de cereal con leche, avena o fruta. La llave del agua que azota contra el suelo de la regadera completamente abierta. Los interruptores de la luz cambaindo de posición constantemente. Puertas abriéndose. Puertas cerrándose, sin o con cuidado. Motores encendiéndose. Automóbiles en movimiento. Música en la radio. Vientro contra las puertas. Estacionamiento lleno. Pájaros en los árboles. Elevadores anunciando su llegada con un delicado "ting". Pasos rápidos, pasos lentos, pasos con mucho eco, pasos mudos, pasos sordos, pasos con tacones, pasos con tennis, pasos con zapatos de hule, pasos con sandalias, pasos de gente que viene y que va. La gente de los pasos habla, grita, platica, respira, confiesa, reza, llama, contesta. Más música, por todos lados, en mi cabeza, en mis oídos, en todo el mundo. Más palabras, argumentos, discusiones, declaraciones, preguntas, respuestas. Azotones de puertas. Agua corriendo. Cantos irregulares. Viento, aire, lluvia... Inhalo... Exhalo... Respiro lento, sonoro... Corazón que late, lento, pausado... No me escucho... ¡NO ME ESCUCHO!
Silencio, por favor.

Tuesday, September 23, 2008

Dedos largos.

-Nunca me había fijado; tienes los dedos muy largos.

Kube mueve la cabeza lentamente, asintiendo, mirando a través de la ventana empañada.

-Y también muy pálidos.

Kube ahora no hizo ningúna señal de haber escuchado el comentario de Brucilla.

-Déjame ver tu mano más de cerca, por favor.

Kube extendió el brazo y le tendió la mano a la niña.

-¡Ah! Estás helado, ¿no tienes frío?

Kube giró la cabeza para verla a los ojos y esbozó una sonrisa, que ella supo descifrar perfectamente.

Brucilla lo miró muy fijamente y con los ojos brillando.

Kube soltó la mano de Brucilla y acarició su mejilla causando que sintiera escalofríos y su piel se estremeciera. Sus dedos pálidos y largos eran tan helados que la niña sonrió bajando la mirada tímida.
Cuando separó sus dedos de la, ahora gélida, mejilla de Brucilla, tomó su mano con delicadeza y la puso contra el cristal empañado de la ventana, y acto seguido se levantó lentamente y salió sin hacer ruido.

Tuesday, September 09, 2008

Dentro del agua

Cuando abrí los ojos descubrí la razón del frío que hacía que mi piel se estremeciera: estaba debajo del agua, muy en el fondo, donde todavía no es completamente oscuro y se pueden ver escasos rayos de luz pasando cerca de mi con movimientos oscilantes. Extendí una mano junto con su brazo y el otro lo pegué a mi pecho encogiendo también las piernas y la cabeza. Veía algo, escuchaba algo. ¿Para qué moverme? ¿Para qué quedarme? ¿Qué hacer? Abrí los ojos nuevamente y entre el pelo flotante pude ver una mirada negra, muy negra. Decía cosas, muchas palabras. El frío seguía, pero ahora solamente lo podría sentir en la punta de los dedos de los pies y manos. Estaría loca de no seguirlos, los ojos negros. Ni una sola burbuja, pero a mi alrededor había dos peces, largos, mus esbeltos, casi parecían un error de tinta negra y azul. Eran lentos, pero al mismo tiempo graciosos. Estaría loca. Algún dia no seré más, no estaré dentro del agua, ni fuera de ella tampoco. Simplemente en la tierra húmeda y la lluvía me vería a mí ahora. Los ojos me hablaban, los peces me hablaban, en silencio, pero lo hacían y yo, lentamente empecé a caer, a seguirlos hasta el fondo. Poco antes de que la luz se agotara por completo cerré los ojos con tanta fuerza que perdí el conocimineto y pisé la arena dura y áspera en la que pude correr de nuevo. Antes de ahogarme.
Inspirado en:
Weird Fishes/ Arpeggi
-Radiohead.
In the deepest ocean
Bottom of the sea
Your eyes
They turn me
Why should i stay here?
Why should i stay?
I'd be crazy not to follow
Follow where you lead
Your eyes
They turn me
Turn me on to phantoms
I follow to the edge of the earth
And fall off
Everybody leaves
If they get the chance
And this is my chance
I get eaten by the worms
And weird fishes
Picked over by the worms
And weird fishes
Weird fishes
Weird fishes
I'll hit the bottom
Hit the bottom and escape
I'll hit the bottom
Hit the bottom to escape
Escape

Sunday, September 07, 2008

Dialogando con la muerte

Todos hemos visto a la muerte, aunque sea una vez. Ya sea presente en un hombre (o mujer) con su tradicional capucha negra, figura esbelta, manos huesudas (si no es que esqueléticas) sosteniendo una oz de aperiencia amenazadora y algunas veces con una especie de humo (o hielo seco) rodéandole los pies mientras camina hacia alguien o simplemente posa para el dibujo, impresión (playeras, banderas, escudos, portadas, etc.), pintura, fotografía.


Hoy se vió a la muerte en plena luz del día, sentada, como si estuviera esperando a que la lluvia pasara, como el resto de los transeúntes que deambulaban por el centro de la ciudad como a eso de las dos de la tarde. No parecía buscar a nadie, o tal vez sabía disimular perfectamente el aburrimiento que le pesaba recargando su cabeza encapuchada sobre un puño cerrado. Poco tiempo pasó antes de que un elegante sujeto, de la época romántica vestido con un impecable traje azul con medias blancas, la cara empalidecida y una peluca en la mano, se sentara justo a un lado del encapuchado negro.


-¡Qué lluvia!

-Si, parecía estar despejado.- Contestó en un susurro la muerte.

-Si, espero que pase rápido, está empezando a refrescar.

-Yo no tengo frío.

-Bueno, ¡cómo vas a tener frío con semejante capa!

-Si.


Y, como suele suceder después de una conversación forzada, el hombre, sintiéndose incómodo por el silencio de su nuevo acompañante, tomó su peluca de nuevo juntó sus cosas y se fue.


Todo lo anterior sucedió el domingo a medio día en la calle de Fray Pedro de Gante en el Centro de la Ciudad, y para los incrédulos he aquí la evidencia de que, muy rara vez, se puede dialogar con la muerte.



Monday, September 01, 2008

Su caja, la caja.

"Tengo una colección muy grande de cajas. Hay de secretos, de burbujas, de palabras, de besos, de historias, de piedras, de todo. También tengo uan de abrazos, no es muy grande, pero eso no importa. Ahí cabe todo lo que debe de caber: abrazos. Aunque sean muy grandes, muy largos, muy intensos; al final siempre terminan entrando todos. Por afuera es azul marino con puntos blancos. Se vé simpática. Fue hace poco que la inauguré, cuando me sobraban abrazos y los tuve que dejar en algún lado- luego son muy pesados y hacen que duela la espalda-. Me encanta abrirla de vez en cuando y ver la inmensa variedad que ya he coleccionado, de verdad es una buena colección, variada y grande, como las colecciones valiosas tienen que ser. Cuando la vuelva a abrir te prometo que te la enseño, es digno de presumir. Pero bueno, por ahora está bien debajo de mi cama, junto con las demás cajas cerradas que algún día volveré a abrir."
Kube, muy serio, se le acercó y susurró en su oído:
"Brucilla, abrázame."
Ella lo miró y le respondió frunciendo el ceño:
"No, hoy no."

Wednesday, August 27, 2008

Rosa

Salió el sol, bastante escondido entre las nubes que quedaron de la lluvia de la noche anterior, pero salio a eso de las siete y cuarto de la mañana. A pesar del frío y de la neblina ligera parecía que sería un día bueno, bonito. Habpia más ruido de pájaros que de costumbre, todo marchaba bien. Llegada la hora, salio de la casa de muy buen humor, tarareando una cancioncita pegajosa y vestida de rosa. ¿Rosa? Sí, rosa. Muy pálido, pero rosa al fin. ¡Qué cosa rara! Todo el dia pasó lento, pero bello, muy ligero. Llovió poquito, y luego sopló el aire dejando salir al sol un rato. Tranquilo. Y ella de rosa, como nunca. Cuando todo pasó se miro en el espejo y pensó "qué raro, vestirse de rosa no estuvo mal." Y pocos minutos después se durmió con el pelo suelto.

Sunday, August 24, 2008

A la mitad

Era media noche, y estaba la mitad de la casa a media luz. A la mitad del cuarto había un plato con la mitad de una rebanada de pastel hecho con media calabaza. Medio dormida, entreabrió la ventana desde la cual se veía la mitad de un árbol enorme que siempre había vivido ahí. Caminando medio despacio se sentó en el silloncito que estaba en frente de la mesa que soportaba el plato con la media rebanada de pastel, y con la mitad del cuerpo helado entrecerró los ojos. No pasó media hora cuando la mitad de la silueta de un hombre se asomó por la puerta medio abierta. Dando pasos medio cansados se acercó a la sentada y le medio plantó la mitad de un beso justo en medio de la frente.
-Buenas.
-Noches.
Y eso fué la mitad de lo que pasó esa media noche de la mitad del año.


Muchas vaces no nos damos cuenta ni de la mitad de las cosas que dejamos a medio hacer, medio decir, medio pensar.

Saturday, August 23, 2008

Un charco

A medio día, a las doce en punto salió Juan de su casa a todo correr. Le gritó a su mamá justo cuando estaba cruzando la puerta que iba a ir al jardín de Pedro a ver algo realmente increíble. La madre no pudo hacer más que soltarle una sonrisa y aconsejarle que no regresara muy tarde. Luego de tres cuadras a todo correr, el niño de nueve años y medio llegó a la casa de su amigo, tocó la puerta y en cuanto le abrieron entró como bólido hasta pisar el pasto del jardín. Se quitó los zapatos como pudo y saludó a Pedro jadeando y temblando de la emoción.
-¡¿Qué es?!
- ¡Sh! Los vas a asustar, mira en el charco que se hizo hace un mes.
-¡Está bien grande!
-Ya sé, no sé como le cabe tanta algua al pasto. Dice mi mamá que lo quiere sacar para que no se mueran las plantas, pero yo digo que mejor lo deje así. Mira, mete los pies y ven a donde estoy yo.
-¡Ay! ¡Está bien fría!
-No seas niña, mira, cállate para que pongas más atención.
-¿Es eso que se mueve?
-Sí, míralos más de cerca. Hace poquitos días no estaban, yo creo que salieron del pasto que está abajo, porque no había nada hace dos días. Yo estoy aqui todos los días y no vi nada.
-¡Ya los ví! ¿Qué son?
-Mi mamá dice que son ranas bebés, pero no parecen. Son más bien como peces cabezones. Hay unos que tienen puntitos. Y son bien rápidos, no se dejan agarrar.
-¡Hay que atrapar uno!
-¡No! Que tal que nos pica, mi mamá nos castiga.
-¿Me dejas llevarme uno? En un vaso de plástico, ¡ándale!
-Bueno, uno sí. Pero solamente uno.
Estuvieron los dos niños metidos en el charco, persiguiéndo a las extrañas criaturas que ahora vivían en el jardín de Pedro hasta que fue la hora de la comida. Juan se puso de nuevo sus zapatos, agradeció a la madre de su amigo y con un vasito de plástico lleno de agua en una mano y en la otra una galleta regresó a su casa, con mucho cuidado para no derramar ni una sola gota del agua verdosa que ahora se convertiría en su nueva mascota.

Thursday, August 21, 2008

Receta

Al entrar al consultorio llena de nervios el médico le suplicó que se sentara en la silla que estaba en frente de un sofisticado escritorio. Ahí fue que comenzó la entrevista.
-Dígame, ¿qué es lo que le molesta? ¿Qué la trae por aquí? Hasta dónde yo sé usted siempre ha sido una mujer muy sana y, para ser sinceros, no parece del todo enferma.
-¡Ay Doctor! Usted no sabes lo mal que me he estado sintiendo; no puedo dormir por las noches, y en las mañanas no me siento con fuerzas para levantarme. Me cuesta trabajo caminar, respirar, mirar cuando hay luz de sol.
-Pues cuénteme con todo detalle cada uno de sus síntomas, solamente así podremos ver qué es lo que usted tiene.
-Bueno, mire, para empezar: cada noche, cuando me acuesto, siento un dolor espantoso en el pecho, una punzada que me atraviesa y hace que la piel se me enchine como una gallina recién desplumada. Ya después que me acostumbro a la espina esa trato dormir, cierro los ojos, pero no los puedo mantener quietos por un instante, como si me dieran vueltas en contra de mi propia voluntad. Termino abriéndolos y me doy cuenta de que tengo frío, mucho frío, estoy helada desde los pies hasta la cabeza, sudando frío, poco, pero ya se ha vuelto algo molesto. La cabeza no me ha dolido por las noches. Después de un rato de insomnio, temblorinas y vueltas en la cama me termino levantando y hago cosas, de todo hasta que finalmente caigo como muerta en el sillón.
-Que cosas tan extrañas, ¿los síntomas anteriores solamente se presentan durante la noche?
-Eso sólo es cuando me acuesto, cuando me levanto la cosa es distinta. Para empezar me cuesta un trabajo enrome pararme del sillón de la sala o de donde haya caído la noche anterior, yo creo que son los huesos o tal vez la copa de vino que tomo antes de ir a la cama todos los días. Una vez que logro levantarme y ponerme en orden me doy cuenta de que la luz solar me lastima los ojos, que el ruido externo hace que me duelan los oídos, que cuando hace frío tiemblo sin parar, y cuando hace calor siento unos bochornos infames que no me dejan ni pensar. No me puedo concentrar, no me da hambre a las horas de la comida, desayuno o cena y el resto del tiempo el estómago me suplica por algo de comer. Yo creo que tiene algo que ver con la contaminación, ya ve usted que dicen que ha aumentado muchísimo y que eso hace mucho daño a la salud. O tal vez es que estoy agarrando una enfermedad tropical, como las que salen luego en los programas que todo el mundo vemos en las horas de insomnio.
-Ya veo. Dígame, ¿hace cuanto fue que usted soñó por última vez?
-¿Eso qué tiene que ver?
-Responda, por favor.
-Bueno... hace... como... mmm...
-Ya entiendo lo que le sucede. Lo que usted necesita es un buen abrazo, o en casos ya muy extremos, como me temo que es el suyo, un buen beso, uno de verdad, uno que la haga perder el aliento para poder recuperarlo durante el día. Uno que le robe el sueño una noche y luego se lo devuelva sutilmente. No es necesario que se lo ponga en receta. Y dígale a la secretaria que no es nada, ésta vez va por mi cuenta.
-Gracias Doctor- dijo incrédula y salió del consultorio derechita a su casa.
Esa noche, después de tomar lentamente una copa de vino tinto sentada en una silla y viendo hacia la cocina, se metió en la cama, cerró los ojos y esperó. Los párpados empezaron a temblar, los pies a congelarse y el sudor helado a surgir. Depronto ella escuchó algo dentro de su habitación, algo extraño y muy leve. Intentó poner más atención a aquel sonido, pero los oídos le zumbaban y decidió olvidarlo.
Estando ella desesperada por conciliar el sueño, con los ojos exprimidos y la almohada ya empapada sintió que un lado de su cama se hundía, como si alguien se hubiera sentado justo en la orilla, pero no quiso mirar, dando por hecho que su imaginación la estaba traicionando. La figura que se había sentado se acercó poco a poco a ella y cuando estuvo a punto de chocar su nariz con su frente dejó plantado un beso que le dejó los labios salados y resecos. En ese instante despareció. Y ella sobresaltada se levantó de un brinco. Al no ver a nadie en la habitación, se volvió a recostar y cerró nuevamente los ojos. Y durmió.

Friday, August 15, 2008

El del árbol.

Seis de la mañana. Frío. Sueño. Hambre. Asco. Cansancio. Dolor de muelas. Pastillas. Luz. Y luego viene la parte bella. Regreso. Tráfico. Tiempo: cuarenta y cinco minutos. Hambre. Sed. Y vuelve la parte bella. Sueño de nuevo. Pereza. Camino. Baches. Saludos. Risas. Gritos. De nuevo la parte bella. Flores, blancas, ¿las compro?. No. Agua de limón. No la bebo. Desorganización. Corage. Tensión. Emoción desagradable. Frío (por adentro). ¿Y la parte bella? Soledad. ¿Real? No lo supe. Llanto. Coche. Llovizna. Gritos. Lágrimas. Un abrazo. Despedida. Lluvia. Música. Llanto. Soledad. Manos heladas. Pies también. Alma... también. Gritos bajos. Rechinido de puertas. ¡Basta! Otro abrazo; el de un árbol.

Thursday, August 14, 2008

¿Qué día es hoy?

Todos los días en los que te levantas están numerados, cada uno con su código especial e irrepetible; porque cada día es irrepetible, o eso dicen. No solamente el día está fichado, también las horas y los minutos. Cada momento tiene un número, una fecha, una hora. ¿Qué día es hoy? Suele la gente preguntarse cuando despierta. Las actividades están programadas, todas puestas en un número exacto o aproximado, pero al final: un número. Lunes, martes, miércoles. ¿Qué pasaría si no estuviera todo contado? ¿Si nada se registrara? ¿Si el tiempo corriera libremente, sin ninguna medida, parámetro, atadura? Todo sería tan distinto. No sé si sería bueno, pero sí diferente. Jueves, viernes, sábado. Todos los días saben diferente, huelen, se sienten; unos mojan, otros queman, y hay algunos que nada más te miran mientras lentamente van caminando lejos para ser luego archivados por unos y olvidados por otros.
Hoy tiene un número y una hora, en algún lugar de éste espacio se registrará esa información, pero a mí no me importa, ni la hora ni el día. Yo solo sé que el día fué bueno y la noche será mejor.

Tuesday, August 12, 2008

Cuéntame un cuento.

Brucilla: Cuéntame un cuento.
X: ¿De qué lo quieres?
Brucilla: De lo que sea, no me importa mucho la verdad, un cuento que trate de cualquier cosa.
X: Pero, no me sé ninguno.
Brucilla: Invéntalo, no tiene que ser uno ya hecho. Los cuentos frescos siempre son mejores.
X: Esque... no se me ocurre nada ahorita.
Brucilla: Por favor, aunque sea cortito.
X: ¿Por qué quieres un cuento?
Brucilla: Porque cuando me cuentas uno mi mente vuela hacia otra realidad, porque veo lo que hay en tu imaginación, en tu cabeza y muy profundo en tu alma. Porque sé que te esfuerzas en que quede bien hecho, porque tus cuentos son únicos. Porque tú eres único. Porque tengo ganas de soñar con ese cuento, que no se si me contarás, y con tu voz en el fondo contándomelo. Porque si hay algo que me salva en un día como hoy; con cielos amarillos y nubes rosadas son tus cuentos.
Y con una sonrisa franca, la mira y dice muy bajito:
X: Había una vez...

Sunday, August 10, 2008

Cita 1.

"Bien dijo Lupercio Leonardo, que bien se puede filosofar y aderezar la cena. Y yo suelo decir, viendo estas costillas: 'Si Aristóteles hubiera guisado, mucho más hubiera escrito.' "

-Sor Juana Inés de la Cruz.

Wednesday, July 30, 2008

Al faro

Tengo ya lista la bolsa de piel desde hace unos cuantos días. En ella metí todo lo que creo que puede ser útil en alguno u otro momento. Ya sabes, cosas como un mapa, calcetines extra, un gorro impermeable (como los que usan algunas veces los pescadores cuando hay tormentas en el mar), también unas nueces, guantes, una brújula, una cámara, la bufanda gruesa y larga (esa que se me arrastra cuando la uso suelta), puedo meter té, chocolate o café caliente, o en realidad lo que tú prefieras; los tres pesan los mismo y caben perfectamente.
Si quieres voy callada todo el camino, no me importa guardar silencio un rato y si prefieres platicar sobre algún tema importante puedo hacerlo con moderación y elocuencia, creo que ya aprendí a hacerlo. O también podríamos practicar hablar de cosas sin ninguna relevancia.
Tengo ya en la imaginación retratado ese momento, con el viento fuerte, muy fuerte en mi cara. Con la noche, tarde o mañana pasando muy lentamente, con el tiempo tan espeso que es posible sentirlo escurrirse entre los dedos de una mano tendida al frente, con un rugir constante en los oídos, con el frío tan dentro que hace nevar el alma. Así lo imagino, así quiero que sea.
Muchas veces he querido desafiar a las fuerzas del mar desde lo alto, ver cómo intentan derribarme furiosas las olas saladas, sollozando y llorando de tal forma que su sal llegue hasta mis labios para poder probarla, para resecarlos, hasta mi pelo para opacarlo, hasta mis ojos para empañarlos.
Llévame una sola vez, puedes quedarte abajo si quieres, puedes parar lejos y yo caminaré (mis botas no cansan cuando camino entre la lluvia). Porque quiero verme arriba del azul furioso y al mismo tiempo abajo de las nubes, intentar alcanzarlas con los dedos encrispados y gélidos, exhalando humaredas de vapor con los ojos cerrados. Llorar entre el ruido y el silencio, reírme con el viento a carcajadas, suspirar, suspirar y suspirar hasta que no me quepa más aire.
Si me llevas te contaré todo lo que me diga el cielo, las nubes, lo que me grite el mar y lo que susurre el viento. Si me llevas será la última vez, te lo prometo.

Monday, July 14, 2008

Fuera del cuarto

Solamente sería una noche la que yo pasaría de acompañante en el cuarto del hospital y la debía aprovechar. Mucha gente me dijo que les daban miedo los hospitales, en especial de noche.

"Como que se siente un, no sé, una vibra mala, como de muertos."

Y yo quería comprobarlo. Sabía que sería una noche larga de todas maneras, que casi no podría dormir por el paso de todas las enfermeras y sobre todo para poder cumplir mi misión consistente en vigilar a la paciente recién salida del quirófano. Así es que decidí armarme de valor y salir, eventualmente, de mi habitación designada hacia los pasillos oscuros del segundo piso del hospital.
Por ahí de las doce de la noche con treinta minutos pasados supe que era la hora perfecta. Me amarré el pelo en una cola de caballo- para que, por si había que correr, no me estorbara la melena-, me puse las pantuflas y me aseguré de que mi acompañante estuviera profundamente dormida- lo cual no era difícil con el arrullador ronroneo del dispensador de sueros.
Cuando llegué hasta la puerta cerrada tomé la redonda manija de aluminio y con un enorme suspiro abrí la puerta con los ojos cerrados y finalmente di un paso grande; estaba ya oficialmente afuera de la habitación.
Cuando abrí los ojos me encontré parada en un pasillo levemente iluminado por una luz verde que quién sabe de dónde venía, pero que hacía parecer al suelo mucho más viejo y maltratado de lo que se veía con las luces encendidas. El ambiente tenía un olor repugnante a medicamentos mezclados y una de las puertas en las que terminaba el pasillo estaba entre abierta y dejaba correr de vez en cuando una ráfaga de viento que revolvía las hojas de los cuadernos que las enfermeras y doctores habían dejado en el escritorio de la entrada. Fue cuando yo estaba analizando el terreno que escuché unos pasos que se aproximaban desde las escaleras ennegrecidas tanto por la noche que la oscuridad se podía sentir con los dedos. No quise averiguar quién sería el dueño de los pasos y aterrada entré de nuevo en la habitación dando un repentino paso hacia atrás.

No podía rendirme por unos pasos solamente, así es que busqué cualquier cosa que me pudiera ayudar a defenderme y salir de ahí de una vez. Lo único que había cerca era una jeringa y unas tijeritas que alguna enfermera había utilizado para abrir el paquete nuevo de algodones. Las tomé en una sola mano y de nuevo abrí la puerta de golpe, para no sentir los escalofríos que me producía tomar la manija helada. Cuando estuve de nuevo en aquel pasillo me armé de valor y apretando mis nuevas armas de guerra caminé hacia el lado opuesto de la puerta entreabierta. No se oía nada, excepto los sonidos de voces provenientes de los cuartos en los que seguían reproduciendo películas, pero eran muy bajos como para ser notados sin parar en cada cuarto y escuchar sosteniendo la respiración. Poco a poco mis pasos se fueron haciendo más lentos y pausados con forme me iba acercando a las escaleras y cuando estuve frente a ellas evité mirarlas de frente, mejor me puse a leer detenidamente la descripción de la cirugía que había sufrido el hombre de la habitación 230 para distraer los escalofríos que sentía desde mi estómago. Mientras iba en la parte de las medicinas que debían administrársele los pasos que me había hecho volver a la habitación se volvieron a escuchar, y venía desde abajo de las enormes escaleras de servicio. Armándome de valor cerré la puerta que conducía a ellas y esperé con la jeringa en una mano y las tijeritas en otra. Sentí como un sudor frío comenzaba a brotar de mi frente, y un leve temblor invadió mis rodillas. Los pasos cada vez se escuchaban más cerca y más cerca. De un golpe se detuvieron, justo en frente de la puerta. Esperé a que se abriera, a que aquella bestia del más allá, seguramente, embistiera en mi contra con deseos de llevarme con ella hasta el fin de los tiempos...
... o al menos eso pensé, ya que la puerta nunca se abrió. Intenté escuchar mejor e hice mi respiración más pausada y ligera, pero mis intentos fueron en vano, lo único que se oía era la ráfaga de viento que entraba desde el otro extremo del pasillo. En realidad pasó muy poco tiempo en ese silencio incómodo y aterrorizante antes de que se escuchara un fuerte suspiro del otro lado de la puerta e inmediatamente después la persona, monstruo, espíritu o alienígena que estaba del otro lado de la misteriosa puerta se echó a correr escaleras arriba hasta que su chancleteo se disolvió en el frío aire de la noche.

Sin pensarlo dos veces me alejé en cuanto antes de aquella puerta hasta llegar a la parte de la salita de espera, que estaba llena de silloncitos de patas cortas con tapices monótonos y aburridos. Me desplomé en uno de ellos para olvidar la aventura pasada y tratar de convencerme de que el miedo y el sueño, principalmente, ya se habían ido. Mis párpados pesaban, pero yo no podía rendirme ahora, ya había durado media hora entera fuera de mi habitación en un hospital, solitario y a altas horas de la noche.
Poco a poco fui recobrando fuerzas y me levanté del sillón para hacer el último recorrido de la noche; el otro lado del pasillo en el que había una máquina de refrescos de cola, una de café instantáneo, una especia de cuarto abierto lleno de sillas de ruedas y camillas y unos pocos metros más allá la puerta que se abría cada vez que el viento intentaba entrar desesperado.
Me armé de valor, una vez más, y con paso rápido para terminar de una buena vez con todo el asunto aventurero me acerqué hasta llegar a donde estaban las máquinas y paré para escuchar si había algún sonido novedoso, el cuál no existía. Avancé hasta el cuarto de las camillas y ya estaba a punto de cruzar la eterna puerta abierta cuando llegó hasta mí un olor espantoso y desconocido. El olor venía del cuartito y podría confundirse en cierto momento con el olor del formol en un laboratorio, pero éste era mucho más intenso y desagradable. Intenté no respirar pero el aire se me fue cuando escuché que había algo, o alguien dentro de ese cuartito. Sin saber qué hacer apreté la jeringa en mi mano derecha y la sostuve en el aire frente a mí en forma de defensa personal.

“¡¿Quién anda ahí?!” Dije con el tono de voz más aterrador que se me pudo ocurrir y que pude alcanzar a emitir en ese momento. Pero no tuve ninguna respuesta, en cambio el ser que se encontraba dentro de aquella habitación comenzó a mover las camillas bruscamente, provocando que sus rueditas rechinaran escalofriantemente. El aire entraba cada vez más y mis rodillas temblaban hasta un punto en que me hicieron sentir un dolor punzante e insoportable. No esperé más y salí corriendo hasta la puerta abierta, ya que no estaba nada lejos, pero de ahí escuché un grito desgarrador entrar junto con la ráfaga entrante de aire gélido acompañado por un ejército de hojas secas furiosas que me golpearon en la cara de improvisto. Terminé estrellándome contra el cristal traslúcido de la puerta y cerrándola de golpe. Ese mismo instante salí corriendo lo más rápido que me lo permitieron mis piernas cansadas y en el momento en el que pasé por en frente del agujero del cuarto de camillas cerré los ojos y confié en mi puntería lanzando la jeringa hacia la oscuridad. Seguí corriendo hasta llegar a mi habitación, abrí la puerta y entré con una dificultad tremenda al respirar...

...la paciente me miró con los ojos tremendamente abiertos, ya era hora de su medicamento.

“¿Qué fue lo que pasó? ¿Dónde estabas?”“Luego... te cuento.” Respondí mientras me metí entre las ásperas sabanas blancas que cubrían el sillón del cuarto número 213. Y caí profundamente dormida.

Monday, June 23, 2008

Algo azul y un poquito húmedo.

Las botas se habían quedado afuera y la tormenta ya había llegado justo antes de aquel momento en el que el cielo empieza a entintarse. El hule azul hacía que las gruesas gotas y pedazos de hielo resabalaran con facilidad, pero por dentro estaban empezando a inundarse sin remedio. Dentro no había tanto frío como parecía, pero las cortinas a medio cerrar hacían que la estancia se tornara azulada y hasta lila en algunas ocasiones. La electricidad no era una opción viable, podía resultar peligrosa con tantos relámpagos silenciosos cayendo por los caminos.
A la puerta tanta lluvia no le sentaba nada bien, su pintura azul pálido ya estaba cediendo y se empezaba a ver la capa verde de la pintura anterior en las esquinas. Debajo de ella había ya un charco lo suficientmenete grande como para humedecer el tapetito de la entrada. Los cristales crujían, algunas tejas se rompían y nadie hacía nada al respecto, el cielo azul había ido a otro lado.
Había unas florecillas color azul rey, sobre la mesita de noche, que se estremecían como temblando por el miedo, o la emoción; siempre es cuestión de enfoques. La cama estaba deshecha completamente; las sábanas revueltas y echadas en el suelo parecían una montaña de nieve azul pálido. Había también plumas azules del pajarito que escapó la mañana anterior, tazas sucias en el fregadero, también azules, listones de seda en el tocador... azules.
Tmabién había algo más: unos ojos, que no eran azules, sino más bien marrones y oscuros, que miraban a travéz de la ventana hacía el jardín que antes del granizo había estado coronado de lirios e iris (azules), esos ojos veían más allá de la reja que rodeaba la casa, más allá del árbol lleno de nidos y más allá del auto viejo color azul oscuro que reposaba ahí desde hacía tanto tiempo. No eran azules, como el vestido de su dueña, ni como el pelaje de su gato, ni como las escamas de su pez, no eran azules, como todo lo demás.

Thursday, June 12, 2008

Se fué la luz

-Esta noche, no habrá luz.
-¿Ni estrellas ni la Luna?
-No, no hbrá luz. Punto.
-Bueno.
A las siete de la tarde aproximadamente todos empiezan a correr a sus casas como si de eso se tratara la vida que traen colgando. Unos más rápido que otros, y esos otros más lento que los demás, pero eso no impide que la ciudad se empiece a guardar. Hay algunos despistados que se quedan un rato más afuera, pero al fin y al cabo, en algún momento pretenden entrar.
Las ocho empezaron y el sol que apenas se ve entre tanta nube también quiere largrse ya. Poco a poco todo se vuelve un poco más azul, gris. La gente se mueve cada vez más rápido, por lo general no le gusta ser alcanazada por sorpresa cuando de la noche se trata. Las ratas salen a los basusreros; ya nadie las va a sorprender robando comida, no hay ni un sólo pájaro que se aventure a volar fuera de su nido, árbol o hueco en alguna pared descuidada o techo raído.
El gris se va volviendo más morado y todo se hace lento y pesado, congelada e inmóbil la ciudad se queda con forme las nueve van llegando poco a poco, escurriénose por las calles e invadiendo de olores, la verdad repugnantes, todo el aire que se puede respirar.
Finalmente todo queda en silencio, nadie se ha dado cuenta que las luces que roden las calles no se encienden, ni tampoco las de los cuartos de los niños, ni las lamparitas de noche de los abuelos, ni tampoco funcionan las plantas de elecricidad, ni brillan las estrellas- aunque eso no es novedad- ni ha salido a saludar la Luna. Todo está a oscuras.
-Dijo que se iría y se fué, efectivamente.
-Ya sé, le tengo miedo a las sombras.
-Pero, ¿no te dijo que ahí estaría? ¿Que lo buscaras?
-Algo así, pero el miedo no se va.
-Mira, debajo de tu cama... toma mi mano para que no te caigas.
-Gracias, ¿qué hay?
-Una sorpresa.
-¡Ya las había olvidado! ¡Gracias!
Brucilla sacó de debajo de su cama una esferita que brillaba tenuemente, la tomo entre sus dedos y el brillo fue aumentando, quitándole el lugar al miedo.
Esa noche no había luz, pero la niña y su Kube la tenían en un rinconcito de un cuarto encerrado, en una casa desconocida de la ahora negra ciudad que permanecía en sielencio mientras esperaba la hora de despertar con la llegada del nuevo día, de la luz.

Thursday, June 05, 2008

Irreconocible

Hoy en la tarde estaba lloviendo y vi a mi nube en el cielo. Hace mucho tiempo que no me visitaba y casi no la reconocí, pensé haberla perdido, junto con muchas otras cositas del estilo; pero no. Ahí estaba, su única diferencia fué su vestimenta; ahora flotaba gris y pesada. Aún en esas condiciones me alegré de verla y salí corriendo a su encuentro. Estaba tan baja que casi pude tocarla y me dí cuenta de que temblaba un poco- seguramente era el frío-.
Antes de salir, me dió tiempo de tomar algunos objetos importantes con los cuales no podía yo partir con ella; una esferita con un regalo brillante dentro, una pluma negra, un frasquito transparente lleno de un líquido salado y letal, un iris blanco en el pelo y una hoja en blanco. Después de meter todo eso con intensivo cuidado al morral de siempre trepé a mi nube y me recosté, echa un ovillo, como me gusta.
El aire se enfriaba con forme avanzábamos lentamente, pero no parecía importar. Me llevó tan lejos como siempre quise, llovió conmigo arriba y me abrazó cuando caí dormida. También susurró algunas cosas a mi oído, en sueños claro, y todas ellas yo las iba anotando con la pluma, usando mi líquido transparente como tinta, en la hoja en blanco.
Y pasó el tiempo, y pasó el tiempo...
Lloré con mi nube y algunas veces también me reí- lo que hacía que se pusiera blanca como la nieve recíen caída- yo quería a esa nube, la quiero todavía.
Y pasó el tiempo, y pasó el tiempo...

Monday, June 02, 2008

¿Para qué?

Brucilla recostó su cabeza en el suelo y miró el cielo el slencio. Ahí estaban todas las estrellas, completas, todas juntas brillando, calladitas. Ella nada más las vió, no quiso hablarles, ¿para qué? Y luego dejó de observarlas, y dirigió su mirada hacia la luna, que le sonreía, pero ella no se la devolvió, ¿para qué?. Buscó algo en ella, tal vez una sombra donde pudiera subir a descansar, pero no encontró más que luz, que cansó sus ojos y terminó por cerrarlos.

Después de un tiempo, se incorporó y extendió su mano al frente, quería que alguien la tomara, pero sus esfuerzos fueron en vano. Con los ojos serios se puso de pié y caminó sin rumbo, sin mirar a la luna, ni a las estrellas, ni al camino, ni sus manos, ni sus pies, ni los de nadie más. ¿Para qué?
Prontó llegó a ningún lado, se acostó de nuevo en la hierba y volvió a cerrar los ojos, las manos, los oídos, los labios y el corazón. ¿Para qué? Y finalemente cayó profundamente dormida.

Y mientras su mente corría, se tropezaba y levantaba una voz grave y tenue le dijo al oído, sin que ella se diera cuenta: "mañana será otro día".

Saturday, May 17, 2008

Tengo sueño

Tengo sueño, mucho sueño. Siento dentro de mí esas cosquillitas escondidas que hacen que bostece deliciosamente de vez en cuando. Tengo tanto sueño que me estoy empezando a imaginar cuál será el tema de mi sueño esta noche, hay tanto de dónde escoger, pero la mejor parte es que lo que escoja nunca será lo que sueñe.
Tengo sueño, y ganas de dormir en los brazos de alguien. Y eso es precisamente lo que voy a hacer. Dormir e irme lejos, respirar lento, hecha un ovillo debajo de las sábanas blancas, esperando que nunca llegue la mañana y que nunca se me quite el sueño; que me da esos escalofríos que llegan a gustarme. ¡Qué rico es tener sueño, tanto sueño!

Llegó la hora, recuesto mi cabeza en la esponjada almohada. Cierro los ojos. Buenas noches.

Monday, May 12, 2008

"Florilegio"

Dentro de mí hubo una vez silencio, uno muy largo y profundo. Era uno de esos que te hacen sentir una paz oscura y fría no deja nada más que vacío, y todos saben que el vacío es frío.
Hubo una vez ese silencioque me invadió de pronto, sin decirme cuándo, ni dónde no mucho menos porqué; solamente vino, duró un rato, lo suficiente para darme cuenta de que me gustabay luego partió, abriéndole la puerta al color rojo, al naranja, amarillo, dejando entrada a los sentimientos y al calor, pero sobre todo: al ruido.
Alguien me llamó sin palabras y al girar la cabeza me encontré con esa conocida mirada oscura y me invitó a caminar sobre su arenal. Yo no lo pensé mucho tiempo y acepté la invitación, mirando cómo los dedos de mis pies se hundían muy poco en aquella arena fina haciéndome cosquillas, y sonreí arrastrando mi sobra proyectada detrás de mí.
Nostalgia preciosa, que me visita de vez en cuando para irla tomando de trago en trago y sorprenderme en cada uno. El primero siempre es salado, pero con forme el vaso de cristal delgado se va vaciando la dulzura invade mis sentidos, hasta convertirse en una ligera y sutil miel rosada que me embraga son tan solo sentir su olor. Pero cuando llega el momento en el que ya no quiero terminarla el último trago trae consigo un alivio que nunca pude explicar; unas ganas de abrir los ojos y seguir, seguir siendo, seguir bebiendo, seguir juntando, seguir sonriendo, seguir suspirando.
Me miré después de un rato en el espejo, ésta si sería la última vez (lo pometí). Y ahora, el vestido largo y suave había desaparecido, había vuelto a cambiar (de una pijama vieja a una toga blanca, de la toga blanca a un vestido raído y negro, del vestido negro a una falda gitana, de la falda gitana a un vestido anaranjado, suave y sedoso) y ahora el resultado me sorprendió aún más. No era algún disfraz muy elaborado, por el contrario. Me sorprendió sentirme tan cómoda, me sorprendió que me gustaba, me sorprendió que esa era yo; botas de hule, pantalones rotos, playera estampada y abrigo corto y negro, el pelo alborotado y largo, todo en orden, todo en su lugar. Así me gusta (no poqrue las pasadas estuvieran feas, sino porque así soy yo). Así me quedo (y no me voy a volver a ver en el espejo un buen rato).

Wednesday, April 30, 2008

El único secreto

"Estar en el mundo sin ser del mundo"

Saturday, April 26, 2008

Cucarachito

Estando sentadita, con los pies adoloridos en la sala de espera del doctor, se encontró con un chamaquito de unos cuatro años nada más; que jugaba y se empezaba a desesperar de tanto estar esperando. Ella lo miró y lo mandó llamar con un gesto de la mano y el niño, después de varios intentos, se acercó muy tímido pero con la mirada juguetona bien brillante.

-¿Cómo te llamas?
-No lo sé.
-¿Cómo que no sabes? ¿No te llamas Pepe? ¿Pedro? ¿Juan?- Pero el niño nada más decía que no con la cabeza.
-¿Entonces, cómo se llama tu papá?
-No sé.
-¿Y tu mamá?
-Tampoco sé.
-Y, ¿cómo los llamas entonces?
-Mamá y papá.
-Y, ¿ellos cómo te llaman a ti?
-A mí nadie me llama.
-¿Entonces? ¿Nada más te señalan?
-Sí.
-Bueno, ¿por qué no te ponemos nombre? ¿Qué te parece "ratoncito"? Con esos dientes te queda muy bien ese nombre.
-No.
-¿Qué tal "pajarito"? Seguro que cantas muy bonito.
-No.
-Bueno, a ti nada te parece bien- dijo impacientándose un poquito.

-No, yo me llamo Cucarachito.

Y sin poderlo evitar sonrió y el Cucarachito se la devolvió y salió corriendo...

El árbol en la burbuja

Yo sentía que me moría, el agua se agitaba con estruendo y yo ya no veía por dónde salir. De nuevo el mar de hierro me había atrapado, y ésta vez parecía ser la última. Mi pecho estaba a punto de explotar, o por lo menos eso yo sentía. Depronto me dejé llevar, omití todos los esfuerzos por salir a la superficie y pensé que me había rendido. Pero al abrir los ojos encontré algo que nunca me imaginé; había ahí, frente a mí una enorme burbuja conteniedo un árbol retorcido en su interior. Mi curiosidad le ganó la batalla a la incredulidad y decidí entrar en la burbuja. Nadé hasta ella y pude entrar con un poco de esfuerzo.
Ahí dentro no se escuchaba nada, todo era silencio, y había sufiente aire para sobrevivir. Todo era paz bajo el árbol en la burbuja, todo era paz.



Para una negra, que algunas veces me acompaña en el mar de hierro
y planta árboles dentro de burbujas.

Wednesday, April 23, 2008

Una frase nada más

"Y eso que yo, paro no agobiar conflores a María, para no asediarla con mi antología de sábanas frías y alcobas vacías, para no comprarla con bisutería, ni ser el fantoche que va, en romería,con la cofradía del Santo Reproche, tanto la quería, que, tardé, en aprender a olvidarla, diecinueve días y quinientas noches."

-Joaquín Sabina

Sunday, April 20, 2008

Gracias, lo recibí.

Despué de abrir la riudosa puerta la ví, ahí puesta esperandome muy paciente, y no lo pude resistir, algo me llevo a sentarme encima de aquella piedra enorme, blanca y redonda. Cuando estaba yo sentada viendo el cielo medio nublado vino una ráfaga de viento, las hojas de los escasos árboles bailaron con él, el pasto se estremeció con las cosquillas que le hacía, y la calle se cubrió de polvo gris que voló por todos lados. Mientras yo intentaba observar todo el espectáculo con los ojos llenos de pólen y el pelo en completo descontrol, sentí algo en mi frente, muy cerquita de la ceja; era algo cálido y suave, que duró muy poquito pero que al mismo tiempo me dejó una sensación duradera. Giré a ver qué era lo que había sido y me encontré con que la bugambilia que estaba a mi lado me había dado un beso. Un beso. En la frente, como si supiera que son mis favoritos. No sé si fue enviado, porque no tenía remitente, o si fue nada más porque quiso. Pero al fin y al cabo: un beso es un beso.



Y si tú lo mandaste, gracias, lo recibí.



Saturday, April 12, 2008

Blanco y negro

¿Por qué blanco y negro?

Porque la luz no puede existir sin tinieblas.
Porque son los dos extremos perfectos.
Porque el misterio se revela en dichos colores.
Porque se nota elegante.
Porque significa sabiduría.
Porque es la dualidad eterna, en la que vivimos todos los hombres de la tierra.
Porque dentro de cada uno existen.
Porque dentro de mi existen.

Wednesday, April 09, 2008

¡Yo tengo flores de colores!

¡Yo tengo flores de colores!
Y también se me arruga la nariz y me tiemblan las manos, pero no importa.
¡Yo tengo flores de colores!
Y cuando voy al cine lloro y en el sillón me río, y me gusta.
¡Yo tengo flores de colores!
Y bailo en las calles, y grito en las plazas, pero no importa.
¡Yo tengo flores de colores!
Y quisiera ser un pez y la arena me irrita, y me gusta.
¡Yo tengo flores de colores!
Y no me gusta cantar, y soy muy explosiva, pero no importa.
¡Yo tengo flores de colores!
Y a veces sonrío sin saber y otras abrazo muy fuerte, y me gusta.
¡Yo tengo flores de colores!
Y la luna me mira y el sol me quema, pero no importa.
¡Yo tengo flores de colores, de muchos colores y por eso: soy feliz!

Friday, April 04, 2008

Despedida de una calabaza

Decía tantas cosas lindas, pero finalmente el jardín se marchitó sin remedio alguno. Poco a poco se cerró la oxidada puertita de la reja con un leve rechinido. La princesa respiró hondo, no pudo llorar- sus lágrimas se habían acabado- y en el tiempo que duró ese suspiro recordó a aquel caballero y con el corazón encojido se durmió dentro de aquél caparazón anaranjado para esperar ser despertada como en los cuentos: con un beso de verdadero amor.

Sunday, March 30, 2008

Espera

ESPERA: significa dejar pasar el tiempo para que algo suceda. Significa crecer en paciencia. Significa saber que algo más va a suceder. Significa confiar. De ahí se deriva la palabra "esperanza", o viceversa. Significa sentarse en un sillón a ver el tiempo correr y escapar, algunas veces lento y otras rápido. Significa distraer la mente para que el pánico no nos consuma, o quizás la emoción. Significa temblar y algunas veces no dormir. Significa nervios (gastritis, colitis, uñas mordidas, pelo arrancado, ojeras, rostros demacrados y falta de apetito). Significa ansiedad. Significa tranquilidad y seguridad. Significa reflexión. Significan sueños. Significa gusto y alegría. Significa suspenso. Significa observación. Significa futura aventura, o futuro fracaso. Significa que siendo humanos no tenemos idea de lo que pueda venir después de una espera, pero que de todos modos lo vamos a aceptar o tal vez rechazar, significa que hemos de hacer lo mejor que podamos con lo que sigue y no perder todo ese tiempo que se gasta en esperar, significa que algunas veces es lo más difícil, pero cuando así sucede es porque algo bueno va a venir, significa que muchas veces es aburrido, y otras emocionante, pero todas las esperas valen la pena, porque sin ellas no estaríamos listos para lo que viene después.

Friday, March 28, 2008

Inmensa reflexión

He borrado y escrito esta entrada fácil unas cinco veces, es hora de plasmar lo que realmente quiero decir citando a Gabriel García Márquez en la penúltima línea de: "El coronel no tiene quien le escriba":


"-Mierda."

Monday, March 24, 2008

¿Memoria?

"No, se me olvidó."





-Ahora Anónimo

Saturday, March 08, 2008

Me gusta

Me gustan los peces, me gustan las escaleras, me gustan las estrellas, me gusta la luna, me gusta la lluvia, me gusta la espuma, me gustan los gatos, me gustan los cactus, me gusta el desierto, me gusta el frío, me gusta el mar, me gustan las plumas, me gusta viajar, me gustan las flores, me gusta el blanco, me gustan los vestidos, me gusta el cine, me gusta pensar, me gustan los libros viejos y los nuevos también, me gusta quedarme, me gustan las cobijas naranjas, me gusta el pasto bajo mis pies descalzos, me gustan los lápices amarillos, me gustan las hojas en blanco, me gusta la tinta azul, me gusta el sonido de las fichas de dominó sobre una mesa de cristal, me gustan las calabazas, me gustan las burbujas, me gusta cocinar, me gustan los círculos, me gusta el agua, me gusta llorar, me gusta pintar, me gustan los calcetines, me gustan las pecas, me gustan los anillos, me gustas tu, me gusta el tiempo, me gusta el jugo de naranja, me gusta reir, me gustan los espejos, me gustan las bodas, me gusta la música de noche, me gusta la luz, me gusta escribir, me gusta gritar, me gusta el silencio, me gustan los iris blancos, me gustan las pipas, me gusta el terciopelo negro, me gusta el olor a gardenia, me gustan las mañanas, me gustan las cajas, me gusta luchar, me gusta el amor, me gusta la crema, me gusta el crème brulée, me gustan las fotos, me gusta la arena, me gusta el cristal, me gustan las tazas, me gusta el té, me gusta estar, me gustan las almohadas, me gustan los osos de peluche, me gusta volar, me gustan los eclipses, me gustan los cuentos, me gusta caminar, me gusta inventar, me gusta mi nube y todas las demás también, me gusta dormir, me gusta soñar, me gusta regalar, me gustan las pantuflas, me gustan las manos frías, me gustan las bicicletas, me gusta la tierra mojada, me gusta ser.

Saturday, February 23, 2008

Decía cosas lindas

Ella decía que era un jardín, que empezaba de nuevo a ponerse verde y hermoso. Decía que pronto volvería a ser tan frondoso y acogedor como antes, que la puerta volvería a abrirse y la rejita dejaría de rechinar. Decía tantas cosas lindas... Decía que su cuarto volvería a tener flores, y que sus mejillas no estarían saladas nunca más. Aseguraba que se pondría más bonita y naranja que antes, y que, de nuevo, bailaría lentamente cuando la luna estuviera llena. Decía tantas cosas lindas... decía tantas cosas lindas.

Monday, January 14, 2008

Suspiro

Hace poco me han pedido que dibujara un suspiro. Me pareción una petición algo extraña pero después de un rato de pensarlo tomé un color y dibujé, como me lo pidió, un suspiro, de esos que casi siempre veo en mi habitación cuando llueve. He aquí el resultado:



Sunday, December 23, 2007

Nostalgias

Cuando abrió los ojos, lo primero que dijo con una enorme sonrisa en los labios fue: "¡Buenos días!" pero al encontrarse sola en la habitación, la voz se le apago de pronto y la sonrisa se esfumó.




Ya tarde, al acostarse, dijo con los ojos casi cerrados y de nuevo sonriendo: "Que tengas dulces sueños", pero al no sentir sentir un latido cercano cayó dormida mientras una lágrima pequeña mojaba su almohada blanca.

Sunday, December 16, 2007

Try again

" But I was made the way I am, I'm not a stone; I'm just a man"

Keane.

Friday, December 07, 2007

Gebrochen Kürbis

Es wareinmal eine Gebrochen Kürbis...

Wednesday, November 28, 2007

Todo estaba calladito...

... pero depronto:

¡AAAAHHHH!

Aunque nadie oyó porque estaba escrito.

Monday, November 26, 2007

Acto Segundo

(Dejo en blanco el espacio, para que se escriba como usted quiera, lo invito a participar...)
Gracias.

Acto Primero

Entra a escena una mujer muy joven, vestida de piez a cabeza en luto. Detiene sus pesados pasos frente a una banca de piedra que está en el cementerio; iluminado en la mañana. Se sienta y comienza a hablar con la voz entrecortada
-No quiero llorar, no creo que sea necesario, no es para tanto. Es cierto que siento que el corazón está dejando de latir lentamente, también que mi respiración es más ligera con cada segundo que pasa y que siento los ojos desbordantes. Per no importa nunca es tan importante.
De sus ojos enrojecidos brotan un par de lágrimas y las seca rápidamente
- No estoy llorando, no me gusta hacerlo, además es porque hay mucho polvo aquí. Es interesante pensar que hay gente que ahora yace aquí por el resto de la eternidad, así terminamos todos. Pero, ¿qué sucede cuando nuestros corazones mueren? ¿Cuando sentimos que algo dentro de nosotros falta? No es algo físico al que podamos enterrar dentro de un ataúd de madera y luego colocar una hermosa lápida encima. Es algo que no se puede tocar. ¿Será que por lo mismo no muere y solamente se hiere una y otra vez, despiadadamente? No lo sé, pero siento que murió.
Se levanta y con voz exageradamente fuerte exclama:
-¡Solamente ven a demostrarme que no muere! ¡Demuéstrame que estás vivo, o que puedes resucitar! No me dejes sola...
Cae sobre la banca de nuevo y sus sollozos inundan el espacio.
- A quién voy a engañar, son lágrimas saladas que no me dejan en paz, es importante. Ojalá no estuviera sucediendo esto...
Todavía sentada continúa su llanto, su desesperación, su soledad, su esperanza...

Thursday, November 22, 2007

Encontrado

Hoy vi a un hombre con un mapa. Lo leía con expresión desconcertada y con el ceño fruncido. Era un mapa chico, pero seguramente complicado. Solamente era un hombre con un mapa y nada más en las manos que un mapa arrugado y medio despintado. Al verlo a los ojos pude reconocer dos brillantes gotas de agua salada dentro de ellos, seguramente por eso no podía leer bien. Realmente espero que aquel hombre con un mapa en las manos, haya podido encontrar el camino a casa, porque yo sí lo hice.

Thursday, October 18, 2007

Sweet tears

My footsteps are marked now,
the sand is soft, that I can see;
though I steel do not know how
I'm standing in front of a grey sea.

Suddenly I close my eyes;
my feet are cold, I can barely feel;
the salty water burns like ice;
I do not know if they can ever heal.

My cheeks start to get wet
as I feel a warm hand softly on my back.
I won't open my eyes, not yet;
all I want to see is black.

As I felt that soft touch
darkness started to fade,
he took me out in a gentle rush,
though I wanted to stay in my shade.

My feet were now dry,
the wind played with me gently.
I couldn't stop my cry;
so I tried to scream desperately.

But as I opened my mouth
some tearscame inside it accidentaly,
I tried to spit them out
but their taste was rarely heavenly.

Finally, I understood why was that:
the man's spell
took off that velvet hat
that kept me inside my own hell.

I gave him that sweet tears
and also a colorful smile.
Because of tha one who took away my fears
I won's watch that grey sea for a while.

Monday, October 15, 2007

Ya es temporada

Con la misma actitud de siempre pasé por el mercado, buscando solamente lo que me interesaba en ese momento, pero depronto algo se cruzó por mi mirada, fué tan repentino que la empañó y tuve que parpadear varias veces para recuperar la vista.
Después de tanto tiempo estaban ahí de vuelta, unas verdes, otras blancas, también manchadas, pero la gran mayoría de un color anaranjado tan brillante que era imposible no notarlas. Redondas y de distintos tamaños, unas encima de otras, en silencio para el oído pero haciendo un escándalo a la vista.
Su algarabía era tal que me fué imposible suprimir una enorme sonrisa y un inmenso deseo de traer una a casa; pero a pesar de que sonreí un buen rato mirándolas no lleve ninguna conmigo... ya vendrá por sí sola. Algo explotó en mi corazón, haciéndome sentir unas cosquillas leves que ya había sentido antes; esos recuerdos que cuando vienen emocionan y hacen llorar.
Efectivamente: ya es temporada de calabazas.

Monday, September 24, 2007

Iris

Brucilla se sentía con ganas de hablar, pero no había con quién. Fue entonces que se dio cuenta de que no importaba si había alguien con quien hacerlo o no, ella hablaría. Y dijo en un volumen considerable y con los ojos firmemente cerrados...
"... me han dicho que las palabras pueden no significar nada, pero la verdad es que yo creo que lo son todo. Sí, lo son todo. Una persona no puede vivir sin pronunciarlas, ni aunque esté confinada en el cuarto oscuro, como yo, porque hay veces en las que yo necesito hablar y hablar sin parar para que todas aquellas ideas que se han formado puedan salir, si no hablara explotaría y más de mil letras saldrían disparadas por mis orejas dejando mi mente en blanco, y quién sabe, ¡tal vez hasta se me olvidarían! ¡Qué desgracia sería esa tan grande! Hace poco hablé con alguien, estaba yo sola en el silloncito y empecé a hablar con éste alguien. Me contó cosas; sobre las sombras. Dijo que él ahí vivía y que le gustaban, me hizo ver lo hermosas que pueden ser. Otro momento llegó un hombre con un gran tesoro, o la mitad de él, y me habló sobre cosas sin importancia, pero me habló. Antes de marcharse me dio una noticia, que me hizo ver el océano de hierro al que tanto temo, me hizo imaginarlo a lo lejos, pero he estado pensando que tal vez fue una ilusión mía, tal vez el mar de hierro no me cubra todavía y el hombre del medio tesoro venga por mí antes. Me quedé dormida y soñé, con una estrella que lloraba mientras caminaba un camino empedrado que llevaba hasta la Luna, quise abrazarla, pero su calor era insoportable. Me dejé caer. Desperté en el mismo cuarto oscuro en el que Kube me dejó, solamente que ahora él abrió una ventanita por la que se colaba un rayito de luz blanca, como la que me gusta. Ese detalle me provocó una sonrisa. Recuerdo cuando empecé a escuchar la voz de una mujer joven, estaba emocionada; las estrellas le habían regalado un beso de su amor, y esa alegría se me contagió, no pude dejar de sonreír. Otras voces también escuché; pesadas, tristes, emocionadas, confusas. He oído de todo, pero... ¡pero nada, Brucilla! Las palabras lo son todo... sí todo. No entiendo, creo que empiezo a tener sueño pero aún así seguiré hablando. Dentro de un libro he puesto un tesoro morado, es tan misterioso, se abrió divino ante mis ojos, con esas motitas amarillas que lo caracterizan, es un tesoro especial, me lo dió alguien especial. Duró pocos días vivo. En cuanto empezó a cerrarse de nuevo lo encerré entre las hojas blancas de un libro, de palabras por supuesto, así va a poder vivir por siempre. Creo que he dicho todo lo que tengo que decir, ahora llega la hora de dormir."
Kube asintió sonriendo en ese instante y la ayudó a cerrar los ojos.

Tuesday, September 11, 2007

Miedo

Cuando el mar de hierro azota contra mis tobillos, es entonces cuando siento miedo.
No antes.
No después.
Solamente cuando lo siento helado bajo mis pies, aveces cortando la carne.
No antes.
No después.
Cuando el mar de hierro azota contra mis tobillos, y me quiere sumergir en él, es entonces cuando tengo miedo.
No antes.
No después.
Solamente cuando veo su metálica, gélida y oscura superficie.
No antes.
No después.

Thursday, September 06, 2007

Sorpresas

Ayer, mientras mirábamos el cielo nublado, mojándonos un poco con la brisa húmeda, me dí cuenta de lo que planeabas la noche anterior: llamaste a mi nube y la pusiste ahí, justo a la altura perfecta para que el muro me la dejara ver. Se veía preciosa, blanca y muy pequeña, dejaba un rayito de sol pasar a traves de una orillita y me sonreía pícaramente.

Quiero decirte que hoy yo te tengo una sorpresa, asegúrate de quedarte despierto en la mitad de la noche, abre tu ventana y pon atención, que el viento te va a decir algo.

Monday, September 03, 2007

Sin sentido

No quiero, no sé que hacer. Ya me cansé de pensar. El pez no ha vuelto. Mi nube tampoco. En las sombras. El gato está dormido. Tengo un hoyo dentro. La boca me sabe dulce. Una botella vacía. Una pipa llena de carbón. Ayer me llovió encima. Hoy me llovió encima. Mañana no sé si me lloverá encima. Hace frío. Tomemos muchas fotografías. Me gusta la Luna. Soy gitana. Cuatro tatuajes. Un mirciélago negro que vuela alrrededor en busca de comida. Brucilla. Media estrella. Una calabaza en un jardín. Media noche. Caminé mucho ayer. Pesadillas que nos maldicen. Sólo tres lágrimas hubo. Y también un abrazo.... fuerte. Flor de Luna. Silencio, bendito silencio.

Cansancio

"Ya me cansé" fué lo único que dijo muy calmado, ella no se atrevió a mirarlo; le tenía miedo. Acto seguido ella dió un paso hacia atrás, dió media vuelta lentamente, con una ligera esperanza, y mirándolo de reojo con el más profundo dolor abrió y cruzó la puerta.

Ella esperaba. Él parecía desesperar.

Sunday, September 02, 2007

¿Dónde está?

No lo encontró dentro de la casa. Buscó debajo de la cama, entre las persianas, encima de los sillones, dentro de la pecera, adentro del armario, bajo los tapetes y no lo encontró.

Wednesday, August 29, 2007

Regalo

"Me las regaló, no sé muy bien porqué, pero las voy a usar cuando las necesite, para eso conseguí la esferita de cristal que cuelga. Sí, ahí las voy a guardar, así va a ser mucho más fácil sacarlas y no se me van a olvidar. ¡No te las voy a prestar, suelta! Son solamente mías, aunque te las puedo enseñar para que veas lo bonitas que son, pero no las vayas a tocar. Mejor después, ahorita ya estoy cansada, Kube, siéntate en tu silla y cuéntame un cuento..."
Conversación entre Brucilla y Kube, hace no muchas noches, mientras una esferita brillante alumbraba la habitación.

Saturday, August 04, 2007

Esperando

Esa noche la Luna no se veía, estaba oculta detrás de una espesa nube de lluvia que todavía no había decidido dejarse caer. Por la hierba se escuchaban claramente las pisadas lentas de un par de pies pequeños y descalzos. Finalmente las pisadas se detuvieron y la dueña miró a su alrrededor cuidadosamente antes de sentarse en una roca plana que sobresalía entre el pasto ya seco. Su larga falda punteada se acomodó a la perfección y encorvándose un poco cruzó los brazos y enterró su cabeza en ellos, en seguida su larga melena enmarañada cubrió lo que se veía de su frente y escuchó como el viento hacía tintinear sus múltiples pulseras. El tiempo pasaba lentamente, poco a poco la pesada nube se fué alejando y la Luna menguante iluminó tenuemente aquel campo abierto y la silueta de aquella paciente gitana. Después de algunos minutos volvió a incorporarse, apoyando la cara en sus puños cerrados, pestañeando levemente cuando sentía que sus negros ojos se secaban. Esperó un largo rato sin moverse, simplemente esperando.
Poco después se levantó de un salto, a lo lejos se escuchaba otro par de pies que avanzaban hasta donde ella estaba. Giró la cabeza hacia la dirección que sus oídos le indicaron y suguió esperando, esta vez de pie. Poco a poco una silueta se fué dibujando: el dueño de las pisadas había llegado, finalmente.
La gitana nerviosa esperó a que el extraño parara su camino justo en frente de ella, él era más alto, llevaba la camisa blanca ceñida a la cintura con una gruesa banda nerga de tela vieja, pero lo que ella nunca olvidaría serían aquellos ojos, que la miraban suplicando que no huyera, y ella quedó aprisionada en su lugar, sin hacer ningún movimiento, simplemente esperando...

Monday, July 23, 2007

Salado

Me levante con sabor a sal y olor a mar.

Wednesday, July 04, 2007

Después

"... y después, acuérdate de mí."

-Brucilla

Saturday, June 30, 2007

Entre plumas negras

Desde su ventana se veía mucho más hermoso aquel rojo atardecer. El silencio era ocupado por los innumerables suspiros que su corazón iba soltando. Con los brazos cruzados empezó a temblar levemente y su cuerpo se mecía hacía atrás y adelante muy lentamente. El cielo seguía oscureciéndose y él no se movía de aquella ventana que comenzaba a empañarse. Cuando el cielo estaba completamente negro y las luces de su habitación eternamente apagadas fue que dió un paso hacia atrás con cuidado de no tropezar. Sus ojos se humedecieron. Depronto sintió un dedo cálido que rozaba su gélida mejilla, cerró los ojos y dejó que las lágrimas fluyeran salando su tersa piel. La mano misteriosa lo tomó de la barbilla muy suavemente y levató su rostro. Lo miró con ternura y acercó sus labios blancos a su oído, sopló unas palabras y él calló desplomado contra el suelo, pero justo antes de golpearlo estruendosamente fue detenido por aquellos frágiles brazos que lo levantaron completamente del piso. Secó las lágrimas con un pañuelo negro y lo llevó escaleras abajo, luego abrió la puerta y, ya afuera, alzó el vuelo.
Así le habían dicho que es la muerte: entre plumas negras.

Wednesday, June 20, 2007

¿Por qué?

-¿Por qué el tiempo engaña y la imaginación descubre? ¿Por qué el todo puede llegar a ser una nada? ¿Por qué la puerta ahora está cerrada? ¿Por qué el negro puede iluminar, o al menos hacernos creer que puede? ¿Por qué cada segundo morimos más? ¿O vivimos más? ¿Por qué un pie puede quedarse plantado? ¿Por qué la Luna ya no habla, solo mira? ¿Por qué las palabras pierden significado? ¿Por qué hay más estrellas? ¿Por qué voló el pez? ¿Por qué vives sentado? ¿Por qué puedo tocar el cielo? ¿Por qué corres? ¿Por qué duermo? ¿Por qué ahora podemos ver? ¿Por qué se secó? ¿Por qué sonrío? ¿Lo sabes?- después miró al oscuro cielo, la duda consumiéndola, y esperó a que llegara la respuesta.

Saturday, June 09, 2007

Cielo líquido

Caminando por el mismo camino terroso de siempre, iba con los ojos cerrados; para qué abrirlos si ya se lo sabía de memoria, para adelante y para atrás. El niño pateaba las piedras imaginarias que iba encontrando, a veces gritaba al aire palabras que inventaba y después soltaba una carcajada, eso le parecía divertido.
Terminó de subir el primer monte que lo separaba de su casa y abrió los ojos, el camino que no estaba empinado era más complicado y le daba miedo perderse en un campo tan grande. El pasto crecía conforme avanzaba, los árboles cada vez eran más, el viento empezó a soplar helado, pero el cielo no quiso cambiar su vestido azul turquesa bordado con nubecitas blancas esponjosas.
El chaval seguía andando a buena velocidad hasta que se distrajo con un escarabajo azul que le empezó a zumbar a un lado de su hombro derecho, intentó atraparlo, le gritó que no le manchara la camisa recién lavada, corrió y se escondió de él, intentó ignorarlo y cuando silbaba con los ojos cerrados para despistarlo sintió como uno de sus zapatos se hundía en un líquido frío. Abrió los ojos de golpe y soltó un gritito antes de perder el equilibrio y caer hacia atrás. Poco a poco se puso de rodillas y se asomó a ver qué era lo que había pisado.
-¡Ah, caray!- exclamó casi en un susurro al darse cuenta de que lo que había pisado era...- ¡un pedazo de cielo!
El niño se levantó lentamente y miró con más detenimiento, sin acercarse mucho y observó con cautela la masa líquida que se extendía en la tierra, mojándola. Era azul, pálido pero muy parecido al del cielo actual, también tenía dos nubecitas blancas dibujadas, pero lo más importante: se podía ver el mismo escarabajo azul que volaba ya muy alto en ese pedazo de suelo empapado, no cabía duda, era un cacho de cielo...
Emocionado miró a su alrrededor, no había nadie, así es que se sacudió la tierra de los pantalones raídos, se quito los zapatos, que le quedaban flojos, para poder correr más rápido y se apresuró a llegar a su casa, para contarle a su mamá que aquella tarde había caído en un pedazo de cielo.

Y las tinieblas llegaron

Brucilla, temblando, cerró los ojos frente a su espejo de plata, en una mano empuñaba la pluma negra y con la otra buscó desesperadamente los helados dedos de su Maestro, pero ahí no estaba. Abrió lentamente los párpados y trató de gritar al ver su reflejo en el espejo; su mirada se ensombrecía como si un polvo carbonoso la pintara poco a poco... las tinieblas de las que habían hablado antes llegaron.

luz sin tinieblas

-Maestro, ¿existe la luz sin tinieblas?
- No Brucilla, sin tinieblas, la luz no existe.

Con pestañas empapadas y pesadas

Crucé la puerta de cristal, después de hablar en un susurro. Mis zapatos se llenaron de lluvia. Caminé rápidamente, sin pensar en que al pisar cada charco mis pantalones beberían su agua helada. Sentí los escalofríos correr, y la distancia que tenía que recorrer parecía alargarse con cada gota que caía. Sentí mi mano siendo apretada y sonreí, con las mejillas escurriendo y las pestañas pesadas. Mis pasos se fueron alentando y sin darme cuenta me detuvo en seco y no tuve más frío, sentía los latidos del corazón ajeno al mío retumbando dulcemente contra mi pecho. Mi barbilla fué levantada con cariño y de nuevo sentí el agua correr desde mi frente empapada. Depronto no sentí nada más que un agujero en el estómago, las cosquillas recorrían cada dedo de mis pies, y la lluvia ya no era fría, las nubes no fueron grises, mis ojos no querían abrirse. Mis hombros cada segundo goteaban más, pero el tiempo estaba detenido. Poco a poco los segundos corrieron de nuevo, mis oídos captaron los truenos que rasgaban el cielo, me separé y volvi a caminar hacia el destino ya fijado, mis dedos no temblaban como el resto de mi cuerpo. Bajo una sombrilla goteante me quede en pie, mi corazón seguía latiendo muy fuerte. Lo miré con las pestañas empapadas y él... me miró.

Tuesday, May 29, 2007

Komm

"... Komm in mein Boot ein Sturm kommt auf und es wird Nacht. Wo willst du hin so ganz allein treibst du davon. Wer hält deine Hand wenn es dich nach unten zieht. Wo willst du hin so uferlos die kalte See. Komm in mein Boot der Herbst wind hält die Segel straff. Jetzt stehst du da an der Laterne, mit Tränen im Gesicht, das Tageslicht fällt auf die Seite, der Herbstwind fegt die Strasse leerJetzt stehst du da an der Laterne, hast Tränen im Gesicht, das Abendlicht verjagt die Schatten, die Zeit steht still und es wird Herbst. Komm in mein Boot; die Sehnsucht wird der Steuermann. Komm in mein Boot; der beste Seemann war doch ich. Jetzt stehst du da an der Laterne hast Tränen im Gesicht, das Feuer nimmst du von der Kerze, die Zeit steht still und es wird Herbst. Sie sprachen nur von deiner Mutter, so gnadenlos ist nur die Nacht, am Ende bleib ich doch alleine, die Zeit steht still und mir ist kalt... "

-Seemann

Saturday, May 26, 2007

Jueces

Figuras vestidas de negro, con sombrero de copa tan alto que parece doblarles la estatura, abrigos hasta el suelo, sentados cada uno en una mesita esperando material para leer, examinar, juzgar. Con los brazos grises y pesados como piedras reciben la pila de papeles mirándolos con ojos opacos, sin color, y sus mentes solamente piensan en el futuro, en lo que estará sucediendo a su alrrededor sin darse cuenta de que lo que tienen en sus manos duras puede significar algo más que solamente letras.


Una vez, a sus manos llegó un sueño, uno tan transparente que casi no se llegaba a distinguir. Trataba de una niña que volaba ligera por las nubes blancas y el cielo azul, conoció a un pájaro y también a una nube. Tan puro era este sueño que a los ojos del juez resultó invisible, y tomando las páginas ligeramente impresas entre una de sus manos desinteresadas lo echó hacia atrás de su silla y éste cayó deshojado al vacío, llevándose con él cientos de futuros sueños.


Otra tarde recibieron un gran sobre lleno de hojas bañadas en tinta negra, las letras impresas parecían desgarrar el papel y el simple contacto con el papel hacía que la piel se enchinara. Vampiros rondaban en aquel relato, asesinos a sangre fría que buscaban víctimas inocentes a las cuales borrar del mundo de los vivos. Pero el juez había tenido una mala noche, pesadillas habían rondado su cama horas atrás, no quiso saber nada de seres escalofriantes y cerrando el sobre de nuevo lo depositó en el cubo lleno de papeles hechos jirones. Ahí terminó el mundo de tinieblas que un muchacho había visto días antes.

Días después un aroma a rosas inundó la sala, llegó un paquetito de hojas escritas con tinta color rosado y el olor que producía era embriagante. Solamente podía venir de una niña perdidamente enamorada; aquel romántico relato. Empapado en suspiros y lágrimas dulces llegó a las manos de un hombre que lo miró con desprecio, mareado dobló por la mitad el paquete de hojas y lo metió en un portafolios negro, después lo leería en un espacio abierto donde el olor a rosas no le produjera nauseas. Las heridas de su corazón sangraron de nuevo con dicho aroma y no quiso que sus lágrimas volvieran a mojar sus mejillas, ásperas y secas. No lo volvió a mirar.

Jueces, tranquilos e indiferentes. La justicia no es válida con ellos, no existe. Los participantes en el juego son los sentimientos, volubles estados de ánimo. Pero, al no haber resultados objetivos, la llamada "suerte" es la única que juzga. El soñador, el tenebroso y la enamorada guardaron sus palabras, no en un premio, en una felicitación o un diploma, sino en su corazón, donde nunca jamás podrán ser arrugadas, rotas o deshechas, donde valen por el simple hecho de estar y no pueden ser juzgadas por nadie más que por sus conciencias.

Tuesday, May 22, 2007

Después de un tiempo

Al llegar ahí nos lo encontramos tan descuidado que daba pena; las hojas revueltas y secas cubrían todo el pasto largo y amarillento, las cortezas antes anaranjadas de las calabazas se empezaban a oscurecer y sus enrredaderas se encaramaban a las tablas despintadas de la puertecita verde con manija de plata. Lo miramos, todavía tomados de la mano, en silencio.

Nos acercamos, cada uno dando pasos lentos e irregulares, jamás pensamos que se fuera a derrumbar de esa manera, se veía tan... muerto. Pero para nuestra sorpresa, al irnos acercando algo iba cambiando, el césped ya no era tan amarillo cuando dimos cuatro pasos, las calabazas no eran tan oscuras al dar diez pasos y al tocar las ramitas quebradizas de las enrredaderas poco a poco fueron devolviéndose a su habitual vitalidad.

Nos miramos con una media sonrisa y uno de nosotros eligió un pequeño monte de pasto, ahora verde y ahí nos sentamos, junto a las calabazas, mirando el cielo... después de un tiempo de no hacerlo.

Tuesday, May 15, 2007

Cuando...

Cuando nos dejamos vendar los ojos con un paño negro y áspero, cuando nosotros mismos nos encadenamos a esas bestias insensatas que nos arrstran hasta la perdición, cuando caemos sobre nuestras rodillas y éstas se rompen junto con nuestra voluntad de levantarnos, cuando nuestro corazón parece latir por costumbre y no por voluntad, cuando el aire nos asfixia y la luz nos deja ciegos, cuando nos dejamos latigar sin luchar, cuando nos tiramos en el mar y sus olas crueles nos llevan a rastras, cuando no sabemos tomar nuestras riendas ni reconocer nuestra dirección tan sólo escucha atentamente, espera mirándonos en silencio, que pronto soltaremos un grito desesperado de ayuda, de misericordia, de perdón...
... es entonces cuando nos tomas en tus brazos, inconsientes, nos llevas contigo y nos enseñas a vivir de nuevo.

Monday, May 07, 2007

.

Un punto: puede indicar el final, el final pausado o el final eterno.

Un punto: tan pequeño y casi invisible.

Un punto: que tambien significa un nuevo principio, de una frase u oración, de una idea, o sencillamente de una historia.

Saturday, April 28, 2007

Realidad

"I'd love to change the world, but I don't know what to do. So I'll leave it up to you..."

Ten Years After

Y llovía adentro

Mire por la ventana y me sorprendí al ver que el cielo azul que relucía hace unos pocos minutos había cambiado su traje por el vestido gris que utilizaba cuando quería hacerse tocar por los humanos. Había empezado a llover. Tomé las botas de hule y el paraguas que estaba cerca de la puerta y salí corriendo a la banquita que reposaba en el patio trasero. Solamente caían unas cuantas gotitas tímidas que casi no llegaban a rozar el suelo al aterrizar. Me senté tranquilamente y esperé, con el paraguas firme en una mano y con los ojos cerrados, esperando a que gritara con su vozarrón habitual. Fueron pocos minutos los que duró la llovizna y cuando abrí los ojos las gotas inmensas azotaban contra el suelo de barro, haciéndolo estremecer.

Me abracé al mango de madera que tenía entre las manos, temblando de frío. Por un instante sentí que alguien estaba conmigo, en algún lugar, mirándome. Giré completamente para buscar al extraño observador, pero no había absolutamente nadie a la vista, así es que ignoré su presencia y escuché los murmullos estruendosos de los truenos que rasgaban el cielo sin compasión.

Las botas de hule protegían mis pies del agua, que a cada segundo subía un poco más, pero para mi sorpresa el paraguas negro que había encontrado cerca de la puerta no era de gran ayuda; no tenía ningún agujero, ninguna rasgadura y parecía nuevo, pero aún así yo sentía las gotas heladas caer sobre mi cabeza, hombros y manos, provocando escalofríos intensos en todo mi cuerpo. ¿Cómo es posible que dentro de un paraguas siga lloviendo? No quise contestar la pregunta, temía saber la respuesta, pero mejor dejé que las palabras se silenciaran bajo el efecto de las pequeñas bolitas blancas que empezaron a bombardear la tierra. Granizo que crecía a cada segundo, cayendo sobre mi cabeza dolorosa y gélidamente.

En ningún momento dejé de sentir la mirada clavada en mi cuello, como un puñal afilado. Esperé que se mostrara, que se sentara a mi lado, que me pidiera refugio bajo el paraguas o simplemente me mirara, me abrazara, me tendiera una mano, pero nada de esto sucedió, solamente me miraba y por un segundo me pareció imaginar que sonrió.

El granizo fue disminuyendo poco a poco, y después de un largo rato la llovizna regresó, ésta vez sin mojarme las mejillas y comencé a imaginar una fina melodía que llenó mi mente por completo, sin tener idea de dónde venía, ni a dónde iba pero a pesar de desconocer su propósito me dejé inundar por ella. Mis manos poco a poco fueron soltando el mango del paraguas y finalmente lo dejé caer sintiendo una calmada brisa húmeda sobre mi cara salada.

Entonces fue cuando caí dormida y aquél extraño que estuvo observando me sostuvo entre sus brazos vestidos de negro, me dejó suavemente sobre la cama, ahí yo esperé, en sueños, hasta que volvió a amanecer…

Monday, April 16, 2007

Fragmento

-... viven debajo de las piedras, apretujados contra el suelo.
-¿Porqué no salen?- preguntó Brucila, debatiéndose entre la cordura y la desesperación
-Por ser lo que son, para no temblar de frío ni sudar en el calor, para no cerrar los ojos por la noche y tampoco abrirlos cuando amanece, para no pisar una rama en falso...
-No lo entiendo- dijo finalmente con un susurro y se marchó de ahí, con los hombros caídos, en lo que su mente intentaba descifrar tantos misterios...

Friday, March 16, 2007

Recuerdo

" ... después de hacerle aquella sencilla pregunta al niño, de no más de quince años, él me respondió con una sonrisa y un brillo indescriptible en los ojitos negros: 'quiero ser piloto'..."

- anécdota de un hombre sabio, no hace mucho, en un lugar no muy lejos.

Saturday, February 10, 2007

No tienen miedo

Las calabazas no suelen sentir miedo, sus cortezas son tan duras que no hay porqué temer. Viven en campos enormes, llenos de maleza y sus propios tallos tienen diminutas espinas que las ayudan a sentirse más seguras.

Las calabazas no tienen miedo, cuando la noche llega y está nublada simplemente cierran los ojos y duermen, cuando el sol no brilla, sencillamente sienten correr las gotitas suaves humectando sus cáscaras anaranjadas y nada malo pasa.

Las calabazas no son cobardes en lo regular, aunque existe una sola que si conoce el terror. Su campo es en la luna, siempre está oscurro arriba y, aunque las estrellas se ven bien, el frío ambiente la hace temblar. Solamente se alcanzan a ver sombras en el suelo cuando sus flores duermen y ella nada puede hacer. Aprieta los ojos sin sentido, esperando escuchar algún ruido, pero nunca lo logra, arriba no hay nada que la pueda ayudar.
A menos que, como algunas noches, suba un caballero que la anima, le cuenta cuentos y cuando hace frío la abraza en silencio. Aquel caballero al que no le importa sentarse en la hierba y observar una anaranjada pelota amarrada a un tallo áspero, dura, sin calor.

Ésta calabaza es miedosa, cobarde, pero más de una vez se ha repetido a si misma que prefiere sentir sus ramitas tiritar y pensar una y otra vez en aquel caballero que la viene a consolar, que ser tan dura como las demás, sin frío, sin miedo y sin nada en qué pensar.

Saturday, January 20, 2007

Entonces será

Será cuando la luna turca esté iluminada y Venus la acompañe por debajo. Será cuando el agua de la fuente se seque y de mi prisión pueda salir. Será cuando las lágrimas se vuelvan dulces, cuando mi postura cambie. Será cuando aquel lunar se desvanezca y aparezca dentro de tu puño al despertar. Será cuando mis manos se hagan suaves y el brillo en esa media estrella no dude en regresar... entonces será: que nos volvamos a encontrar.

Saturday, December 23, 2006

Un secreto

"... una nube tapó el sol, él la miró, le dijo un secreto y el sol volvió..."

Thursday, December 14, 2006

Justicia

Cuatro, el número de la justicia.

Monday, December 04, 2006

Nueva

Treinta días de espera, en el calendario marcado el momento está. Solamente nos queda la espera, paciente para poder admirarla. Nadie cree poderla ver, pero aunque ante los ojos no está visible todos esperamos su venida silenciosa y discreta, como una reina disfrazada. El cielo de luto se vestirá al no poder admirar su belleza de frente y ella al estar escondida llorará con sus súbditas estrellas la tristeza que causa su corto reinado.
Luna nueva, la última del año será. Negra de ojos cerrados hermosa siempre será. Y hoy iremosla a visitar.